Pedro Pérez Bozal 

El psicólogo forense estellés Javier Urra ejerció de primer Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid durante quince años, trabaja en la actualidad como profesor universitario en la Complutense, colabora en multitud de medios (en uno de ellos junto a un servidor) y esta semana ha lanzado con La Esfera de los Libros la obra 'Fortalece tu carácter', "mi libro número 64 escrito a mano", explica a e-Ribera.com. 

Urra nos regala un análisis antológico de lo divino y lo humano en una época en que lo divino y lo humano tiene que cotizar muy al alza después de que la crisis pandémica nos haya recordado qué era lo que verdaderamente importaba en el reino de Instagram. Sean bienvenidos:

¿Qué significa esto de "fatiga pandémica" de la que tanto se habla en prensa?

Vamos a ver... la crisis sanitaria está afectado a mucho a nuestra conducta. Somos eres físicos y necesitamos el contacto. Esto está afectando mucho a nuestra percepción por las muertes que se suceden a nuestro alrededor. El miedo a las pérdidas está aumentando. 

Tenemos más sensación de vulnerabilidad. Más sensación de incertidumbre. También está modificando nuestro estado de ánimo. La tristeza generalizada está aumentando. La depresión crece de forma imparable. La ansiedad se dispara. La angustia en algunas personas está aumentando. Y el miedo social, también. 

Las personas que estaban dañadas (ludópadas, alcohólicos, drogodependientes, personas con enfermedad mental, personas con transtornos con personalidad o personas obsesivas) están hoy más dañadas. 

La gente con déficit de atención o autismo también está más afectada. Y a eso hay que añadirle una perspectiva económica muy negativa por la creciente quiebra laboral, la pérdida de puestos de trabajo, o el cierre de empresas. 

Es cierto que también hay que repasar cambios conductuales. ¿Ha cambiado lo profundo del ser humano? No. ¿Ha cambiado nuestra prioridad hacia la familia? No. ¿Ha cambiado nuestra ideología política? No. ¿Ha cambiado nuestra posición religiosa o agnóstica? No. 

Pero esta situación sí que ha dañado a la gente en lo más profundo. Y es cierto que la especie humana aprenderá de esto tal y como aprendió de las Guerras Mundiales, de las que nació la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 

A título personal, la gente está teniendo sensación de pérdida de tiempo porque no viaja, no conoce o no puede verse con los seres queridos. Pero el ser humano tiene que mirar en su interior y salir adelante mirando hacia afuera y sin tener ni tantas prisas y tanto estrés. 

El 'nuevo ser humano' será más resiliente, más capacitado para afrontar la enfermedad, hacer frente al sufrimiento o adaptarse más allá de lo que esperaba. 

Errejón hace unos días colocó la Salud Mental en la agenda política. Tenemos muy bajo porcentaje de psicólogos por habitante...

Así es: en la Academia de España de Psicología estamos 28 personas y sabemos que en nuestro país hay 6 psicólogos por 100.000 habitantes. En la Unión Europea hay 18. Y en los países de la OCDE, hay 24. Tenemos muy poca dotación en la sanidad española. 

Antes de la crisis seguramente creíamos que nuestra sanidad estaba mejor posicionada de lo que lo está. También es cierto que tanto nuestra sanidad pública como nuestra sanidad privada, en líneas generales, están bien. 

Pero la salud mental está mucho menos atendida que la salud física, a la que siempre se le ha dado mucha importancia. Recuerdo que cuando era pequeño, en mi clase, había tres niños con la 'polio' (poliomelitis). Este tipo de enfermedadades se 'han superado' o se han atenuado. 

Pero la enfermedad mental está creciendo gracia a esta sociedad consumista y acelerada en la que vivimos. Y a esto ayuda la creciente esperanza de vida. Este es terreno abonado para el Alzheimer, las demencias, las patologías sociales y la adicción a las drogas o el alcohol. 

