Pedro Pérez Bozal 

El XXXII Congreso de Jóvenes Investigadores que ha organizado el Ministerio de Educación del Gobierno de España ha deparado varias distinciones para trabajos realizados por alumnos del IES Valle del Ebro de Tudela, que también recibió una mención de honor como centro docente por promover "la cultura científica, tecnológica e investigadora en el ámbito de la juventud". 

Entre los galardonados cabe destacar el segundo puesto obtenido por 'El papel de la mujer en el sector conservero en la Ribera de Tudela'. El trabajo realizado por las jóvenes Clara García Arriazu (primera imagen) y Nerea Pérez Arriazu (segunda instantánea), que acabaron Bachiller en junio, fue sugerido por el profesor de Geografía e Historia Francisco Santos Escribano. 



Este historiador ablitense, experto en carlismo y la filoxera decimonónica en las viñas riberas, apostó por este tema tras advertir que "nada se ha escrito en nuestra comarca" sobre un sector que generó riqueza en el sur de Navarra, fue muy importante para el género femenino y ha motivado exposiciones en San Adrián (foto de portada, la histórica Industrias Muerza en 1963) o estupendos trabajos en Calahorra (en especial 'Género y clase: las trabajadoras de la industria conservera en Calahorra (1900-1942)' de Aleix Romero Peña).

Retablos del machismo en la Ribera del siglo XX

Entre la escasa bibliografía sobre el género femenino en la Navarra del siglo pasado cabe destacar de manera muy especial la magna obra 'De la domesticidad a la emancipación: las mujeres en la sociedad navarra (1961-1991)', tesis de la sindicalista Carmen Bravo Sueskun editada por Gobierno de Navarra y disponible online. De este ensayo de más de 500 páginas nos detenemos en tres pequeñas escenas riberas: 

Buñuel, 1935

Bravo Sueskun hace un breve repaso a la mejora de derechos y libertades de la mujer durante la II República y se sorprende al encontrarse en un registro de asociaciones a un ave muy exótica en 1935: un sindicato femenino. Y esta organización ribera no era confesional, sino obrerista. 


"El registro de asociaciones de manera sorprendente, nos encontramos con la Agrupación de Mujeres de UGT en Buñuel, algo realmente excepcional si se tiene en cuenta que este sindicato no contaba con este tipo de agrupaciones y que el lugar donde estuvo afincada se trataba de un pequeño pueblo agrícola de poco más de quinientos habitantes", explica. 

Tudela, 1968

La historiadora navarra Gemma Piérola Narvarte, autora de 'Mujer e Ideología en la dictadura franquista Navarra (1939-1960)', sostiene que el fascismo español forzó a la mujer a convertirse "en garante y legitimadora del Régimen" a través de una institución, la familia, en la que la mujer era "reproductora en vez de madre". 

El Fuero del Trabajo aprobado por las Cortes franquistas arrinconó a la mujer en la cocina a través de varias medidas entre las que hay que destacar la prohibición casi de facto de la mujer casada. En las Regulaciones Laborales de 1942 la mujer al casarse deja su puesto y a cambio recibe una dote nupcial.


Y Bravo Sueskun explica que la falta de respeto hacia el género femenino era tal que no se cumplían ni leyes tan sexistas como la citada: "Es el caso de unas trabajadoras de Tudela que tras la promesa de que iban a ser indemnizadas, dejaron su puesto de trabajo definitivamente al contraer matrimonio. Sin embargo, no les fueron abonadas las cantidades acordadas e iniciaron reclamaciones legales. Se trataba de sesenta mujeres que reclamaron un millón de pesetas a la empresa Piher de Tudela, en concepto de dote de nupcialidad". 

Tudela, 1975

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó en 1972 una resolución que en la que se proclamó el año 1975 como el Año Internacional de la Mujer. Y este hecho motivó ligeros cambios en una España en la que algunos 'camisas viejas' franquistas cambiaban de forma apresurada de ropero. 

En marzo de 1975 el Ayuntamiento de Tudela, liderado por el alcalde franquista José Luis Forcada González, decidía por primera vez no nombrar 'reina' "para las fiestas patronales de Santa Ana de 1975. El argumento del consistorio ribero se apoyaba en que dado que era el Año Internacional de la Mujer, 'era absurdo hacer distinciones entre ellas'. De manera que por esta vía de la igualdad entre las mujeres se abría las puertas al disfrute de las fiestas patronales en igualdad a los hombres".  


Recuerda Bravo Sueskun que en los Sanfermines de 1975, no hace tanto, las mujeres no tenían permitida la entrada en las corridas de toros, no hacían el recorrido de las Peñas, no merendaban en cuadrilla y ni siquiera bailaban al son de la txaranga. 

De INITESA a la Asamblea de Mujeres de Tudela

No podemos pasar por alto dos hitos importantes para el género femenino ribero. El primero se mantuvo durante más de tres décadas en una villa donde la religión católica tenía un importante peso en la vida social: Fitero, que alumbró una empresa que generó muchos puestos de trabajo para el género femenino.


El programa de las fiestas patronales de la villa termal de 1965 saludaba a la llegada de la mastodóntica fábrica textil, INITESA. El alcalde, Fausto Palacios Martínez, explicaba que "sido invertidos más de 30 millones de pesetas; ocupando 26.000 metros cuadrados de terreno y creando 400 nuevos puestos de trabajo de ambos sexos. Dicha factoría tendrá una producción de 2.000 prendas diarias, todas ellas ropa exterior de caballero, gran parte de ella exportada a otros países". 

"El porvenir, como veis, es brillante y todos nosotros para que lo sea más, debemos poner a contribución nuestro esfuerzo y deseo de triunfo", añadía. INITESA, que fijó población y a cambio frenó el índice de natalidad local, se convirtió en una industria muy importante para el género femenino fiterano. 

En un programa de fiestas de Fitero de 1977 el mayúsculo historiador republicano Manuel García Sesma pergeñaba una coplilla irónica que contenía unos versos sobre la emancipación femenina: 

¡Oh!, ¡qué milagros opera
el sobrecito de Tena!

Había antes muchas hijas
de familia numerosa,
que, en sus casas, se aburrían,
lo mismito que las ostras;
pero ahora se dedican
a hacer solapas y ojales,
y son clientes asiduas
de discotecas y bares.

Dos años después, en 1979, el movimiento feminista se organizaba en Tudela y así nacía la Asamblea de Mujeres de Tudela en el avejentado edificio del antiguo 'Hospitalillo de Niños Huérfanos' sito en el Casco Viejo. 

Txaro Berzosa en la web del Ateneo Republicano recuerda que organizaron para "trabajar por la difusión y legitimación de las ideas feministas, ya que en esos tiempos el feminismo, además de desconocido, estaba estigmatizado". 


La cantautora y activista rememora que en aquellos tiempos "los anticonceptivos estaban penalizados; el aborto era ilegal; la educación sexual, nula; el derecho al trabajo, una lucha; y la marginación de las mujeres, se negaba". 


La Asamblea de Mujeres de Tudela batalló en favor de la legalización del aborto; recordó a Gladys del Estal; creó una pionera 'Comisión de Mujeres Maltratadas'; e incluso, recuerda Berzosa, llegaron a popularizar en los años ochenta "la cena de mujeres en un contexto en el que no se entendían cómo iban a cenar y a divertirse mujeres solas". 










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