Los manteros tienen la culpa de todo





Eso podemos deducir de las declaraciones públicas que están realizando, en los últimos tiempos, algunos políticos y algunos comerciantes-hosteleros. Tanto aquí, en Navarra, como también en Barcelona, los manteros tienen la culpa de todo. De la mala marcha del pequeño comercio, de la merma en ganancias de las grandes multinacionales, de la progresiva degradación de los Sanfermines, de la existencia de mafias organizadas; incluso del blanqueo de dinero. Baste comprobar los contenidos de las mociones aprobadas, por ciertos grupos municipales, en el Ayuntamiento de Iruñea, lo que dicen los escritos o comunicados de comerciantes y hosteleros o lo que recogen los atestados de los Mossos d´Esquadra.

Los problemas de San Fermín no son el tipo de fiesta de turismo masivo, consumista, sexista y vacía de contenidos en que ha ido degenerando; el problema son los manteros, al menos eso parece cuando se hace necesario presentar y aprobar una moción exclusivamente sobre este tema, recalcando la grave problemática que supone para la fiesta. La mala marcha del pequeño comercio nada tiene que ver con las abusivas franquicias, con la proliferación de grandes superficies, con la competencia desleal que estas plantean, no, la causa de la misma son los manteros. Esos manteros que, vendiendo zapatillas de grandes marcas a 10 euros o bolsos de grandes marcas a 20 euros, engañan a la gente que cree comprar zapatillas y bolsos que valen 100 ó 200 euros. Zapatillas y bolsos de grandes marcas acusadas de ser responsables de explotación infantil o de explotación laboral hasta la muerte; como sucedió no hace mucho en Bangladesh, con el hundimiento del edificio de uno de esos talleres de explotación, en el que murieron 1.127 personas, la mayoría mujeres. Llegados a este punto, cabría preguntarse quién es el que comercia con mafiosos.

Pero, en Barcelona, los Mossos d´Esquadra dan un paso más, la policía siempre por delante. Varios manteros han sufrido prisión provisional, algunos de ellos miembros del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes. Tras arduas investigaciones, se les acusa de asociación criminal, fundamentado en que “cuatro de los detenidos son hermanos y en el modo de vida habitual de todo mantero: entrar y salir de casa con la manta o ser detenido por la policía”. También se les acusa de grupo criminal porque “se presume que realizan ingresos de dinero en metálico” en una entidad bancaria. No es una broma barata o macabra, no, son citas textuales del atestado policial publicadas por la prensa.

¿Pero quién son esos peligrosos manteros? Acaso esas personas que por ley, por una tal Ley de Extranjería, no tienen derecho a trabajar; esas personas que defraudan, según nos dicen, por trabajar detrás de una manta o por trabajar sin contrato al cuidado de personas menores, dependientes o enfermas o al cuidado de la casa. Esas personas que trabajan sin contrato en la hostelería, en el comercio o en el campo; en nuestra organización tenemos numerosos testimonios que así nos lo confirman. Cabría preguntarse quién es el o la que defrauda. A quienes crean que son los y las trabajadoras, cabría preguntarles si en este caso, ante una ley injusta, no es legítimo defraudar.

Porque sobrevivir no es delito, como nos dicen los manteros. Lo que es delito es aprobar esas leyes que crean explotación y precariedad extrema. Esas ilegales leyes que te desahucian del trabajo, de la casa, de la sanidad; que permiten mercadear con las necesidades más básicas; que encima pretenden convertirte en el causante de ello, en un problema social y, si te rebelas, en delincuente.

Para los manteros, para todas las personas afectadas por esas injustas e interesadas leyes, nuestro apoyo y solidaridad con su digna rabia, con su digna lucha.

SOS Racismo Nafarroa

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