Sobre el nombre de Corella





Por Jabier Sainz: 

Cuando en Corella había cuatro peñas. Sería a mediados de los 80, hacia el 86 o el 87, cuando participé, como representante de la Peña Gaztena, en un homenaje que las cuatro peñas conjuntamente ofrecimos a D. Agustín Fernández Virto. Dos recuerdos nítidos guardo de aquel homenaje, por una parte la unanimidad y la naturalidad con las que las cuatro peñas, que discrepábamos en otros temas, nos pusimos de acuerdo para ofrecer aquel acto de reconocimiento, sencillo en su factura material pero enormemente significativo precisamente por llegar del acuerdo de pensamientos tan dispares, a quien considerábamos una personalidad de la cultura corellana. Y por otra parte la afabilidad y el buen humor que él nos dispensó a todos. Recuerdo también que recitó unos versos de agradecimiento muy graciosos. No los recuerdo en su integridad, pero eso no es lo importante, sino el momento, el “momentico” que dicen los pamplonicas. Bien, todo esto me vino a la cabeza cuando leí en el blog de su hijo Agustín Fernández Prada una entrada en la que recoge unos apuntes de su padre sobre el tema del nombre de Corella. Como he leído algo sobre el tema y discrepo de algunas cosas que ahí se dicen, y que han aparecido también en el programa de fiestas de la peña El Tonel de 2019, estupendo e interesantísimo, por cierto, me pareció que D. Agustín aceptaría con buen humor y afabilidad este diálogo con él que inevitablemente acarreará alguna pequeña crítica a su erudición.

El primer epígrafe de las notas de D. Agustín sobre el nombre de Corella viene titulado “Aparición del nombre de Corella por primera vez en la Historia”. Interesante, ¿no? Se contextualiza esta primera aparición en ciertos episodios bélicos acaecidos a finales del siglo XI en torno a Huesca. Eran aquéllos tiempos de cruzadas, de guerras santas que tuvieron como escenario el oriente mediterráneo... y la península ibérica. Los reinos de Pamplona y Aragón, unidos desde el año 1076 participaron en aquellas cruzadas que les llevó en pocos años a conquistar, con la ayuda de fuertes contingentes militares ultra-pirenáicos, el Valle Medio del Ebro. A partir de 1134 cada reino eligió a su propio rey y participaron en dinámicas históricas diferentes. En aquel contexto, en 1096 se produjo la conquista de Huesca precedida de una legendaria batalla, tal vez más legendaria que batalla, llamada por las crónicas “de Alcoraz”. Y allí y entonces parece ser que aparece por primera vez en la Historia el nombre de Corella. Escribe D. Agustín, literalmente: “El traer a colación la batalla de Alcoraz, es debido a que Pedro I, que iba mandando la retaguardia, llevaba en vanguardia, junto a su hermano Alfonso, a un caballero llamado Baratuerta o Barbatuerta, que era natural de la villa de Corella”. Y añade “Es de suponer que al hacer la crónica mención de este caballero y de su origen, habría de ser un guerrero de bastante importancia”. Conclusión: “Así, pues, hasta el siglo XI (...) no aparece el nombre de Corella por ninguna parte”.
He de confesar que ya antes había leído que el caballero Barbatuerta era natural de Corella (en algún libro de Arrese, supongo, aunque tiro de memoria) y ya me había parecido un asunto raro raro, raro. Si Corella fue conquistada por las tropas del rey Alfonso I el Batallador en el año 1119, ¿cómo iba a ser corellano un importante adalid guerrero 23 años antes? Y ya cuando ví que llevaba por estandarte el nombre de Corella, me dije “hay que mirarse esto”. Por eso he subtitulado esta entrada “el enigma Barbatuerta”.
¿Existió en verdad el caballero Barbatuerta? ¿Es un personaje histórico? Pues aunque no tiene todavía su entrada en la Wikipedia, sí, es un personaje histórico bien documentado. ¿Era natural de Corella? No. ¿Tuvo alguna relación con Corella? Ninguna. Entonces... ¿de dónde viene este entuerto historiográfico?
Empecemos explicando que estos días se cumple el 900 aniversario de la conquista de Tudela y su comarca por el ejército de Alfonso I el Batallador, rey de Pamplona y Aragón. Continuaba este monarca con la dinámica guerrera, bendecida por el Papado, de su padre, Sancho Ramírez (1063-1094), y de su hermano, Pedro I (1094-1104). En diciembre de 1118 se le rindió la ciudad de Zaragoza, tras un largo asedio, y poco después se rendía Tudela con todos los castillos de su distrito. La fecha estimada es el 25 de febrero de 1119, por lo tanto desde esa fecha podemos decir que el castillo y la villa de Corella dejan de estar bajo administración andalusí, en sus distintas formas, y se incorpora al reino de Pamplona [propiamente desde el 1034, con la “restauración” del reino] que pocos años después tomará la denominación de Reino de Navarra. Será a partir de esa fecha cuando podamos encontrar el nombre de Corella documentado históricamente, porque, evidentemente, desapareció cualquier traza de la documentación anterior y porque, por las razones que sean, el nombre no aparece en ninguna crónica andalusí que conozcamos.
