El nacionalismo español, eternamente antipatriótico y proyankee, ha desplegado una ola de bilis contra Pablo Iglesias. Esta campaña revanchista, de similar tono antidemócrata a la que llevó a la derecha del trío de Colón a caer derrotada por cinco veces en 2019, es síntoma de que el exvicepresidente del Gobierno de España es el dirigente marxista que más escozor ha provocado entre las filas conservadoras en las últimas décadas. 

La prensa madrileña, que decía que las elecciones catalanas no debían extrapolarse a nivel estatal porque no le convenía a sus amos, ha intentado dibujar un panorama aterrador sobre el 15M para anular protestas antidemocráticas futuras.

Los medios sistémicos y cloaquiles pretenden ningunear el legado de la década contestataria en España para tapar que este tsunami democrático se ha llevado por delante al delincuente de Juan Carlos de Borbón, ha provocado que el bipartidismo pierda más de 20 puntos de apoyo y que figuras del Ibex35 tengan la reputación por los tobillos o hayan acabado en la trena. 

La derecha política, ¡cómo no!, celebra con algarabía un triunfo en unas elecciones regionales... porque es lo único que han podido festejar en cinco años. Y es que una y otra vez han sido derrotados en las urnas los partidos del Gobierno 'socialcomunista' de Pedro Sánchez (al que llamaban 'Okupa' y ahora llaman 'Enterrador') y de Pablo Iglesias (al que llaman 'Chepas' y 'Rata' y no le perdonan que tenga un chalet más pequeño que el del terraplanista Abascal, que no ha cotizado ni una hora fuera de la política, vivía de chiringuitos aguirristas, solo sabe sumar con los dedos y cree que los 'menas' acabarán con sus supuestos 4.000 euros mensuales en Andorra junto a los 'youtubers' de Vox).

Cabe recordar que desde que se formó ese Gobierno 'socialcomunista', primera vez que el marxismo entra en el Ejecutivo en ocho décadas y primera vez que el argumentario de los colectivos sociales se contrapone contra el de los lobbys en el Consejo de Ministros, se han celebrado cuatro elecciones autonómicas. 

Y, por mucho que quiera la derecha, la izquierda alternativa está muy por encima de los datos que lograba antes de la irrupción de Podemos, cuyo suelo electoral es más alto que el techo del PCE del miope Santiago Carrillo y la IU del ejemplar Julio Anguita. Pasen y vean: 

1- Comunidad de Madrid

En 2014 Izquierda Unida tenía 13 parlamentarios de 129 en la Asamblea de Madrid. La formación liderada por el PCE no llegaba al 10% del voto. ¿Y en 2021? Más Madrid y Unidas Podemos suman 34 diputados de 136 después del sorpasso de Mónica García al PSOE y de que Pablo Iglesias, por mucho que les duela, haya elevado los datos de Unidas Podemos. En definitiva, que la izquierda alternativa antes del malvado Iglesias no llegaba al 10% de los parlamentarios y ahora tiene el 25%. 

2- Galicia

En Galicia hace siete años la izquierda alternativa sumaba 16 parlamentarios  con el 24% del voto (Alternativa Galega de Esquerda más el BNG). Ahora, a pesar de que Galicia en Común no consiguió representación (IU casi nunca la logró), a la izquierda del PSOE hay 19 escaños tras el sorpasso del BNG a los socialistas. 

3- Euskadi

Hace siete años en Euskadi había 21 parlamentarios de la izquierda alternativa y ahora hay 27 después de que Euskal Herria Bildu haya consolidado segundo puesto y sorpasso sobre el PSE (que impidió el pasado verano un Gobierno progresista). Del 31% del voto se ha pasado al 36% que suman la izquierda abertzale y Unidas Podemos, siete veces condenado mediáticamente por financiación ilegal... y siete veces absuelto judicialmente para enfado de los cleptócratas de la rojigualda en la muñequera y la cartera en Suiza. 

4- Catalunya

En el Parlament hace siete años había 37 parlamentarios de la izquierda alternativa y ahora hay 50. Y gracias a ello ERC gobernará junto a las CUP y los 'comunes' dispondrán de un gran peso estratégico tras mantener contra pronóstico su representación. La izquierda alternativa tenía el 27% de los escaños y ahora tiene el 37%. 

En resumen

Iglesias supo encauzar el descontento social hacia las instituciones, por mucho que ventajistas, amnésicos y traidorzuelos no se lo quieran reconocer. ¿Que antes que Podemos ya existía el 15M? Tan cierto como que después del 15M hubo unas elecciones generales en las que el PP de M. Rajoy ganó por mayoría absoluta y la izquierda alternativa sumó 25 escaños de 350 (11 IU, 7 Amaiur, 3 ERC, 2 BNG y 1 Compromís y Geroa Bai). 

El bloque republicano, liderado por Iglesias, suma hoy en día 59 diputados (35 Unidas Podemos, 13 ERC, 5 EH Bildu, 3 Más País-Compromís, 2 CUP y 1 BNG). Es decir, tras el 15M la izquierda alternativa tenía el 7% de los escaños y tras Iglesias, el 17%. 

Iglesias, que de un puntapié ha puesto 'triparriba' el tablero político español, ha contribuido a que el Salario Mínimo Interprofesional suba más en los últimos tres años que en los cuarenta anteriores. Y que los aires regeneracionistas inunden hasta las provincias más caciquiles del Estado a pesar de que la 'ley mordaza' y la reforma laboral siguen sin tumbarse por infecto cálculo electoralista del PSOE. 

La izquierda alternativa lidera los ayuntamientos de Barcelona, Valencia, Cádiz, Zamora, Tarragona, Lleida y Pontevederea; Unidas Podemos forma parte de los gobiernos de Comunidad Valenciana, Aragón, La Rioja, Navarra, Canarias y Baleares; y el trío de Colón está fuera del Gobierno de 34 de las 51 capitales de provincia de 'su' España.

En definitiva: Su odio, nuestra sonrisa. 

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