Sobre el triunfo de AFI en Fitero








La creación de una formación independiente, progresista y combativa en Fitero, AFI, se presuponía hace ya tres años y medio como un trabajo hercúleo para los que trazamos el mapa de acción. Había muchas barreras que superar, mucho miedo alrededor y pocos valientes decididos a dar el paso. En aquel comienzo de 2014 algunos comenzamos a dar batalla en el campo de las ideas, el único que nos podíamos permitir, con la publicación de una serie de artículos de denuncia sobre el legado de UPN y sobre las formas y fondos de la formación en nuestra localidad. Estos artículos sumados a cierta reacción popular ante la construcción del Cuartel acabaron con la creación de un equipo de ciudadanos que exigía dar batalla en el campo político tras tres años de inanición.

Todavía quedaba mucho trabajo por hacer ya que había que completar una lista electoral con catorce nombres, había que recoger medio centenar de firmas que respaldasen nuestra apuesta y necesitábamos que nuestros fieles se rascasen el bolsillo para financiar una humilde campaña electoral con carteles, mítines, papeletas y programas. Nuestros fieles nos respaldaron con dinero, ideas y sobre todo aliento, sirviendo todos ellos como trastienda intelectual y sobre todo moral a nuestro proyecto. Los tiempos nos ayudaban: se barruntaba caída a nivel navarro de UPN tras un cuarto de siglo entre derroches y escándalos, el Sistema a nivel estatal hacía aguas con la corrupción como principal lacra, y el proyecto conservador fiterano languidecía en contraste con el entusiasmo de la izquierda sociológica fiterana.

Otra de nuestras ventajas fue que la incapacidad de UPN para hacer frente a la batalla de las ideas, ya que algunos se han acostumbrado a derribar al adversario político con otras tretas. Por lo cual el camino de la palabra lo teníamos libre, entrando en las casas a través de la bendita red. Por primera vez en ochenta años los miedos y complejos cambiaban de bando. La única y tímida respuesta por parte de algunas capas sociales en decadencia fueron shows públicos que acabaron en ridículo, ayunos ya del compadreo de antaño por parte de los suyos. También fue llamativa la coz siete días antes de las elecciones vía Diario de Navarra contra AFI, caricaturizada como agrupación de esbirros de la izquierda abertzale. Pero las anchas espaldas de nuestro equipo hacían ridículo el toque de la trompetería cavernaria a la hora del vermú. Por primera vez algunas campañas difamatorias no pasaban factura a sus víctimas, normalmente disidentes políticos a los que comienzan a criticar solo cuando no se suman al aplauso del rebaño. Había nervios e ilusión por parte de AFI y arrogancia despreciativa por parte de UPN, que entre miradas cómicas, ay, se llevó un disgusto en la noche electoral en la que su formación fue desalojada del Gobierno autonómico y todas las cabezas de Merindad. AFÍ superó contra pronóstico el medio millar de votos, dejando la distancia entre "buenos" y "malos" en apenas un centenar de papeletas. Algo había cambiado y lo celebramos entre palmadas en la espalda, cervezas y una frase: "No os dejéis".

Los números los digirieron peor que mal, y todavía sonados ante el golpe electoral comenzó la legislatura. AFÍ había agavillado con empeño un programa, plagiado integramente por UPN antes de incumplirlo, lleno de ideas que propugnaban la regeneración, la transparencia y el final de la opacidad que reinaba en el Ayuntamiento. Y AFI dio batalla en cinco campos:

-En los plenos: ahí AFI se convirtió en látigo ante el pobre bagaje presentado por UPN tras cuatro décadas de poder con datos: los indicadores industriales, económicos, demográficos y laborales tenían el empeño de darles la espalda. Ahí se comenzó dar la batalla entre la denuncia de escándalos y la petición de facturas. Este clima concluyó al año con una dimisión coincidente con la decisión de UPN de suprimir ocho plenos regulares anuales, hecho al que se sumaban sus zancadillas en las comisiones, algunos intentos de encerrona civiles a la salida del los plenos y algunas frases antológicas en las reuniones periódicas de la Residencia. Ya saben, comedia involuntaria la llaman.

