Pedro Pérez Bozal

Nos encontramos con Antonio Cristóbal Rincón Vergara en un día muy especial para él. Este fiterano nos recibe en su casa en el mediodía de un un frío lunes de noviembre cuando estaba a punto de comenzar a preparar la comida familiar que servirá para celebrar su cincuenta cumpleaños. 

Y el día, amén de muchas felicitaciones, le ha traído un regalo especial: a primera hora ha encontrado trabajo cuando tan solo han pasado 72 horas de que firmase su baja voluntaria de Trenasa. El sector agroalimentario le espera y nos cuenta de que con este trabajo pondrá fin "a mes y pico de la tensión que hemos vivido en Castejón". 

Víspera de despidos

Toni, conocido como 'El Dario' en Fitero, nos dice que el trabajo curiosamente lo encontró "cuando estábamos a las puertas de Trenasa manifestándonos. Uno de mis jefes le dijeron que le habían llamado de una empresa de Rincón de Soto y a mí me interesó desde un principio porque sabía que tenía que dejar la empresa de forma voluntaria porque por antigüedad tenía visos de ser uno de los despedidos".

Este lunes, regado en la entrevista por un vermú castellonense, es el último día que tienen los empleados de Trenasa para inscribirse en el listado de salidas. A cambio, reciben 5.000 euros extra que se añaden a la indemnización que les corresponde.

Revolución permanente

Toni Rincón fue uno de los concejales de la aguerrida Agrupación Fiterana Independiente y anteriormente fue cooperante en países como Guatemala o México a través Comités Internacionales y de una ONG, Mugarik Gabe. 

Hace veinte meses encontró trabajo en Trenasa, "con buen horario y sueldo, un equipo muy profesional y un gran ambiente de trabajo. Lo que más me ha gustado este sitio es que nos forman: los soldadores hemos recibido cursos de interpretación de planos y también muchas instrucciones sobre las distintas máquinas", explica. 

Falta de proyectos de renombre

Rincón aterrizó en la planta de Castejón "para hacer el proyecto de metro para Manila, Filipinas. Después les debió gustar mi trabajo a los jefes porque me mantuvieron en un proyecto para Auckland (Nueva Zelanda). Posteriormente, participé en el último encargo que recibió Vectia antes de que se 'la llevaran' a Polonia. 

Este soldador nos dice que este verano sabían que en otoño les iba a bajar la carga de trabajo, "pensábamos que para finales de octubre o principios de noviembre. Pero el ERTE arrancó en septiembre". 

La oficina refuerza el piquete

"En anteriores conflictos de Trenasa creo que a los de las oficinas no les tocaron los recortes de forma directa y ahora ha sido diferente porque el ERE no era temporal y suponía el cierre de la empresa. Y esto ha obligado a implicarse hasta a los administrativos o al equipo de limpieza, que quizás en otras huelgas o manifestaciones apenas salían", añade. 

"¿Que cómo ha sido este mes? Muy largo y bastante duro. No teníamos perspectivas de ningún tipo porque nos dijeron que se cerraba la empresa. Es cierto que hemos hecho un buen trabajo de lucha obrera y a esto ha ayudado que es la experiencia de algunos de los compañeros que vivían situaciones parecidas por cuarta o quinta vez", asegura. 

El abogado laboralista que no llegó

Sigue Rincón: "Es una pena que Trenasa esté cogiendo mala fama por culpa de la inestabilidad a la que le condena CAF. ¿Que cómo he visto la negociación? Yo al igual que Óscar Rodríguez creía que un abogado laboralista podía habernos representado, pero entiendo que esta estrategia quizás molesto al comité de empresa, que sentía que le 'invadían' sus competencias". 

"Al menos no se ha cerrado la empresa, aunque no hay garantías de cara al futuro. ¿Lo mejor de este mes? El compañerismo: teníamos gente en la puerta desde las siete de la mañana hasta las tres de la tarde y había buen ambiente a la hora del almuerzo", añade. 

"Ha habido algunos 'puntazos' en las protestas: desde cortar la N-113 a su paso por Castejón hasta entrar gritando en Beasain, donde también cortamos la carretera. El primer día que subimos a Euskadi entramos en parkings, oficinas y otras dependencias de CAF para protestar. La verdad es que dejamos Beasain lleno de pegatinas", explica. 

"Otro momento importante, señala el soldador, fue cuando nos encerramos a dormir en el Ayuntamiento de Castejón. No ocurre muchas veces pasar la noche en un consistorio. Pero fue un orgullo hacerlo para defender el trabajo de las compañeras y compañeros".

Final agridulce

Añade Rincón: "Han abocado a que Trenasa sea un taller lleno de altibajos que recoge las sobras que no encajan en Beasain y Zaragoza. Es una pena porque hay trabajadores buenos a los que 'queman' durante este tipo de procesos". 

Y finaliza: "Les deseo mucha suerte a los compañeros que siguen en la fábrica. ¿Que con qué me quedo? La experiencia ha sido singular y la verdad es que en todos los sitios por dónde pasas se aprenden cosas. Aquí me he encontrado a buena gente y lo mejor ha sido la piña que hemos conformado. Fue bonito mientras duró...". 
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