Ciudadanos afirmó que saltaba desde Barcelona a Madrid en 2014 para regenerar España, cuando en realidad su único objetivo era apuntalar al Régimen: travestidos de liberales y europeos, en realidad nacionalistas españoles disfrazados de cosmopolitas, apoyaron a lo más sucio del bipartidismo, el PSOE andaluz y el PP madrileño.

Rivera, "adolescente caprichoso" según De Carreras y rey de la "banalidad y el exhibicionismo" según Zarzalejos, decidió por ambición no aceptó apoyar a Sánchez tras abril de 2019. Fue entonces cuando el Ibex dejó de mimar a Ciudadanos para pasarse a Vox con la complicidad de los 'socialistas' de La Moncloa.

Tras el tortazo del 10-D, Inés Arrimadas, producto de marketing tan hueco como un Rivera que parece opositar a concursante de 'La isla de las tentaciones', ha apostado por integrarse en el corrupto PP mientras que Francisco Igea pretende que los naranjas se posicionen en el centro y puedan pactar incluso con el PSOE.

Pero la lista de Arrimadas ganó ayer a la hora de elegir compromisarios ya que contará con casi el 80% de los mismos a pesar de no alcanzar el 60% de apoyos internos. Esta derrota puede dejar tocado a Igea y podría posibilitar el triunfo de la delfín de Rivera, que ayer protagonizó una bochornosa rueda de prensa que está al nivel de su catadura moral.

La integración de Cs en el PP, con el fleco gallego pendiente, aumentará las posibilidades de triunfo conservador, entierra el antiforalismo naranja (todavía queda el de Vox) y evita la posibilidad de que exista una derecha antifascista (similar a la que representan Merkel o el PNV). Rivera, un friki que ayer se creía que iba a ser presentado como nuevo extremo derecha del Real Madrid, nunca lo pretendió porque para eso debería de creer en algo...


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