La primera fecha en que se data el nombre de Corella es en 1125, en el escatocolo de un documento de la corte de Alfonso I: Fortunio Garcez Caxal in castra de Corella.[Se redactaba una lista de autoridades, primero eclesiásticas (obispos, abades) y luego civiles(señores tenentes de villas y castillos y más raramente, cargos de la casa real). No suelen tener valor testifical o confirmatorio. Tan sólo se trataba de dejar constancia de las atoridades existentes en un momento dado en el reino]. La primera noticia histórica sobre Corella pues, es que en 1125, Fortún Garcés Cajal, uno de los nobles más poderosos de la corte de Alfonso I, era tenente del castillo de Corella.
Gracias al trabajo del profesor José Ángel Lema Pueyo y de Eusko Ikaskuntza, tenemos a nuestra disposición en internet la transcripción de todos los documentos de la ColecciónDiplomática de Alfonso I de Aragón y de Pamplona (1104-1134), en los que podemos ver los primeros documentos referidos a Corella:
1128: Et insuper dono uobis quod habeatis illa aqua per rigare in unoquoque mense .II. dies et .II. noctes1; per nominata istos II dies et .II. noctes1: de illa parte de Centruneco,.I. die et I nocte; et de Corella, similiter,.I. die et .I. nocte; de Alfaro,similiter,.II. dies et .II. noctes; de Castellon,.I. die et I nocte.
1128: Placuit michi libenti animo et spontanea uoluntate et propter seruicia que michi fecistis et cotidie facitis, dono et conce[do uobis ca]stellum et uillam de [Corella cum omnibus suis] terminis (…) Et dono etiam per rigare in illo riuo de Alhama primis .V. diebus mensis ad populatoribus de Cintronego totam aquam de Alhama per rigare et aliis quinque diebus sequentibus ad populatoribus Corellam, et aliis uiginti diebus mensis que remanent, habeat Corellam medietatem tocius aque de Alhama per illum riuum que uocatur Cannet. [Según otros historiadores, este documento podría ser falso, o muy alterado.].
1130: In Dei nomine et eius diuina clemencia. Ego Adefonsus, Dei gratia rex, facio hanc cartam uobis populatores de Corela.
1132: Comitem de Pertico in Corella et in Totela
Estos son los primeros datos históricos de que disponemos sobre el nombre de Corella. Don Baratuerta, así se le nombra en la Crónica de San Juan de la Peña, fue un caballero contemporáneo del rey Pedro I, y que está documentado como tenente de diferentes castillos del somontano oscense y barbastrano en aquella época, en Marcuello, en Azara, en el castillo de Fantova y en Castillazuelo. Para el medievalista Antonio Ubieto Arteta, que preparó la Colección Diplomática de Pedro I de Aragón y Navarra, Barbatuerta era el único caballero contemporáneo de los hechos, entre todos los caballeros que son citados como participantes en la batalla de Alcoraz narrada en la Crónica de San Juan de la Peña. Esta crónica, redactada a finales del siglo XIV, entre 1369 y 1372, es la fuente canónica de los relatos legendarios sobre la batalla de Alcoraz y la toma de Huesca. No sé si D. Agustín se refería a esta crónica cuando decía “al hacer la crónica mención de este caballero y de su origen”, pero desde luego en esta crónica no se hace ninguna indicación del origen de aquél caballero. Así dice la crónica en su versión aragonesa [se redactó en latín y fue traducida al catalán y al aragonés]: Et aquestos fueron muit sennalados en la batalla et don Barbatuerta. Et a otro día mannana supo como los moros eran çerca, fizo parellar sus compannas et dio la delantera a su hermano el infant Alfonso Sanchez con don Castán de Biel et don Barbatuerta; et en la de medio fue don Ferriz, don Bacallán et don García… Nada de Corella.
La conquista de la ciudad de Huesca y la batalla de Alcoraz adquirieron a partir de este relato un significado especial en el imaginario de la nobleza aragonesa de tal manera que los distintos casas nobiliarias tuvieron como punto de honor que sus antecesores o fundadores de sus linajes hubieran participado en aquellos acontecimientos. Y los genealogistas y cronistas se pusieron a la tarea. Así a finales del s. XV el cronista oficial del reino, fray Gauberto Fabricio de Vagad, escribió una obra titulada Coronica de Aragón (1499), incluyendo como parttícipes en la batalla de alcoraz a todos los grandes linajes del reino, como los Cornel, los Corellas, los Luna, los Lizana, etc. En lo que nos concierne dice: «y dio le por compañeros a·los nobles y denodados caualleros don Gaston de Viel de quien salieron los Corneles y a don Baruatuerta de quien descienden los Corellas segun algunos coronistas: y puso en·el cuerpo de·la batalla a don Ferriz de Liçana y don Briocalla don Garcia de Trosillo a Lope Fernandez de Luna y a Gomez de Luna y Fortuño de Liçana con sus trecientos maçeros: quedo en·la regarda el siempre victorioso y serenissimo rey don Pedro: fueron con el el animoso don Ladron el esmerado». No dice, en cualquier caso. que Don Barbatuerta fuera natural de Corella, sino que de él descienden los Corellas.
