Ecologistas en Acción entrega el Premio Chandrío al Gobierno de Navarra por su modelo de plantas de biogás





La organización Ecologistas en Acción en Navarra celebró su cita anual con el medio ambiente reconociendo la trayectoria del científico Nicolás Olea, al tiempo que lanzó una dura crítica institucional con la concesión del Premio Chandrío al Gobierno de Navarra. El acto tuvo lugar en la sede de la UNED de Tudela, en un auditorio que reunió público tanto presencial como en línea.

El galardón positivo puso en valor décadas de investigación de Olea en el ámbito de la relación entre medio ambiente y salud. Durante su intervención, el especialista subrayó la conexión directa entre los sistemas de producción alimentaria y el bienestar humano. Alertó sobre la presencia de sustancias contaminantes en la cadena agroalimentaria y su posible vínculo con enfermedades graves, especialmente aquellas relacionadas con alteraciones hormonales.

El investigador defendió un cambio profundo hacia modelos agrícolas más limpios, sin químicos persistentes ni metales pesados, y abogó por reducir el uso de envases en la alimentación cotidiana. También advirtió de una carencia importante en la ciencia actual: la escasa evaluación de los efectos combinados de múltiples tóxicos, una realidad que, según explicó, ya tiene consecuencias palpables.

Catedrático emérito de la Universidad de Granada, Olea es una referencia en campos como la disrupción endocrina o el cáncer de origen ambiental. Su reconocimiento se materializó en una pieza artesanal de madera de olivo procedente del entorno bardenero, entregada en un encuentro posterior con miembros de la organización.

En contraste, el Premio Chandrío recayó en el Ejecutivo foral por su gestión en torno a las plantas de biogás. La entidad ecologista cuestiona la sostenibilidad del modelo, señalando que implicará el traslado de residuos desde amplias zonas del territorio, con el consiguiente impacto ambiental.

Entre las preocupaciones destacadas figuran los posibles efectos sobre suelos, aguas y ecosistemas, así como los riesgos asociados al uso agrícola de los residuos derivados del tratamiento. Según advierten, estos podrían contener compuestos potencialmente nocivos.