Daniel López hace un balance del pacto tripartito que gobierna Tudela










A mitad de legislatura y haciendo balance, ¿renovaría el pacto con I-E y PSN?

La famosa crisis del pacto ha sido algo natural. Nos hemos encontrado tres grupos con un ayuntamiento patas arriba en el que hemos tenido que hacer todo. Ha habido un grado de trabajo, de horas metidas y de tensiones con los nuestros y con los otros, que eso tiene que escapar por algún lado y tenemos que aprender a funcionar. Fue sano que salieran las desavenencias y ahora estamos muy engrasados. Todo equipo de trabajo necesita un periodo de entrenamiento. Echas la vista atrás y claro que el primer año había mucha gente ilusionada y quería resultados ya, y eso casi es imposible. Lo entiendo pero si yo no sé como funciona mi departamento no puedo avanzar. Eso ha pasado y hay tensiones porque tenemos grupos que no son solo municipales y surgen tensiones en cosas que aquí funcionan. Creo que ahora mismo estamos bien engrasados y el sistema con el que trabajamos los tres grupos podría funcionar. Un pacto de este estilo podría prolongarse en el tiempo porque no olvidemos que lo municipal tiene mucho que ver con la gestión directa y trabajo con la ciudadanía. Luego tendremos desavenencias en lineas políticas, pero la gente de Tudela no nos ha escogido para que nos posicionemos sobre temas nacionales (aunque lo haremos), nos han escogido para hacer un vial, mejorar las ayudas, los servicios sociales... y eso no se puede perder de vista.

Una de las últimas polémicas es el cambio de los nombres en el Barrio de Lourdes. ¿Cree que lo han sabido gestionar?

Hay que hacer dos análisis, uno político y otro como ciudadano de Tudela. Como político, como parte de mi grupo, aparte de que era necesario porque la reparación es necesaria, no soy amigo de hacer grandes ruidos. Las cosas se tienen que hacer y es importante. Hemos marcado un hito que UPN podía haber marcado en su legislatura porque compañeros suyos y del PP lo han hecho en otras ciudades. No entiendo que se rasguen ahora las vestiduras. Es necesario, bueno y a nivel participación e información ha habido mucha. Las asambleas que se hicieron fueron masivas, la gente pudo hablar todo lo que quiso y se abrió la posibilidad de que decidieran los nombres y algunas propuestas se aceptaron y otras no. El balance es muy positivo. Creo que no se ha hecho mal. Por otro lado tenemos al concejal no adscrito que ha decidido hacer de esto su bandera y no termino de entender por qué, igual está buscando su lugar. Llegó aquí con un programa político, aunque diga lo contrario, y es muy libre de hacer lo que quiera pero debería hacerlo con un poco de responsabilidad porque algunas de sus afirmaciones no son del todo ciertas y le dejan en muy mal lugar porque dice que el Ayuntamiento debe aceptar votaciones y el no las acepta porque sigue aquí. Ese aspecto es el más negativo de todo el proceso. Es libre y si la consulta sale y se tiene que hacer se hará porque es nuestra obligación pero creo que en el Barrio hay mucha gente contenta y era algo necesario.

¿El ejemplo del concejal no adscrito muestra que hay una grieta en cómo elegir candidaturas?

-Si creemos en la participación, en listas abiertas, en dar oportunidad a todos, tenemos que creer con todas las consecuencias y te puede salir bien o mal. En este caso ha salido muy bien con los miembros de la agrupación, y mal con una persona que se subió al autobús equivocado. No entiendo que entrara con un programa y ahora vote con el de otros que están totalmente enfrentados a nosotros. ¿Es una grieta del sistema? Bueno, es una debilidad que hay que aceptar. Creo que es sano que se vean estas cosas porque hacen que la gente vea que se tienen que empoderar.

Una evidencia del pacto es que los partidos no pueden cumplir su programa. ¿Entienden eso sus votantes?

No. Es algo que intento explicar pero de primeras no lo entienden. Tenemos un acuerdo con unos objetivos comunes a los que llegar. Cuando lo explicas lo entienden pero la gente no puede pensarlo así porque es complicado. Se fían de nosotros y no van a repasar coma por coma lo que hacemos.

¿Es consciente Tudela Puede que tiene un coste electoral?

-Si, pero en eso soy pragmático. Lo importante es que lo que se haga sea acorde con nuestro programa y aunque nos dejemos cosas hay que seguir trabajando por ello y a futuro negociar con otras fuerzas para que se pueda hacer. De todas maneras el acuerdo es vivo, aunque haya objetivos programáticos fijos, y mucho ya se han cumplido.

¿De qué se siente más satisfecho y de qué menos?

En cuanto a política creo que a veces no damos la imagen adecuada. En los plenos intento ser muy breve porque creo que nuestras posturas deben quedar defendidas, pero los problemas del municipio no están ahí. No puede ser que en los plenos hablemos una hora de los temas locales y cinco de mociones. Es algo que me pone malo. ¿Qué repercusión tiene eso? Es algo que me gustaría cambiar. Tengo tantas cosas que hacer que a veces en un pleno tengo la sensación de perder el tiempo cuando discutimos sobre el sexo de los ángeles, pero también veo que es la manera de hacer política en el municipio y de que los ciudadanos vean reflejadas sus ideas a pequeña escala.

¿Y en cuanto a la gestión?

A nivel gestión estoy satisfecho con atender personalmente a todo el mundo. Siempre lo procuro aunque no siempre lo consiga. En gestión me ha costado coger los ritmos y el funcionamiento de la rueda. He intentado poner los ritmos que tenía yo en el sector privado y eso genera frustración que se estaba trasladando al departamento por lo que me dije ‘algo estoy haciendo mal, no puedo frustrar a los trabajadores’. Le dimos la vuelta y ahora mi pensamiento está en cómo mejorarlo con las herramientas que hay. Las administraciones no son nuestras, responden a unos esquemas y un error que cometemos es dejar que nos arrastre la corriente. En temas como la peatonalización lo podía haber gestionado mucho más rápido y no sé si por inseguridad técnica o por qué, se dilató mucho. Es una balance que no me gusta, se ha llegado pero podía haberlo manejado de otra manera. En el camino del Instituto también, pero ahí la prensa y las redes sociales tuvieron gran parte de culpa en el bombo. Se podía haber gestionado de una forma más natural y mejor. También hicimos cosas buenas como buscar financiación (de 4 proyectos europeos hemos ganado 3 y eso en España nadie lo ha conseguido) y la mejora de la gestión de la brigada de una forma más eficiente y estoy muy satisfecho.

Ha hablado de la peatonalización, ¿habrá mejoras de espacios y de calles?

Muchas de las cosas que se están haciendo son mantenimiento pero quizás no las sabemos vender. Por ejemplo la retirada de pivotes en el Casco Viejo, como en la calle Carnicerías, mejora de las juntas entre adoquines, y daremos una vuelta al tema de los contenedores. El más significativo San Nicolás que va a quedar como espacio más amable. Se quiere volver a ampliar zonas de peatonalización a escala más pequeña como parte de Gayarre, Carmen Baja y Alberto Pelairea. También puede haber algún cambio de dirección pero hay que estudiarlo bien. Se van a empezar a hacer derribos de casas, hemos intentado movilizar los privados y es inminente que se ponga en marcha el concurso de la zona de Horno Coscolín.

Vía: Noticias de Navarra

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