Está domesticado el 15-M tras la entrada de Unidas Podemos en un Gobierno liderado por el PSOE, tutelado económicamente por la UE y amarrado por la bíblica Constitución del 78 (ayer linchada, hoy elogiada). 

Y es por ello que algunos intelectuales están articulando una nueva fuerza soberanista, rupturista y contestataria de izquierdas que aspira a conquistar el espacio cedido por Podemos, hoy 'carrillizado' de la mano de Pablo Iglesias.

En este nuevo proyecto de ámbito estatal hay tres actores que están trabajando sin prisa pero sin pausa. El más relevante son las CUP, fuerza antisistema catalana con presencia en el Congreso y el Parlament de Catalunya.

Le acompañarían y complementarían a nivel estatal los Anticapis, escisión de IU, matriz de Podemos y divorciada de Iglesias por su deriva socialdemócrata. El tercer actor confirmado son los trotskistas de la CRT, que editan el saludable Izquierda Diario. No tendrán sitio en este proyecto Esquerra Republicana de Catalunya y Euskal Herria Bildu por su viraje reformista.

Pros y contras

El eurodiputado Miguel Urbán, que echa peste del pacto Iglesias-PSOE, será uno de los actores a tener en cuenta. El principal problema de esta fuerza confederal de tintes anarquistas es que su miopía mediática le puede convertir en estéril.

Recuerden que entre 2009 y 2011 los Anticapis, reforzados por Revolta Global, Corriente Roja o Los Verdes de Madrid, se convirtieron en las urnas en una especie de PCPE rejuvenecido. Es decir, eran tan clarividentes como ineficaces.

Ahora, cierto es, los Anticapis tienen algunos miembros bien posicionados y las CUP cuentan con potentes altavoces. Si complementan su saludable discurso en favor de la libre determinación de los pueblos con un acertado programa social quizás logren hacerse un hueco. Y si Teresa Rodríguez se suma al proyecto para liderarlo y encauzarlo hacia posiciones menos estridentes casi lo tendrán garantizado.
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