Por cierto, el nombre es Barbatuerta, no Baratuerta, a veces escrito Baruatuerta, y era llamado así, barba torcida, debido a “alguna lesión facial que le impediría el normal desarrollo de la barba”. Como éste, en la Crónica de San Juan de la Peña aparecen nombres o sobrenombres expresivos que hacen referencia a características físicas o morales del individuo. Así, por ejemplo: García tiemblador, Guiffre Pelloso, Olivano Cabreta, Berenguer Guillem Gordo, BernartTrenchajorte, Remón Berenguer Cap d'Estopa, Remón Berenguer Viello, Sancho Avarcha, Jayme el Venturoso, Alfonso el Franco, don Alfonso el Casto, BerenguerCentellas, etc.
Pero ¿de dónde salen los Corellas? ¿quiénes eran? Los Corella fueron un linaje de la alta nobleza valenciana, en la Corona de Aragón. El fundador de la casa es Pedro Ruiz de Corella, que participó junto a su hermano Sancho, en la conquista de Valencia dirigida por Jaime I entre 1229 y 1245, y en la posterior colonización de las tierras conquistadas. Tanto en una como en la otra participaron sobre todo aragones y catalanes, pero al ser una cruzada, también navarros, castellanos y gentes de otras nacionalidades europeas, ingleses, húngaros, italianos, etc. Los Corella indudablemente procedían de Corella, pero hay dos versiones, para algunos historiadores eran naturales de la villa navarra y para otros eran miembros de la nobleza baja aragonesa, que aunque procedente de Corella, se había establecido previamente en Tarazona y posteriormente en otros lugares. Sea como sea, los Corella, catalanizado el patronímico los Roís de Corella, por ocasión de los sevicios militares a la Corona aragonesa fueron ascendiendo en el estamento nobiliario, llegando a ser una de las familias más poderosas de Valencia. Protagonizaron muchas páginas de la historia de Valencia, por sus luchas de bandos, su participación en empresas militares, sus avenencias y desavenencias con los reyes, etc. [quizás Begoña Domínguez y Francisco José Alfaro pudieran ilustrarnos sobre ellos]. Uno de los miembros más destacados de esta familía fue Joan Roís de Corella, una de las cumbres de la literatura clásica catalana.
Parece ser que los Corella sintieron la necesidad de afinar su pedigrí, y encontraron en Don Barbatuerta la ocasión para presumir de que su linaje también había participado en la batalla de Alcoraz.
No les fue díficil a los Corella encontrar cronistas que les hicieran la labor, como el citado Gauberto Fabricio de Vagad o Gaspar Escolano que en 1611 escribió una Historia de Valencia (Década primera de la historia de la insigne y coronada ciudad y reyno de Valencia).
Este invento se fue transmitiendo en diversos relatos que llegan hasta nuestros días, pero no es hasta el siglo XIX cuando encontramos la afirmación de que don Barbatuerta era natural de Corella. Fue Pascual Madoz, político liberal e historiador nacido en Pamplona, quien en su magna obra Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850), escribía en la voz Corella: “Es patria de D. Baruatuerta, gran Caballero, que se distinguió en la batalla de Alcoraz que dio el rey D. Pedro á los moros sobre Huesca, en la cual mandaba la vanguardia con el infante D. Alonso Sánchez”.
No sé cuáles fueron las fuentes de esta afirmación de Madoz. Tal vez fue invento propio reinterpretando el invento de los cronistas citados u otros que repitieron el falso origen de Barbatuerta. No aparece esta noticia ni en el Diccionario Geográfico-histórico de España de la Real Academia de la Historia (1802) ni en el Diccionario geográfico estadístico de España y Portugal (1826-1829) de Sebastián Miñano, de ascendencia corellana que demuestra conocimientos precisos de nuestra Ciudad. Tampoco la recogió el tudelano José Yanguas y Miranda en su importante Diccionario de antigüedades (1840-1843). Pero posteriormente se hace eco de ella Dionisio Ibarlucea en su Compendio de Geografía de Navarra (1893).
Más cercano a nosotros he encontrado un artículo del periodista fustiñanero Juan Pascual Esteban Chavarría en la revista Avalancha del 24 de noviembre de 1936, titulado “La actual cruzada española” en la que se habla de “el prestigioso caudillo militar don Baratuerta, a quien se considera natural de Corella”.
Y para finalizar otro ilustre corellólogo, Isidro Sesma, nos ofrecía en su blog un relato titulado El capitán Baratuerta, que como relato ficcional, como literatura, está muy bien, para el que le guste, pero que como relato histórico no tiene más fundamento que el que en estas líneas hemos mostrado.
Terminaba el epígrafe D. Agustín diciendo “Hay una laguna de unos cuantos siglos en los que nada sabemos de Corella”. Y así parece ser, unos mil años. Al fín y al cabo él solo se equivocó en unos 25 años.
[Continuará]

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