La Mancomunidad de Residuos de la Ribera vivió en 2015 un giro de 180 grados después de que un pacto entre socialistas y 'fuerzas del cambio' desalojara a UPN tras veinte años de hegemonía regionalista en este organismo.

Tomás Aguado, alcalde socialista de Murchante, se convertía en el nuevo presidente tras el pacto entre fuerzas de centro-izquierda. La medida estrella del murchantino fue la activación de un concurso convocado para mancomunar la limpieza viaria en el sur de Navarra.

En enero de 2019 se realizó el anuncio de licitación por el que 17 localidades riberas, Corella y Ablitas rechazaron el envite, iban a pagar un máximo de 27,6 millones de euros por diez años de servicio. Y lo que sucederá a continuación te sorprenderá. Repasemos las 7 claves del lío:

1- Fermín Corella, controvertido gerente a la Mancomunidad, decide hacer caso omiso a dos informes técnicos y excluye del concurso a Cespa-Acciona, que podía haber batido por sorpresa a la todopoderosa FCC de las Koplowitz (gestora de El Culebrete).

2- Cespa/Acciona presenta una reclamación ante el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Navarra, que le da la razón e invita a la Mancomunidad de Residuos de la Ribera a estudiar las dos propuestas en juego.

3- Comienzan los nervios en NA+, que va a hacer valer su mayoría en la Mancomunidad para tumbar el concurso actual y convocar uno nuevo desde cero. ¿A santo de qué? El presidente del organismo y concejal tudelano Fernando Ferrer (NA+), que en una asamblea protestó por el tratamiento que dispensan los medios de comunicación al organismo supramunicipal, quizás dé explicaciones mañana sobre esta incomprensible decisión.

4- Ruptura: Mariano Herrero (NA+), alcalde de Monteaguado y vicepresidente de la institución, da ejemplo y vota en contra de repetir el concurso. Ferrer, que tiene serias dificultades de demostrarle a Jesús Manrique que sabe lo que quiere decir "consenso", se dice "sorprendido" por el voto de su compañero. 

Pero la sorpresa es que haya tan pocos representantes públicos que se atrevan a dar el ejemplo que ha dado el exdiputado foral de UPN y expresidente de la Federación Navarra de Municipios y Concejos, que vota conforme a lo que le dicta su conciencia en vez de tragar con la 'disciplina de voto'. La concejal socialista Elena Sancho, de Ribaforada, al menos también se abstuvo. 

5- El PSN demuestra que sigue perdido. Recuerden que en septiembre fue incapaz de pactar con I-E Tudela, IU Castejón o ACI para llevarse una vicepresidencia del organismo. Su dejadez le proporciona, de rebote, tres puestos compensatorios en la permanente que le entrega NA+ como favor a que les 'regalasen' la vicepresidencia. 

Pero lo peor viene ahora: los alcaldes Fontellas y Cabanillas, vieja guardia socialista, votan a favor de tumbar un concurso que puso en marcha su compañero Tomás Aguado. Ramón Alzórriz, secretario de Organización del PSN, asegura que el informe de Fermín Corella fue "de parte" y no da crédito a la decisión de sus compañeros en un asunto tan trascendente. 

6- Izquierda-Ezkerra, que ostentó la vicepresidencia de la institución en la legislatura pasada, no se explica por qué NA+ y PSN deciden tumbar el concurso. Y es que ambas fuerzas saben que Cespa-Acciona va a recurrir la anulación del concurso, hecho que va a eternizar un proceso que posiblemente acabe con el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Navarra obligando a la Mancomunidad a mantener el cara a cara entre FCC/Grupo Rubio y Cespa/Acciona. 

7- La Mancomunidad, cuya gestión recibe multitud de críticas porque Gobierno de Navarra le ha impuesto sanciones por incumplimientos medioambientales que suman más de 168.000 euros en siete años, vuelve a dar que hablar... para mal.

Mañana 2 de junio la Mancomunidad de la Ribera, que en tres años ha elevado un 40% el recibo anual a los 90.000 riberos a los que recoge y separa la basura, celebra una asamblea en una sesión extraordinaria en la que, entre otras cosas, se confirmará que ocho representantes de NA+ y dos del PSN tumban el famoso concurso.

Seguramente lo celebren en FCC, gestores de una planta de El Culebrete famosa por haber tratado más basura de la permitida durante siete años en los que UPN controlaba al alimón el Gobierno foral y la Mancomunidad de Residuos de la Ribera.
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