jueves, 23 de abril de 2020

Neoliberales de guardia





Vía: Tomás de la Ossa, Noticias 

En las tertulias políticas y en las redes sociales hay un grupito de neoliberales que se turnan para hacer guardia, para que ninguna medida social de cualquier gobierno quede sin respuesta inmediata.
Nunca los oirán criticar el gasto militar; ni los 11.000 millones que un estado aconfesional da a la Iglesia Católica; ni el rescate de autopistas; ni las facilidades de los millonetis para la elusión fiscal; ni el timo del Banco Popular (300.000 accionistas perdieron sus ahorros cuando el Santander lo compró por un euro).

Pero si alguien sube el sueldo mínimo; o propone mejorar las pensiones; o quiere fijar unos precios mínimos a los productos agrícolas; o va a crear un ingreso mínimo vital para quien se está muriendo de hambre, saltarán como resortes a explicarnos que es un error irreparable, que no hay dinero para eso, que es pan para hoy y hambre para mañana, que el Apocalipsis económico llama a la puerta.
Hay quien cree que son personas a sueldo de los de siempre, los que se forran mucho en tiempos de bonanza y aún más cuando vienen mal dadas. Pero me temo que en realidad piensan lo que dicen. Aprendieron la economía de las grandes cifras y se doctoraron en cifras aún mayores, y eso les hizo olvidarse de que debajo de ellas hay personas. Es la deificación de la macroeconomía, eso que alguien resumió así: "Si yo tengo dos Ferraris y tú ninguno, los dos tenemos uno". ¿Qué más da vivir en un país con 21,5% de la población en riesgo de pobreza si la suma total queda apañada con los millones de los más afortunados?

Uno de sus mantras más perversos es que los mercados se regulan solos. Y estamos de acuerdo. Lo que se callan es que su manera de autorregularse es brutal: de la burbuja a la depresión y vuelta a empezar, tras dejar a millones de personas en la cuneta. Y quien quiera estabilizar eso es un intervencionista.

Y su otro argumentazo es que los impuestos son un robo del Estado al ciudadano... Que en estos meses sean capaces de negar la importancia de la sanidad pública les define de maravilla. Pero ahí siguen, de guardia.

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