- En los juzgados: llevamos al Tribunal Administrativo de Navarra cada aspecto dudoso que propugnaba UPN. La justicia en algunos casos te da la razón, en otras la espalda. Pero el solo hecho de acudir a los tribunales evidencia que hay ganas de dar batalla hasta en algunos campos en el que se presupone que hay demasiado poderío conservador.

-En el mediático: nuestra principal batalla y nuestra indiscutible victoria. Con Facebook como campo de operaciones, con varios blogs como aliados, con un centenar de artículos llenos de denuncias e ideas, y con una revista en papel, Fitexpress, que nos hace llegar entre algunas capas de población a las que no alcanzamos con la red, AFI siempre ha estado informando y acercando el Ayuntamiento a los ciudadanos. En contraste, UPN tiró de manipulación de redes sociales, ya saben quién y porqué, de censura en la mítica revista municipal, creó de un panfleto propagandístico con el dinero de todos y sigue financiando a los medios regionales simpáticos con su folclore y desidia. Agua, agua, agua y agua. Y en algunos casos, ajo.

-En el campo cultural: factor indudablemente clave. El éxito de ventas de 'Fitero Comanche', que rompía el incomprensible silencio sobre la Guerra Civil durante cuarenta años (ese por el que algunos intelectuales tendrán alguna vez que dar explicación), fue completado por el análisis de 'Fitero DF'. Ambos libros rompían el apesebrado dominio conservador en este campo. La alergia antidemocrática que evidenciaron algunos, la prohibición de venta de un libro por parte de un partido que se dice demócrata y el agradecimiento entre susurros de algunos hizo que todo mereciese la pena.

-En el campo social: AFI comenzó a mirar áreas desatendidas por la izquierda durante décadas. La educación, los asuntos sociales o los deportes. También había que plantear batalla en el campo social pese a nuestra aparente minoría, involuntaria parodia de los tertulianos socialistas que acudían a 'El Gato al agua' de Intereconomía. Pero no nos podíamos perder la batalla, que no es de ideas: es la del miedo.

Y tras superar el ecuador de la actual legislatura nos encontramos un AFI fortalecido y orgulloso de haber madurado junto a una generación que se va haciendo mayor respirando nuestras ideas. En Fitero al menos hay una formación que pide el necesario cambio municipal y que se enorgullece de la dignidad de nuestros antepasados. Por eso brindamos y recordamos en el 1 de mayo. Por eso escribimos artículos, libros y revistas, montamos conferencias, proyectamos documentales y organizamos charlas varias. Algunas actividades de diversa índole nos hacen crear un núcleo duro de cargos electos, militantes sin carné y fieles simpatizantes. Hasta ahora el silencio guardaba la viña, pero ahora entre viñedos suena nuestro rock and roll. A la hora del ángelus. Pese a quien pese.

Y pesa que haya una generación de jóvenes que comparte nuestra mirada sobre los todavía no admitidos problemas crónicos y estructurales locales. Este hecho, la batalla de ideas y la petición de una democracia plena, contrasta con la visión local de nuestros adversarios políticos. Éstos, al carecer de munición política ante nosotros, han utilizado unos irrelevantes golpes bajos y dardos hacia el Gobierno del cambio. Porque la guerra de banderas evidencia que algunos les molesta más una ikurriña en el Baztán que una laureada en la Calle Mayor de Fitero. Y porque su comprensible y compartido dolor por la muerte de un concejal de Ermua contrasta con su silencio sobre los cincuenta asesinados fiteranos, sobre la cacería de 150.000 hombres por parte del fascismo en la retaguardia y sobre el homenaje franquista que todavía sigue instalado en la fachada del monumento que dicen que será clave para el resurgimiento turístico local. La idea a medio plazo es que AFI se rearme, asiente fuertes mimbres y desaloje del poder a UPN, que se ha convertido en incompatible con el cambio local e insufrible desde un punto de vista intelectual.



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