Por Carlos Guillén Sola, en representación de la Agrupación Fustiñana de Izquierdas:
En primer lugar, cabría, a nivel particular, como Agrupación Fustiñana de Izquierdas, como a nivel general, como pueblo, congratularse de la noticia del mantenimiento de los Servicios de Urgencias Rurales en nuestras localidades, tras la paralización de la reforma de dichos servicios. Esperemos esa paralización sea definitiva. Desde nuestra visión, también queremos compartir algunas reflexiones, haciendo para ello una cronología de hechos, hasta llegar aquí.
En un artículo publicado en Junio de 2025, AFI mostrábamos nuestra preocupación con el tema. Si bien ya se llevaba tiempo comentando, lo que era un rumor, podría materializarse. Y se pensaba así, porque en Junio de ese año, había un borrador de trabajo interno de la reforma, donde se preveía “el cierre de las urgencias rurales en 11 centros de salud en horario nocturno, y en algunos también en horario de tardes, y que afectaría a 195 localidades navarras”. Sólo un borrador, abierto a aportaciones de los diferentes grupos parlamentarios, pero que no se sabía en qué podía acabar.
Meses más tarde, cuando el borrador ya había sido modificado, vio la luz por medio del partido UPN, en lo que fue tildado de un auténtico acto de deslealtad, donde se anteponía el interés y el rédito político propio al interés general de un trabajo parlamentario en común. En ése momento, la parte mayoritaria del equipo de gobierno municipal, Por Fustiñana, se apoyó en el hecho para generar una alarma innecesaria y utilizarlo en beneficio propio en contra del Gobierno de Navarra y por arrastre, de sus compañeros de equipo de gobierno local, el PSN. ¿Por qué decimos que generaron una alarma innecesaria? Porque como bien se decía, el borrador de Junio ya había sido modificado, no había apoyos para llevar a cabo el cierre de las urgencias rurales (cosa que ya se sabía entonces) y no había nada claro todavía sobre el tema. Aún así, con la alarma generada, se convocó una concentración en Fustiñana sin consensos y de forma unilateral (no se habló con nadie más), con la parte convocante (Por Fustiñana) a la vanguardia de la protesta y con el objetivo principal, como decíamos, de atacar al Gobierno de Navarra.
En medio de la marejada, el PSN, a pesar de asegurar que eso no iba a ser así, pero con dudas, en primer lugar señaló a sus compañeros de Gobierno Foral, Geroa Bai, como responsables de la consejería, como un niño del colegio señala a su compañero diciendo “la idea de la trastada, fue suya”, e intentando minimizar la responsabilidad, y agachando las orejas, participó en la concentración que se hizo, mayormente, en contra del gobierno que presiden; en resumidas cuentas, en su propia contra. Y todos recordaremos también a UPN, que ausente durante días del asunto, acudió con pancarta propia, pensamos, porque habiendo sido ellos quienes “levantaron la liebre”, a ver si ahora se iban a quedar sin su parte del pastel. Llamativa imagen, pues la derecha en general, siempre se ha quejado de “la politización” de cualquier cosa cuando ellos no participan. Recuerden ésa imagen, cuando vuelvan a hablar de “politización”. A dicha pancarta se sumaban muchas otras que, algún coste habrán tenido y alguien habrá pagado. Sería interesante saberlo.
Durante éste tiempo se ha intentado “estirar el chicle”, como se suele decir, mientras duraba la negociación. No sabemos qué aportaciones habrán hecho UPN y PP en el parlamento (de Vox, ni hablamos), pero como ya se sabía entonces y a las puertas de alumbrar una nueva Ley de Sanidad, que por otro lado, ya hacía falta, el tema se zanja con la paralización del cierre de las urgencias rurales, pues ni EH Bildu, ni Contigo Zurekin, ni tampoco el PSN, estaban de acuerdo con la medida. UPN y PP, al menos en éste contexto tampoco (quizás en otro no lo habrían visto tan mal, como en su día el intento de cierre del laboratorio del Hospital Reina Sofía).
Para finalizar, desde la Agrupación Fustiñana de Izquierdas, reivindicamos como siempre, una sanidad pública de calidad y universal. Esperemos que con la nueva ley, también se dote de recursos tanto humanos como económicos a la Atención Primaria y los cambios que se vayan a dar, sean para reforzar y mejorar allí donde sea necesario, para garantizar un servicio público vital en todas nuestras localidades y sin que nadie se quede atrás.
