La crisis de 2008 a causa de la transformación de la economía del patrón oro en un videojuego financiero que vende humo trajo aparejada una oleada de recortes inmisericordes de unas élites corruptas a las que se les vieron las costuras gracias a una oleada mundial contestataria que conllevó un descrédito institucional que forzó al establishment a replegarse y a realizar idénticas concesiones que las de hace un siglo (entonces, los aires marxistas del Este liderados por Lenin provocaron la expansión en Occidente del Estado del bienestar surgido del consistitucionalismo social que se había apuntado en la Consistitución de México surgida de la Revolución 'panchovillesca' de 1910 y que maduró en la Constitución de Weimar de 1919, alumbrada por temor a que los alemanes replicasen el bolchevismo que había triunfado en Rusia en octubre del 17). 

15M

El enfado ciudadano desembocó en España en una colección de sentadas pacíficas juveniles que arrancaron el 15 de mayo de 2011. Los indignados protestaron contra el bipartidismo que se ponía de acuerdo para aprobar el asfixiante 135, apuntalaba a la misma banca que había contribuido a que en 2010 hubiese casi 100.000 desahucios, compraba a los medios de comunicación y tapaba la sórdida monarquía borbónica. 

Cinco conclusiones hay que sacar sobre el 15M: 

1- La intención de los manifestantes era que España alumbrase un proceso constituyente del que surgiera un nuevo contrato social que obligase a democratizar la jefatura del Estado, el modelo territorial y la justicia (y ayudase a que la juventud tuviese acceso al empleo y la vivienda). 

2- Calificar el 15M como un fracaso es propio de un reduccionismo infantil muchas veces vengativo. Los avances sociales casi siempre surgen de aparentes patinazos (a no ser que se produzca un cambio por la fuerza del poder, que es el que dictamina el 'sentido común' tan relacionado con la hegemonía gramsciana). 

3- El 15M no ha conseguido hasta la fecha muchas de las grandes transformaciones soñadas, pero a cambio ha logrado una victoria en el campo de la regeneración (Zarzuela ha dejado de ser la Marbella de Gil tras el paso del cuñado del rey por chirona, el socialista Sánchez resucita políticamente con el grito del 'sí se puede', hay una vicepresidenta con carnet del PCE, tenemos un Gobierno apuntalado por fuerzas independentistas como EH Bildu, el SMI ha pasado de los 641 euros a 900, se aprobó una renta mínima vital, los presos políticos catalanes demostraron que vivimos en un Régimen con áreas fascistas y hasta el PP celebra primarias). No es mucho, pero es algo más de lo que hizo la izquierda contestaria en las tres décadas anteriores. 

4- Las protestas no se encauzaron hacia las instituciones hasta que apareció Podemos, que ha sufrido una salvaje guerra sucia mediante terrorismo informativo diseñado por Interior y ejecutado por mercenarios periodísticos. De Pablo Iglesias, que es de lo mejor que ha dado la izquierda española en ocho décadas, han publicado hasta las ecografías de sus hijos mientras le intentaban destrozar la vida en las puertas de su casa (confundiendo un escrache, que es un hecho puntual de protesta más o menos acertado, con el hecho de destrozarle a alguien la vida e intentar matarlo civilmente porque ha denunciado el pasado fascista, el presente corrupto y el futuro anarcoliberal de la derecha española). 

5- Que Iglesias se comprase un chalet con su dinero se ha convirtió en el escándalo del siglo por el clasismo de la misma derecha que no ha pedido perdón tras decir que Podemos se financiaba de Venezuela (en realidad a Iglesias lo 'financió' durante un tiempo el PP con sus teles para desgastar al PSOE, pero esa es otra película). 

Fallos

Cierto es que Podemos ha tenido mil y un fallos: adanismo, infantilismo económico, exceso de teatro, centralismo y un hiperliderazgo con tics autoritarios. Algunos quieren dibujar un retrato tenebroso del 15M y de Pablo Iglesias por la supuesta esterilidad del movimiento de protesta. La frase es manida, pero es cierto que el verdadero fracaso es no intentarlo. Aunque en este caso se intentó y, en parte, se ha logrado. 

Llevamos una década en la que el rojerío ha controlado la agenda mediática. Y es cierto que ahora navegamos hacia el centro: el PSOE está recuperando siniestras vías de contacto con el establishment mientras incumple el acuerdo programático en materias como Vivienda; y Más País aprovecha el pasillo mediático para que Errejón imite al pijerío verde alemán tras haber intentado adaptar el populismo latinoamericano. 

Mientras tanto, Unidas Podemos también gira hacia la socialdemocracia con las formas suaves de Yolanda Díaz, que no interpelará a las élites pero está liderando un espacio que la izquierda española, desde los 'comunes', IU, el PCE o Podemos, deben conservar como fórmula para seguir condicionando el corral valleinclanesco. 

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