La crisis sanitaria ha regalado tiempo a la clase política y esta circunstancia ha facilitado que casi todo el arco navarro se encuentre en batalla interna. Especialmente fratricida se presenta la batalla en EH Bildu por culpa de EA, que sigue liderada de forma incomprensible por la mejor amiga de Sortu, Eba Blanco. 

También bajan revueltas las aguas en el futuro Unidas Podemos Navarra. Y es que IU camina hacia unas primarias estatales que facilitarán la fusión fría entre los partidos liderados por Garzón e Iglesias (a pesar de las comprensibles reticencias navarras de De Simón y Nuin). Batzarre por su parte prosigue con su giro a la derecha y Podemos prepara unas desangeladas primarias que supondrán el relevo al consejero Eduardo Santos. 

Atrás quedó el proceso interno de UPN del que salió victorioso Javier Esparza, artífice de los pactos con los fantasmales Cs y PP navarros. El líder de la oposición aprovechará la falta de alternativa programática de Sergio Sayas para recuperar a sus partidarios de su rival con el tiempo como mejor arma. 

Geroa

El paso del tiempo también dictaminará sentencia en Geroa Bai. Uxue Barkos desoye las peticiones del PNV, que quiere que Geroa Socialverdes cambie de nombre, y prepara congreso constituyente para el 19D. 

Barkos quiere marcar distancias con el PNV, que en Navarra quizás no sacaría ni un diputado en solitario. La expresidenta habría roto con los jeltzales, cuenta El Cierre Digital, porque el partido de Andoni Ortuzar aprovechó su posición privilegiada en la negociación para formar Gobierno en Navarra para colar como presidente del Parlamento a Unai Hualde en vez de Koldo Martínez, tal y como era el deseo de la mayor parte de Geroa Bai.

Es una pena que Geroa Bai, que dispone de una líder emblemática, de los mejores cuadros medios de Navarra y del segundo grupo mediático en el ámbito de la influencia (Noticias), cuente con un consejero liberal como Manu Ayerdi, apueste por obras como el TAV y tenga una línea económica centrista. 

Veremos qué movimientos hace el PNV, tan histórico como residual en Navarra (300 afiliados). Los jeltzales, que dicen que se enteraron del nuevo proyecto de Uxue unos minutos antes de anunciarse, se acuerdan que la última vez que acudieron solos a las urnas en la Comunidad Foral no llegaron a los 3.000 votos. 

Y quizás por eso les toque adaptarse al 'socialverdismo', que es una especie de adaptación navarra de los bobós alemanes de Los Verdes (bobós procede del término "bourgeois bohemian", los bohemios burgueses que ha intentado adaptar sin suerte Errejón en el Estado español). 

El PSOE, siempre el PSOE

Para comprobar al PSN 'auténtico' hay que repasar su postura ante el bombardeado parque natural de Bardenas; en Barañáin, Egüés, Burlada, Pamplona ("agur Asiron"); y en cualquier asunto que esté relacionado con el euskera. 

Sobre este último asunto fue interrogada en el Noticias la presidenta María Chivite, que tiene el mismo discurso sobre el tema que Miguel Sanz: 

-¿Le parece normal que en la Zona Media y en la Ribera se puntúe el alemán y no el euskera?
Me parece que lo que hay que hacer es respetar la realidad sociolingüística de cada una de las zonas de Navarra. Es mi opinión personal.
-Y desde esa realidad sociolingüística, ¿cómo valora el tratamiento?
Como digo, todo depende de la realidad de cada una de las zonas de Navarra. Prefiero esperar ese consenso antes de posicionarme al respecto (frase que resume siglo y pico de socialismo). 

Nervios en el PSN

Chivite, incapaz de mostrarse generosa hacia EH Bildu a pesar de que es presidenta porque los independentistas vascos quieren, pasó un noviembre agitado a cuenta de las declaraciones de una de las estrellas de UGT, Lorenzo Ríos, secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro.

El veterano sindicalista le compró el discurso a la derecha madrileña y molestó a Chivite al afirmar en Diario de Navarra que "el PSN incumple el diálogo social por la presión de Bildu para los presupuestos". 

El PSN, cuando callaba Ríos, incumplía sus principios ideológicos y traicionaba a sus orígenes al regalarle gobiernos a la derecha. Pero entonces el alicaído sindicato favorito de UPN, la UGT, practicaba uno de sus deportes favoritos: mirar hacia otro lado. 
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