Hoy en día tenemos en más suicidios y casos más de violencia. Y hay más medios en nuestros ambulatorios u hospitales. Pero pensamos que lo físico es más importante que lo emocional. Y lo emocional se sufre mucho. Hay mucho dolor ahí...

Te tomo prestada una frase ("las personas creen que la vida es un lugar solo de felicidad") y te la contrapongo contra un derecho que creo que cuenta con un apoyo muy mayoritario por parte de la sociedad española, la eutanasia. Cuéntame...

La gente desde muy joven tiene la conciencia de que va a morir. Esto marca nuestra existencia y nos provoca angustia. Es ontológico. Y otro asunto espinoso del caso es que sabemos que la gente a la que más queremos probablemente va a morir antes que nosotros, si es que no caemos en un accidente o en una enfermedad prematura. 

Esto nos dice desde muy jóvenes que la vida no es justa y que tenemos que ser conscientes de nuestras circunstancias. Este hecho conlleva que la gente valore muchísimo la "libertad, igualdad y fraternidad" de la que nos hablaba la Revolución francesa. 

Y también nos obliga a valorar la dignidad ante la muerte, que es un tema complejo. Este asunto requiere garantías médicas, psicológicas y jurídicas. ¿Médicas? El Estado tiene que asegurarse que el asunto tiene irreversibilidad. Es decir, que lucha contra un dolor que sume a la persona ante un sufrimiento incalculable cuyo final no va a tener 'recompensa'. 

¿Psicológicas? El Estado tiene que garantizarse que no hay un profundo transtorno del que podría salir con un tratamiento. ¿Jurídicas? Hay que justificar que además del asunto físico y psíquico, no hay otra alternativa y en la muerte no hay intereses bastardos (de familiares en busca de la herencia, por ejemplo).

Estas tres partes deben ensamblarse para que se ayude a morir y así garantizar que no se genera un encarnizamiento clínico que atenta contra la dignidad de la persona. Punto.



Te cojo prestada otra frase: "La importancia de la interacción con los otros". ¿Dónde ha quedado este concepto en este último año?

Creo que el término "distanciamiento social" es erróneo. Porque simplemente hemos guardado la distancia de seguridad. Simplemennte no nos hemos dado besos. Pero hemos echado de menos a nuestros abuelos. 

El "distanciamiento social" se hubiera dado si hubiésemos tenido a la gente secuestrada. Pero la mayoría de nosotros hemos estado perfectamente conectados a través de la tecnología gracias al WhatsApp, la llamada o la videollamada. 

En este tiempo no solo hemos perdido, porque también hemos ganado el conocer lo esencial: lo importante que es la sanidad, el transporte, el señor que se dedica a la agricultura, el del supermercado o el ingeniero que nos mantiene conectados.

Hace cinco años que no llamábamos a algunos familiares. Y hace más que no nos mirábamos hacia dentro. Yo no soy yo solo. Yo soy yo junto a los otros. La persona no existe sin los otros. 'Robinson Crusoe' hablaba con un loro porque no podía vivir solo. Nosotros tenemos otras personas o hemos encontrado a otros 'loros' en el último año. 

Hablemos del tema tabú: el suicidio

La vida no tiene sentido para las personas a las que les desaparece la esperanza. ¿El suicidio es un acto de valentía o cobardía? La verdad es que escribí un libro sobre el tema y se me sigue escapando el tema. 

Es importante que existan teléfonos como el de la Esperanza. capaz de que algunos aplacen el asunto hasta el día siguiente. Porque quizás mañana lo hayan olvidado. Cabe recordar que el 70% de los suicidas han dado señales a familiares o amigos, que percibían el riesgo y no pudieron evitarlo. 

Hay que decir que estos familiares y amigos no deben cargar con ningún tipo de culpabilidad porque es muy difícil reprimir un acto voluntario. También hay que estar atentos ante los que hablan sobre el tema en primera persona. Porque si lo verbalizan es que lo han pensado. Y si lo han pensado es que están en riesgo. 

