miércoles, 26 de agosto de 2020

La Escuela de Música de Fitero bate su récord de matriculados

Judith Alvero, directora de la Escuela de Música Lorenzo Luis de Fitero. 








Pedro Pérez Bozal

La-la-re-do-la-si-la-re-do. Así arranca para clarinete 'La Virgen de la Barda', tema solemne que resuena en el Monasterio de Fitero al menos una vez al año. Lo hace, o lo solía hacer antes de los tiempos atípicos que sufrimos, el día de la patrona de la villa.

El compositor de la citada obra fue Lorenzo Luis (1882-1946), mito de la cultura local que ahora da nombre a la Escuela de Música de su localidad natal. De este asunto y de otros más nos habla Judith Alvero, directora del citado proyecto.

Esta joven fiterana, grado superior y profesional en interpretación (especialidad clarinete), ultima el plan pedagógico para presentarlo ante el departamento de Educación de Gobierno de Navarra. Y es que la Escuela de Música Lorenzo Luis de Fitero, que estrena nombre sin evento inaugural por las circunstancias sanitarias, arranca de forma oficial tras tres años de brega más un verano en el que se encuentran estudiando las medidas sanitarias a implementar bajo el consejo de las autoridades.

Récord en Fitero

La Escuela de Música de Fitero ha batido récord en su cuarto año de vida gracias a los 60 alumnos que ha matriculado para aprender solfeo e instrumentos. A este número hay que añadir los cuarenta que forman la Coral. ¿La procedencia? Fitero, Cervera del Río Alhama e Igea. ¿La novedad del arranque del año? Un curso de gaita que ha conseguido que la villa termal sea la localidad ribera con más alumnos de gaita: once.

¿Número de profesores? Ocho. A saber: Juanjo Catalán (saxofón y solfeo para adultos), Rubén Ruiz (trompeta y jardín musical), David Yanguas (saxofón), Jesús Soria (trombón, bombardino, tuba y Banda 'chiqui'), Pablo Gimeno (percusión), Carlos Rodrigo (flauta travesera), Javier Pérez de Óbanos (gaita y tambor) y la propia Judith Alvero (lenguaje musical y coral).

Entre los cinco y los ochenta años

En una tarde asfixiante de un lunes cualquiera de finales de agosto Judith Alvero nos cuenta que el próximo 18 de septiembre, si la situación sanitaria lo permite, arranca el cuarto curso de este proyecto que ella misma, que sigue sin cumplir los treinta, contribuyó a poner en pie.

De lunes a viernes, entre las tres de la tarde y las nueve de la noche, cuatro aulas del tercer piso del edificio que alberga el Ayuntamiento de Fitero se iluminan gracias a personas de entre los cinco y los ochenta años.

Así de orgullosa nos lo cuenta Alvero: "Estamos muy asustados como todas las escuelas por la crisis sanitaria. Pero también estamos muy orgullosos por haber batido el récord de matriculados en la Escuela: hay once alumnos del nuevo curso de gaita, otros cinco que han pasado de la Banda 'chiqui' a la adulta y tenemos a una chica que se va a presentar al conservatorio".

Jesús Soria, director de la Banda de Música de Fitero, y Judith Alvero, directora de la Escuela de Música Lorenzo Luis.


El sueño

El escarpado acceso a las aulas de la Escuela de Música de Fitero no son idóneas para los más mayores de la asociación. Es por ello que ponemos el capote de ruegos y preguntas. Y toca ruego de Judith Alvero.

"¿Pedir? No sé. Hombre, por decir algo: estaría bien tener en Fitero un edificio independiente del Ayuntamiento y que pudiera acoger a la Banda, la Escuela de Música, la Escuela de Jotas, el Barrancofest y la Coral. Una especie de Casa de Cultura, con buena accesibilidad para las personas mayores e instrumentos y que pueda albergar audiciones o conciertos, como hay en otros pueblos".

Instalaciones

Cuando Judith Alvero cita a la Coral sabe de lo que habla porque ha cogido las riendas de la misma tras el adiós de Elvira Guarás. En medio de la charla aparece Jesús Soria, nuevo director de la Banda. El sustituto de Eugenio Iragaray ha llegado con un pan debajo del brazo: una docena de fiteranos 'jóvenes' han vuelto al seno materno musical.

Y este hecho tiene mérito porque los ensayos condicionados por el asunto COVID19 se han convertido en una odisea: la banda fiterana ha ensayado en el polideportivo municipal, en una pista al aire libre en las instalaciones del Colegio y en la entrada de la Plaza de Toros. ¿Próximo destino para cuando refresque? El pasillo del Ayuntamiento, que permitirá tomar distancia entre músicos sin que estos se pasmen en plena campaña otoñal.

Ilusión

Judith nos cuenta lo mejor de su labor: "Los chavales y chavalas que arrancan. Empiezan en el jardín musical, entre los cinco y los siete años. Al principio no les 'mareamos' con instrumento ni solfeo. La clave está que cojan ritmo y que realicen actividades durante una hora a la semana. A partir de los siete años, comienzan a preparar entonación o lenguaje".

Y este hecho ayuda a que la Escuela de Música se conviera en cantera de la Banda de Música, que nació allá por 1865, y que ambos grupos, liderados por Judith Alvero y Jesús Soria, sumen junto a la Coral a casi 150 personas que aprenden o tocan música dentro de la Asociación Cultural Banda de Música y Coral de Fitero, que nació en 1993.

Estos números evidencian que la asociación exhibe unos síntomas extraordinarios de vitalidad al lograr que tantas personas se involucren en un muy meritorio proyecto cultural de una pequeña y emblemática localidad ribera.



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