Ayuda a los pájaros a superar el frío














Cuando uno pesa menos de veinte gramos y acaba de llegar de Finlandia con la única ayuda de sus alas, sobrevolando un paisaje helado, o encuentra pronto algo de picar o está acabado. Pero si además el frío, el hielo y la nieve siguen ahí a su llegada es su fin.

Eso es lo que debió pasarle a la pobre curruca capirotada que hallé muerta en un jardín del pueblo el otro día. Y ese es también el motivo de que durante estos días mi pequeño patio trasero, donde tengo instalados tres comederos y un bebedero para aves silvestres, sea un auténtico tumulto pajaril al que acuden más de diez especies diferentes.

Cuando el frío invernal llega como este año, de manera precipitada y tras un arranque de estación casi primaveral, impone unas condiciones de supervivencia muy duras para los pequeños pájaros de jardín. Colirrojos, carboneros, mitos, herrerillos, currucas, petirrojos, pinzones y muchos otros ven cómo sus poblaciones menguan por causa del frío y la escasez de alimento.

Todos ellos realizan un considerable esfuerzo cada año para regresar a nuestras arboledas desde sus áreas de cría, en el norte de Europa, para superar los rigores del invierno. Recuerdo que durante mi etapa como anillador una de las acciones que realizábamos para cubrir la ficha de control era soplar entre las plumas pectorales del pájaro para observar las bolsas de grasa acumulada. Antes de emprender el viaje llegan a acumular en ellas hasta un tercio de su peso. Al llegar la han quemado toda y están al límite de sus fuerzas.

Por eso es tan oportuno echarles una mano ahora. Una tarea que resulta muy sencilla: basta con disponer de un pequeño espacio en el jardín, la terraza, el balcón o incluso en el alféizar de la ventana, para ofrecerles alimento.

Si colgamos una simple bolsa de malla con unos cacahuetes pelados atraeremos rápidamente la presencia de carboneros y herrerillos, capaces de comer boca abajo. Al petirrojo en cambio no le gusta colgarse al estilo funambulista. Él prefiere los comederos de base firme (es un gran caminador). Una tabla recuperada de una vieja caja de vinos, con unas cantoneras para evitar que se caiga la comida, puede servirnos de improvisado comedero. Eso sí, deberemos colocarlo en un lugar bien visible y fuera del alcance de los gatos, de lo contrario podríamos acabar construyéndoles el comedero a ellos.

Si vamos aportando regularmente las migas del mantel o los restos de cereales del desayuno nos aseguraremos la presencia casi instantánea de los gorriones y si de vez en cuando colocamos una fruta abierta no tardará en acudir el mirlo.

Otra opción eficaz es atravesar unos cuantos cacahuetes con cáscara de un alambre, a los carboneros les chiflan, y colgarlo de una rama. También podemos hacer una bola con sebo y rellenarla de semillas, pipas o uvas pasas, a ella puede acudir el bellísimo trepador azul.

Pero junto a la comida, disponer de agua para beber es esencial para los pájaros en invierno. La mayoría de las charcas se hielan en cuanto bajan las temperaturas y la mayoría de las fuentes permanecen cerradas por lo que ofrecerles un poco de agua en un bebedero es de gran ayuda.

En la página web de Oryx, especializada en artículos para el amante de la naturaleza, tienen un amplio surtido de comederos, bebederos y alimento para pájaros silvestres de todas clases, medidas y precios, a partir de un par de dos euros.

Pero además de ayudarles de manera directa suministrándoles alimento y agua, también podemos compartir información para conocer mejor sus hábitos de desplazamiento durante las olas de frío.

Para promover ese intercambio de conocimiento la organización conservacionista SEO/Birdlife pone a nuestra disposición una aplicación gratuita para el móvil denominada eBird. Una buena herramienta para conocer mejor los movimientos de las aves durante las olas de frío y ayudarles a hacer frente a estas situaciones. La ciencia ciudadana es muy importante para avanzar en el conocimiento de la naturaleza, y en su conservación.

José Luis Gallego, El Diario

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