El Ayuntamiento de Tudela ha realizado el dossier 'Carta de capitalidad de Tudela; Informe Técnico de diciembre de 2020', que ha contado con la colaboración de la Policía Municipal de Tudela, el Consorcio Eder o la Cátedra de Calidad UNED-Ciudad de Tudela.

Este trabajo, al que ha tenido accceso e-Ribera.com, ha sido enviado por el alcalde Alejandro Toquero a Gobierno de Navarra con ánimo de que el Ejecutivo foral conceda una herramienta que la propia capital ribera ha cuantificado en 5,6 millones de euros que pasaría a recibir todos los años.

El informe

El citado informe de 102 páginas intenta exponer con muchísimos problemas argumentales que el Ayuntamiento de Tudela merece una compensación económica porque sus casi 37.000 empadronados facilitan servicios, entre otros, a otros 52.000 riberos.

Esta herramienta es calificada por algunas voces de "insolidaria" por priorizar la financiación de la segunda ciudad de Navarra respecto a otros municipios medianos y pequeños (que es lo contrario que lo que dice una de las líneas estratégicas más repetidas por el Gobierno de Navarra: la cohesión territorial). Pero Alejandro Toquero, en una carta firmada por él e incluida en el informe, asegura que la carta de capitalidad es al menos "de justicia para Tudela".

Controversias aparte, Ayuntamiento de Tudela argumenta para conseguir la herramienta que proporciona actividad comercial y turística que es utilizada por otros ciudadanos riberos. Eso sí, el consistorio ribero omite en todo momento los ingresos directos que obtiene por ejercer de faro industrial y comercial de la zona (IAE), los beneficios que cuentan sus ciudadanos por tener servicios 'en la puerta de casa' o la tasa de actividad que se genera en su suelo. 

Ni tampoco señala los ingresos indirectos que logra gracias a contar con servicios en su municipio que en muchas ocasiones en realidad son ofrecidos y sufragados por administraciones como Gobierno de Navarra o el Gobierno de España (de hecho en el informe no sobran demasiados ejemplos que demuestren que el Ayuntamiento de Tudela presta demasiados servicios a la Ribera, más allá de algún ejemplo citado como el mantenimiento del aparcamiento del Hospital Reina Sofía). 

Tudela tan solo cuantifica los supuestos gastos que se le derivarían a la "población de derecho" (sus empadronados) por ofrecer servicios a la "población de hecho", otros riberos. Y lo hace a través de este informe que reconoce en su página 19 que "no existe evidencia específica que permita calcular la parte del presupuesto (de la ciudad) que está destinada a proveer servicios específicos de capitalidad". 

En el punto 3.2 del trabajo, "Metodología y cuantificación", el ayuntamiento ribero también reconoce que es complicado cuantificar los ingresos deseados porque "no existe una guía única para hacerlo".

Aun así Alejandro Toquero mostró en la presentación del trabajo más seguridad que la que se vislumbra en el propio informe y señaló que con este dossier, basado en una metodología científica tan válida como otra cualquiera, pretendía aportar "la verdad más aplastante, alejándonos de la demagogia". 

Si el objetivo era que el dossier aportase algo de luz o rigor al debate, naufraga por las innumerables dificultades que se encontraron los responsables del mismo (tal y como reconocen los autores en varios párrafos del texto).

Sin obligaciones, siguiendo el ejemplo de Pamplona

El Ayuntamiento de Tudela, siguiendo el peligroso precedente creado por Pamplona, no justifica los gastos que le generan los riberos que utilizan servicios en la capital de la Merindad ni tampoco se compromete a mantener esos servicios que se supone que presta y que supuestamente le hacen merecedora de los 'famosos' 5,6 millones de euros.

Tudela, incapaz de dividir los supuestos gastos siquiera por partidas, simplemente afirma a través del citado informe que proporciona servicios de "seguridad, administrativos, sanitarios, deportivos. económicos, de comunicación, movilidad y urbanísticos" a ciudadanos de otros municipios de la Ribera. 

¿De dónde salen los 5,6 millones de euros?

Según señala el informe, la cifra económica reclamada resulta tras hacerse un "cálculo directo desde el análisis coste-beneficio-impacto" que se mezcla con con el 9,4% que el economista catalán Albert Solé-Ollé, que quizás no conozca Tudela ni por fotos, sostuvo hace quince años que le parecía una cifra pocentual idónea para que sean reclamados por un municipio que ejerza de cabecera de comarca siendo menor de 75.000 habitantes. 

Resulta sorprendente que el trabajo de la carta de capitalidad de Tudela se apuntale sobre un porcentaje que no está pensado específicamente para Tudela y que además no recoge ninguna singularidad sobre los servicios que presta en la zona (ni sobre las particuliaridades de la Ribera). 

En definitiva, que más de cien páginas se sostienen sobre la 'estimación tipo' de Solé-Ollé y por una regla de tres: han dividido el presupuesto anual de Tudela (alrededor de 45 millones de euros) entre su número de empadronados (en torno a 36.000) y ese gasto per cápita lo han multiplicado por el 9,4% de la población del resto de municipios riberos (52.000). ¿Resultado con más dudas que certezas? 5,6 millones de euros.

