martes, 21 de abril de 2020

Adiós a Joxe Ulibarrena





Vía: Noticias 


El escultor y etnógrafo navarro Joxe Ulibarrena ha fallecido a los 96 años. Estudioso de la etnia vasca, fue un artista caracterizado por su monumentalidad, fuerza expresiva y por su canto a la historia y libertad de Navarra. Ulibarrena desarrolló su temprana vocación artística en su localidad natal, Peralta, para iniciarse en el trabajo de la madera como aprendiz de ebanista en el taller pamplonés de Luis Menchón. En 1941 comienza sus estudios artísticos en la Escuela de Artes y Oficios, primero con Enrique Zubiri y posteriormente con Miguel Pérez Torres, Andreu y Muro Urriza. Entre 1945 y 1947 recibió las enseñanzas de los escultores Eulogio Valladolid y Valeriano Martínez en Burgos. En 1950, una beca de la Diputación Foral de Navarra le permite continuar su formación en la Escuela Superior de Bellas Artes de París, donde fue alumno del escultor francés Marcel Gimond. En esta etapa pasó "a la escultura no fisiológica, plena de volumen y ritmo" según su propia definición. Debido a su oposición al franquismo, se marchó a Venezuela durante siete años. Allí trabajó en escultura monumental de carácter religioso, al mismo tiempo que desarrollaba su actividad como promotor cultural en el Centro Vasco de Caracas y recorría otros países hispanoamericanos como Perú o México. Precisamente en Venezuela dio muestras de que a lo largo de su trayectoria artística y personal no iba a rehuir la polémica. Le encargaron tallar una virgen y se empeñó en ponerle rasgos indianos para disgusto del mecenas, a quien le respondió que si lo habitual era tallar vírgenes blanquísimas a sabiendas de que la virgen no pudo ser así, tan legítimo era tallarla indígena. O cuando se presentó con una enorme txapela y una capa a una audición en la que estaba el rey de España intentado que fueran a por él los encargados de protocolo para decirles aquello de que un navarro solo se descubre ante Dios y que además Dios no existe.

El escultor llevó a cabo exposiciones en numerosas ciudades españolas, así como en París y Caracas. Su obra se encuentra presente en diversos museos y colecciones, y su escultura monumental ornamenta calles, parques y plazas de localidades navarras, al igual que de otras ciudades de España, Francia, Suiza y Venezuela. También ha realizado obras religiosas como el Paso de la Cruz a cuestas para la Hermandad de la Pasión (1948), y diversas tallas de santos con destino a iglesias parroquiales navarras. Cuando tenía 11 años apenas estallada la Guerra Civil Española, los sublevados fusilaron a su padre, de 46 años de edad, y a una prima de 15 años. También vio cómo ejecutaban en la Vuelta del Castillo de Pamplona a tres jóvenes, imagen que no se le borrará nunca, según refiere él mismo. Todas ellas víctimas de la Guerra Civil en Navarra. Una escultura de Ulibarrena es la que corona el parque de la memoria de Sartaguda. Representa tres figuras que se abrazan agujeradas por las balas tras ser fusiladas, como su padre. También es suya la escultura que conmemora la batalla de Noain, el roble tallado de Garinoain y el nogal de Altsasu, como la obra que tituló Hermandad, en su Azkoien natal.

Tras su definitivo regreso a España en 1959, Ulibarrena, que en el arte lo mismo tallaba en madera que en cartón y en la lengua pasaba indistintamente del castellano al euskera y al francés, desarrolla una intensa actividad como protector del patrimonio etnológico, faceta que le lleva a la fundación del Museo Etnográfico del Reino de Pamplona, con sede primero en Berrioplano y a partir de 1986 en la localidad de Arteta (Valle de Ollo), dependiente de la Fundación Mariscal Pedro de Navarra que crea junto a sus hijos. Paralelamente, se revela como un polifacético artista que terminará centrándose en la escultura con un fuerte componente simbólico y etnicista, difícil de encajar en las corrientes internacionales. Precisamente fue homenajeado en el Museo Etnográfico de Arteta a finales de 2019. El acto de entrega que concurrió dentro de la programación del Nafarren Biltzarra fue corto e íntimo, y durante el mismo Koldo Amatria, presidente de la fundación, y el escultor, compartieron algunas palabras que quedaron entre ellos. "Ahora ya eres un mariscal, solo que sin ejército", se pudo escuchar.

"Aquí hay unas esculturas que hizo mi padre del Mariscal Pedro de Navarra y que rescatan aquellos valores de no venderse, de ser fiel, ser una persona que está dispuesta a dar su vida antes que arrodillarse para servir a otro y que mantiene sus promesas; todos unos valores que él siempre ha querido transmitir", describía su hija, Elur, durante la entrevista que Ulibarrena con motivo del homenaje, mantuvo con DIARIO DE NOTICIAS en el museo, que alberga más de 10.000 piezas. "Si le preguntas a mi padre, él te dirá que hay 17.000", explicaba su hija. Las piezas fueron adquiridas por el artista entre los años 60, 70 y 80. "En esas tres décadas sobre todo él empezó a hacer esta colección o, mejor dicho, a darle una mayor importancia", destacó, para añadir: "Ahí es cuando le surgió la idea del museo, e intentó por muchos medios que fuera desde el Gobierno de Navarra la iniciativa de crear este museo, pero al no encontrar la manera ni el feeling, acabó haciéndolo él mismo", recordaba sobre la gran obra de un artista que defendió de forma titánica el patrimonio de Navarra.

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