Advierte Michael J. Sandel de 'La tiranía del mérito'. El célebre profesor de Filosofía denuncia la falsedad de este mito, utópico sueño americano enterrado por la cruda realidad del capitalismo: la mitad de los que nacen en hogares pobres no ascienden siquiera a miembros de la clase media. 

El ascensor social parece haberse encallado a pesar de que las élites se quieren creer esa meritocracia con la que algunos piensan que su 'triunfo' es justo y, que si otros no consiguen marcharse a Andorra, es por vagueza. 

Esa meritocracia supuestamente eficaz es quizás la que, a nivel política y tudelana en vez de económica, está golpeando a Alejandro Toquero. Y es que el hoy alcalde de Tudela cogió hace menos de cuatro años las riendas de un partido sumido en una grave depresión, UPN, y en 2019  logró una inesperada mayoría absoluta.

En UPN Tudela, que quizás se le ha subido la mayoría absoluta a la cabeza, quizás piensan que su triunfo fue simplemente el acierto de la guerra digital de Toquero y Ferrer en redes sociales contra el triparito, contra el que dibujaron un retrato tenebroso repleto de papeleras vacías, calles sin barrer y fuga de empresas. 

Toquero, que tiene el problema de creerse que la mayoría se la ganó él, olvida que su triunfo se debe a dos factores ajenos a sus competencias: la decisión de Javier Esparza de unir las siglas de UPN a las de PP y Ciudadanos y la decisión de Izquierda-Ezkerra de no unirse a Podemos. 

Es decir, una estrategia del líder de UPN Navarra y un 'error no forzado', en lenguaje tenístico, lo auparon a la alcaldía a pesar de que hubo más votos progresistas que conservadores en Tudela. Cierto es que la cita municipal no era un plebiscito para IE. Pero es muy posible que hubiera ganado el 'sí'. 

Lo cierto es que Toquero parece haberse olvidado que gobierna una ciudad que votó progresista y quizás piensa que su triunfo es parte de una falsa meritocracia que, aunque no haya que extraer conclusiones erróneas y nihilistas, es menos importante en la vida que el puro azar. Repasemos las 7 claves de la estrategia política de Toquero. 

1- Reseteo

Navarra Suma quiere borrar las huellas de las conquistas del tripartito. Toquero ha hecho saltar por los aires tejidos la pasada legislatura en Ayuntamiento, Mancomunidad y Eder. Y el incomprensible relevo en el Consorcio, la llamativa resolución del concurso de limpieza mancomunado y el ninguneo a proyectos como Villa Javier o el festival audiovisual Lo que viene son parte del mismo engranaje. 

Es evidente que el largoplacismo, comarcalismo y transparencia impulsados por Eneko Larrarte, con sus aciertos y errores, han transmutado en cortoplacismo, aldeanismo y opacidad. 

2- Medios

La agresividad mediática que muestra el perfil digital de UPN Navarra contra IE o PSN es más propio de Vox que de una fuerza que aspire a recuperar Navarra por el centro. A este hecho se le añade cierto exhibicionismo en Facebook, plagado de fotos regionalistas. 

Aunque lo más llamativo es la campaña de Navarra Suma contra este medio, e-Ribera.com, atacado desde el perfil de UPN Tudela y criticado en Junta de Gobierno por el alcalde Alejandro Toquero y Fernando Ferrer. 

Es evidente que e-Ribera.com desbarató los planes de Na+ con el Consorcio Eder cuando adelantamos la caída de Abel Casado y que la información exclusiva de este medio ha dejado en mal lugar a la mano derecha del alcalde, Fernando Ferrer. 

Pero ambas informaciones no son óbice para que Toquero y Ferrer nos desprecien en una Junta de Gobierno: el alcalde dijo que e-Ribera.com "no es un medio de comunicación", síntoma de que es uno de los pocos que hace su trabajo de publicar lo que el poder no quiere que se publique.

3- Alianzas

Es curioso el desprecio de Na+ Tudela a un medio como e-Ribera.com por asuntos periodísticos... cuando su medio aparentemente más cercano es el culmen del amarillismo. Y es que Navarra.com es una colección de sucesos, goles de Osasuna, titulares de clickbait, euskarafobia, rugidos cavernarios y alianzas con Pedro J.

El citado digital es el medio que lideró la campaña mediática contra la supuesta trama de empadronamientos falsos de la que Toquero lleva quince meses sin dar cuenta. Y la redacción de Navarra.com, que conoce Tudela por fotos, también fue la que adelantó que a un exconcejal de Podemos le habían excluido de un concurso. 

¿Y qué? Pues que lo vendieron como que el propio exconcejal había intentado aprovechar su estatus político para llevarse un contrato. El problema es que dinero que no es suyo, que sepamos, solo se lo ha llevado Toquero, que tuvo que devolver unas dietas que cobró de forma irregular. 

4- Guerra permanente

Mociones sobre ETA, ataques diarios a IE e incluso lecciones sobre sueldos. Así se menea Navarra Suma Tudela, capaz de criticar el sueldo de María Chivite a pesar de que cobra menos que lo que lo hacía Yolanda Barcina y a pesar de que Toquero cobra un 40% más de lo que se embolsaba Larrarte. 