O sea, que si el profesor Solé-Ollé hubiese estimado que el porcentaje es un 20%, estarían reclamando 11 millones de euros. Y si el Ayuntamiento de Tudela decide decirle a Gobierno de Navarra que presta servicio a los municipios de la Ribera Alta, también. O si sostiene que los calagurritanos, turiasonenses u olvegueños están todos los días en Tudela, quizás la cifra de Pamplona se les queda corta.

Cierto es que en estas hipótesis esta cifra se hubiese alejado de una regla de tres que quizás es la cuenta real que se manejan algunos: si Pamplona de forma se embolsa 26 millones de euros, nadie sabe por qué, Tudela se merece en torno a una quinta parte. ¿La razón? Bingo: regla de tres poblacional con ligero ajuste al alza. 

Tudela no cumple con la ley española para exigir la carta de capitalidad por vía jurídica

El anexo 2, que es un informe del secretario de Tudela Miguel Chivite Sesma, también se reconoce que el ayuntamiento no cumple la ley española para exigir la carta de capitalidad por la vía jurídica. Y es que esta concede la herramienta a poblaciones mayores de 250.000 habitantes, capitales de provincia de más de 175.000 y municipios mayores de 75.000 "con circunstancias económicas, sociales y culturales especiales". 

Tudela no cumple ninguna de las tres, pero aun así se fija en otras ciudades españolas para pedirla. El municipio gobernado por Alejandro Toquero pone de ejemplo Santiago de Compostela, Logroño o Mérida (que se embolsan 'tan solo' 3,1; 3; y 2 millones de euros respectivamente). 

El secretario de Tudela explica que "estos regímenes especiales de financiación se fundamentan en los sobrecostes en que, supuestamente, incurren las capitales al albergar instituciones que benefician al resto de su territorio". Nunca un "supuestamente" ha estado mejor colocado...

Ni competencias ni costes

Navarra Suma pide la carta de capitalidad apoyándose en el 'pecado original' que disfruta Pamplona desde 1997 (que, tal y como señala este informe tudelano, su carta de capitalidad "no contempla competencias ni lleva aparejado un estudio de costes"). 

Y parte de la izquierda navarra, sabiendo que se equivoca, se está dejando arrastrar con tal de no ser señalada como 'antirribera' (o con tal de que no le tiren de hemeroteca como ideológo del asunto, por mucho que UPN, a pesar de no haberla apoyado la pasada legislatura, parece querer apropiárselo). 

Eso sí, Navarra Suma sabe que no cuenta con ningún apoyo jurídico para cimentar su petición. Así lo reconoce en la página 51 del informe el propio el secretario de Tudela: "No veo viabilidad para exigir jurisdicionalmente la concesión de este sistema de financiación, que depende más de criterios políticos que de administrativos". Se puede decir más alto...

¿Y la Ribera?

La previsible concesión de la carta de capitalidad de Tudela podría repercutir contra la principal vía de ingreso de la mayoría de ayuntamientos: el Fondo de Haciendas Locales. Porque previsiblemente los ayuntamientos riberos verían menguados sus ingresos mientras la segunda ciudad de Navarra los verá aumentar de forma exponencial (hasta ahora Tudela recibe alrededor de 10 millones de euros anuales del citado Fondo y ahora, con el complemento capitalino, sumarían 16). 

El informe del Consorcio Eder incluido en este trabajo impulsado por Alejandro Toquero se recuerda que estas cartas de capitalidad ni siquiera emanan de la Constitución. Pero aun así Tudela justifica la petición porque acoge servicios como el Hospital Reina Sofía, el Campus de la UPNA, la Estación de Tren o El Culebrete (de los que Tudela se beneficia gracias a estructuras nutridas por salarios de administraciones supramunicipales que también se pagan con los impuestos de los vecinos riberos).  

Es por ello que el ayuntamiento gobernado por Navarra Suma pide 5,6 millones. Y María Chivite, tal y como reconoció el mes pasado en una entrevista concedida e-Ribera.com, parece estar dispuesta a darle una finaciación extraordinaria.

Justificaciones dudosas

Tudela completa su justificación en el informe con otros argumentos que quizás tienen que ver más con los servicios municipales que presta que con los comarcales: la Vía verde del Tarazonica, el Teatro Gaztambide, el Museo María Forcada o los estadios Clara Campoamor y Nelson Mandela. 

El Ayuntamiento de Tudela también cuenta en el informe que ofrece "actividades de carácter comercial" (cita a Eroski, Mercadona o Carrefour), "servicios de profesionales especializados" o "actividades de ocio y esparcimiento". 

Es decir, que Tudela que cobra IAE de estos negocios, disfruta de una buena tasa de actividad, obtiene ingresos indirectos por estas empresas y aun así pide a Gobierno de Navarra que se lo compense porque los riberos utilizan sus tiendas, cines o dentistas. 

El consistorio tudelano además utiliza en el informe que la 'reforma del mapa local' tan molesta para Na+ (porque esta ley abre la posibilidad de crear nueva cartas de capitalidad) y asegura que los riberos tienen incidencia incluso en el coste de Tudela para mantener "jardines, parques y zonas verdes"·, "alumbrado público", "mantenimiento de calles" o el "saneamiento de agua" de Tudela. Increíble pero cierto...

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