Y al estar en riesgo deben estar rodeados de gente que les arrope y deben tener a mano un psiquiatra que les recete un antidepresivo, que no es la solución pero puede ser el remedo inicial para salir de un bucle muy oscuro. 

Es muy duro convivir con que un hijo se te haya suicidado porque provoca una pregunta percutiente. Y es que el suicidio es el tema esencial de la vida. Cabe hacerse una pregunta compleja: ¿Estaríamos mejor en un mundo en el que la gente no se pudiera suicidar?

Tercera frase: "Hay que llevar la vida en los propios brazos"

En la vida se es actor o espectador. Es cierto que hay cosas que nos vienen dadas: la pandemia, las vacunas y múltiples circunstancias que marcan nuestra vida. Pero depende de nosotros que nos levantemos cada día con ganas. 

Que nos pongamos guapos. Que nos arreglemos. Que sonríamos. Que busquemos una razón para vivir. Que busquemos trabajo o nos esperancemos ante los estudios, aunque el futuro parezca eclipsado por la crisis sanitaria. 

La vida es actitud. Es fortaleza. Es carácter cuando nos vienen mal dadas. Es afrontar una mar compleja cuando viene Barlovento. Cuando trabajas con el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, como es mí caso, ves que los paralímpicos podrían derrotarse.

Pero no se lo permiten. Porque sacan lo mejor de sí mismos. Porque el ser humano es mucho más que unos brazos, unas piernas o un corazón. O sea, que el ser humano es mucho más que el problema que creemos que nos abruma. 


Llevamos mucho tiempo hablando y nos hemos tocado tu último libro: 'Fortalece tu carácter'...

El libro no es el resultado de una persona ante una hoja en blanco. Esta obra son 32 años de experiencia y el resultado de sobrevivir a un infarto de miocardio. Aprendí mucho de aquello. Yo me doctoré de dilemas éticos y aprendí lo importante que es superar los socavones que te presenta la vida. 

De aquella etapa lancé un test que el Ejército español hoy en día utiliza para ver si sus soldados, algunos de ellos amputados, han superado traumas tras pasar en zonas de riesgo en países como Afganistán. 

'Fortalece tu carácter' es el resumen de muchas entrevistas, de muchas horas de estudio y de mucho contacto con la gente. Es algo más que un libro de autoayuda. Creo que a cualquier persona le puede servir para su vida.

A mí me servirá si me vuelve a suceder algo parecido a lo que me ha pasado en libros anteriores: que alguien desde Vigo o desde la ciudad que sea me escribe una carta y me dice 'la página tal de uno de tus libros me cambió la vida porque me proporcionó una ilusión para vivir'.
 
Biografía breve de Javier Urra

Javier Urra es doctor en Psicología y en Ciencias de la Salud. Pedagogo terapeuta y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, es Académico de Número de la Academia de Psicología y fue el primer Defensor del Menor en España y presidente de la Red Europea de Defensores del Menor. 

Psicólogo de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid (en excedencia voluntaria), en la actualidad es director clínico y presidente de la Comisión Rectora de Recurra-Ginso (clínica de salud mental infanto-juvenil y centro terapéutico), así como presidente de honor de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-parental (SEVIFIP). 

Embajador de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica, colegiado de Honor del Colegio de Psicólogos y miembro de honor de UNICEF, está en posesión de la Cruz de San Raimundo de Peñafort y ha recibido el premio Francisco de Javier del Gobierno de Navarra. 

Urra ha publicado varios libros de éxito como 'Escuela práctica para padres' (2003), 'El arte de educar' (2006), 'El pequeño dictador' (2006), 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes' (2017) y 'Déjale crecer (2018)'.


Share To:

Post A Comment:

0 comments so far,add yours