ELA avanza frente al sindicalismo del diálogo social; por Oskar Rodríguez



 



Entre septiembre y diciembre del año 1978, una vez legalizados los sindicatos tras cuarenta años de dictadura, se celebraron en las empresas navarras las primeras elecciones sindicales. Desde entonces se han realizado de manera ininterrumpida procesos electorales con la única paralización por motivo del covid-19 entre marzo y septiembre de 2020. 

Las normas que regulan el derecho de representación de los trabajadores y trabajadoras se contienen en los Artículos 61 a 76 del Estatuto de los Trabajadores y en el Reglamento de Elecciones Sindicales, a lo que hay que sumar normativas específicas que se han desarrollado en el ámbito funcionarial. Estas normas son las que marcan el terreno de juego en las elecciones sindicales. Cuando en un centro de trabajo se celebran elecciones sindicales, el trabajador o la trabajadora no solo se está eligiendo a su representante, sino que también está condicionando la composición de las mesas de negociación de los convenios sectoriales, y a la vez la representación correspondiente en el ámbito territorial. 

De ahí la triple importancia de las elecciones sindicales para validar uno u otro modelo sindical. ELA cree en un modelo de representación sindical ligado a las secciones sindicales, sustentado en la afiliación y cercano a los centros de trabajo. El sindicalismo estatal que representan UGT y CCOO ha pretendido desde los inicios de la llamada transición otorgarse el monopolio sindical, basado en un diálogo social falto de contenido y subvencionado por los presupuestos generales. 

Tras 43 años de las primeras elecciones los datos a 31 de diciembre de 2021 sitúan a ELA, UGT y CCOO en una diferencia de apenas 100 delegados y delegadas (UGT 1.579 representantes, CCOO 1.552 y ELA 1.468), y bastante más distanciado queda el sindicato LAB con 1.111 representantes. 

En el año 2021 ELA ha sido el sindicato que más delegados y delegadas ha sumado, lo que nos sitúa en nuestro techo histórico en cuanto al número de representantes, y en una representatividad prácticamente del 23% cuando en 1978 conseguimos el 4%. Además, somos el único sindicato con representación homogénea en todo el territorio, siendo la única organización abertzale con implantación real en la Ribera. 

Las elecciones de 2021 vuelven a constatar que UGT y CCOO no representan al 50% de los trabajadores y trabajadoras navarras, lo que evidencia que la realidad sindical en Navarra y la CAV en nada se parece a la del resto del Estado español. Estos dos sindicatos están sufriendo año tras año un retroceso electoral (en 2010 sumaban el 56% de representación y en 2021 no llegan al 49%). 

Esta realidad cuestiona la legitimidad democrática del diálogo social implantado en Navarra. Por eso, todavía resulta más denunciable la recuperación de la financiación pública a UGT y CCOO, una financiación recogida en los 700 millones de euros que van a gestionar a través del Plan de Empleo y también en los Presupuestos de Navarra que recogen partidas específicas para esos dos sindicatos. 

Cabe recordar que se trata de la primera vez que Geroa Bai, EH Bildu Podemos e Izquierda Ezkerra posibilitan la aprobación de unos presupuestos que destinan dinero público a esas organizaciones. Por todo lo anterior, ELA quiere poner en valor el trabajo de su militancia puesto que ha sido determinante para ganar las elecciones sindicales del año 2021 y situarnos en nuestro techo histórico en cuanto al número de representantes. 

El cada vez mayor apoyo en los centros de trabajo que está obteniendo ELA supone un respaldo a nuestra apuesta por un sindicalismo con independencia económica y política, y tiene que servir para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras navarras. ¡Seguimos avanzando y creciendo!