Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 evidenciaron que Alfonso XIII había perdido el apoyo de la ciudadanía española. Las candidaturas afines al monarca, que había atado su destino al del dictador Miguel Primo de Rivera, habían sido barridas en las principales ciudades del país. 

Alfonso XIII partió hacia el exilio y Ramón María del Valle-Inclán resumió así su final: "Los españoles han echado al último Borbón no por rey, sino por ladrón". Y el 'ladrón' huyó por Cartagena, dejando vía libre a la proclamación de una República laica, democrática y moderna de la que en unos días se cumplirá el 90 aniversario de su instauración. 

Las izquierdas arrasan en Tudela

Alberto García Umbón en la revista Príncipe de Viana ('Elecciones y partidos políticos en Tudela, 1931-1933') explica que en la capital ribera "el triunfo de la conjunción republicano-socialista" fue "absoluto en todas las secciones, obteniendo en los tres distritos las cuatro concejalías que corresponden a las mayorías, mientras que el bloque de derechas tiene que conformarse con las dos restantes". 

El semanario Hoy lo tenía claro: "A la consulta electoral, '¿República o Monarquía?' respondió Tudela en forma terminante y decisiva ¡¡¡REPÚBLICA!!!". Cabe recordar que Tudela fue la única ciudad navarra en la que también triunfó la candidatura progresista del Frente Popular en febrero de 1936, por lo cual Tudela se convirtió en un oasis republicano en la Navarra ultraconservadora de la II República. 

Fiesta en Tudela

El 14 de abril Tudela amaneció republicana y sobre las seis y media de la tarde el abogado y periodista Aquiles Cuadra, nuevo alcalde de Tudela, anuncia oficialmente el cambio de Régimen. El líder del Partido Republicano Radical Socialista de Tudela, posteriormente coaligado con la Izquierda Republicana de Manuel Azaña, proclamó la llegada de la II República desde el balcón de la sede consistorial ubicada entonces en la Plaza de los Fueros de Tudela. 

Una manifestación con cientos de tudelanos acompañaron al Comité Republicano de Tudela compuesto en su mayor parte por los doce ediles de la conjunción republicano-socialista, que doblaban a los seis concejales derechistas. 

Aquiles Cuadra

El abogado Jesús María Ramírez recordó en Surtopía la trayectoria vital de la familia Cuadra: "El abuelo Mariano Cuadra llego a Tudela, a comienzos del S.XIX, para ser administrador general de los bienes del Marqués de San Adrián, afrancesado, librepensador y liberal. Su hijo Ruperto Cuadra, prestigioso jurista con despacho en Tudela y Madrid, siempre militó en las ideas progresistas, republicano, liberal, promotor de la enseñanza pública, impulso de empresa como la primera Caja de Ahorros, fundador del Partido Republicano Autónomo de Tudela y presidente de la ponencia redactora del Estatuto Vasco-Navarro". 

Ramírez explica que "Aquiles Cuadra sigue la carrera política y profesional de su padre. Referente republicano de la Ribera, funda el Partido Radical Socialista en Navarra, posteriormente integrado en el partido de Azaña, concejal y alcalde de Tudela, participa activamente en la vida política Navarra y en la elaboración del Estatuto Vasco-Navarro al que se opone defendiendo siempre una posición republicana y progresista frente al 'jaimismo' conservador y el nacionalismo 'vaticanista'". 

Y añade: "El triste final de Aquiles Cuadra es conocido: delatado y detenido en Sevilla, y fusilado en 1939 después de un juicio injusto y en el que no cabe piedad ni perdón alguno a pesar de los testimonios y relevantes peticiones de clemencia de quienes fueron sus opositores políticos. Si personas como Mariano, Ruperto o Aquiles Cuadra hubieran regido las destinos de Tudela (y Navarra) durante el S. XIX y XX, seguro que el progreso y desarrollo de esta tierra hubiera sido muy distinto, y a mi juicio, mejor". 

Perjudicando sus intereses, según el franquismo

Ricardo Urrizola, biógrafo de Cuadra, rescató el resumen que hizo el franquismo de su figura en la documentación que justificó la farsa judicial del Consejo de Guerra al que fue sometido: "Republicano de izquierda, desde hace unos dos años miembro de la liga de los derechos del hombre, de cultura y fácil palabra, sugestionado mucho por ambición política y no poco por torturas de espíritu con la idea de ostentar una representación parlamentaria; tomó parte en las propagandas del Frente Popular como figura destacada del mismo en este distrito, atemperando su lenguaje a tonos distintos desde luego a los empleados por los candidatos de sectores más extremistas". 

Y reconocían: "Por esta misma obsesión, el Sr. Cuadra se perjudicó en su profesión y en sus intereses (mejor dicho, en los de su padre, pues él carecía de bienes), no habiendo obtenido ninguna ventaja material en los cinco años de República. El Sr. Cuadra, como otros tantos republicanos burgueses, sufrió la lamentable equivocación de creer que por su abolengo republicano, por su carrera y por su ascendiente entre las izquierdas, podía servir de freno en cualquier momento contra los excesos del marxismo".

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