Se le olvidan los regionalistas que Na+ ha disparado el gasto de personal eventual y ediles un 68% respecto a la anterior legislatura, según Diario de Noticias. Y que Toquero ha elevado el sueldo de la secretaria municipal, recién aterizada desde la oficina de UPN en Tudela, y que el alcalde ha tenido a bien fichar a dedo a una jefa de Gabinete con un sueldo anual de alrededor de 50.000 euros. 

La cuestión, según señalan fuentes de la oposición, es que Na+ busca tensionar el ambiente municipal con cualquier tipo de excusa. Y especialmente cómodos se les advierte con sus choques contra el Gobierno socialista, al que le pedían que pagara el 50% de la reforma del estadio Ciudad de Tudela a pesar de sus dificultades para siquiera mandarles el proyecto de la obra. 

5- Fidelidad

Anteponer la fidelidad al talento pasa factura. Y es que fuentes municipales aseguran que, a excepción de Zeus Pérez y Pedro González (al que quizás le pierden las formas contra el socialista Ángel Sanz), el resto de concejales no brilla demasiado en sus respectivas áreas. Especialmente llamativa es la 'superconcejalía' asumida por Fernando Ferrer, sobrepasado por las responsabilidades.

Cierto es que el problema de Na+ no es únicamente político. Y es que sus dificultades trascienden al subjetivismo partidista y se enfocan en la gestión. Este hecho ha tenido consecuencias: el TAN paró la intentona de excluir por las bravas al rival de FCC en el concurso de limpieza mancomunada y el Ayuntamiento de Tudela se ha dejado escapar varias subvenciones ya concedidas. 

Además, varios concursos han sido tumbados por errores en el pliego y el TAN también frenó la intentona de que los regionalistas aprobasen la plantilla orgánica tudelana tras soslayar su obligación de sentarse con los representantes de los trabajadores municipales. 

Es decir, aquí no hay asuntos únicamente políticos, muchos de ellos subjetivos: en Tudela hay un problema de gestión. Y este tipo de asuntos suele producirse cuando algunos parecen estar más pendientes del Parlamento de Navarra que del Ayutamiento de Tudela. 

6- El arte del disimulo

Toquero tiene varias virtudes que no hay que minusvalorar: es un líder natural, quizás el que necesita UPN a nivel navarro si los regionalistas quieren continuar con su estrategia trumpista; es ambicioso; tiene la osadia del ganador; demuestra una confianza por encima de lo que ha demostrado por ahora como gestor político; y es astuto.

Esta última característica se advierte cuando sabe que se ha equivocado y huele el miedo: Toquero recula. Eso sí, lo hace sin que quiera estrenarse en el arte de la autocrítica. Pero al alcalde de Tudela tumbó sus planes en Eder cuando vio que los aliados naturales de UPN se le revolvían y fichó a una periodista distante con UPN cuando todos pensaban en otro perfil para su polémica jefatura de Gabinete. 

7- Bombas de humo

Cuando 600 tudelanos firmaron un manifiesto pidiéndole al Ayuntamiento de Tudela que respetase el euskera, Toquero obvió el asunto y a los pocos días lanzó una dura carta contra Euskal Herria Bildu para asegurar su dolor por los ataques de la coalición abertzale. 

Este hecho ejemplifica que, en los climas adversos, Toquero suple sus problemas con oportunas bombas de humo con las que cambiar el paso de la agenda política. Algunos le acusarán de grandilocuencia o sobregesticulación para tapar que las obras que inaugura fueron diseñadas por el tripartito. 

Pero lo cierto es que el edil ha logrado en muchas ocasiones desviar la falta de proyectos de su equipo con una retórica chavunista, añejo victismismo tudelano impropio de la segunda ciudad de Navarra, combinada con sus palos diarios a Chivite. 

Es evidente que Enrique Maya le debe el puesto al PSN y Javier Esparza se lo quiere deber en 2023. Y para ello UPN tiene que lograr que los socialistas caigan. Y para desgastarlos la estrella es Toquero, que resucita el falso debate norte-sur, en realidad centro-periferia, y aprovecha su falta de deudas políticas hacia el PSN utilizando plataformas como la Federación Navarra de Municipios y Concejos como ring con el que desgastar a María Chivite. 

La presidenta navarra aseguraba esta semana en una entrevista concedida a e-Ribera.com que esperaba que junto a Toquero se trabajase "por Tudela con espíritu constructivo porque quienes estamos al frente de las instituciones nos debemos, por encima de las siglas, a toda la sociedad, no solo a quienes nos han votado. Es muy importante tener eso siempre presente". 

No parece tenerlo en algunas ocasiones Toquero, que en ciertas actuaciones parece estar más cómodo como jefe de la oposición al Gobierno de Navarra que en el alcalde de Tudela. Quizás lo acabe siendo en 2023 si una alianza progresista tumba a Na+ en Tudela y jubila a Esparza en Navarra. 

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