Acto número 1:

Dos jóvenes, uno de origen español y otro marroquí, discuten por motivos personales y "chocan" en el autobús que les trae a Fitero del instituto. Cosas de chavales. Nada en principio preocupante.

Acto número 2:

Viernes 18 de agosto. El pueblo de Fitero se reúne en su plaza mayor para guardar un solidario minuto de silencio por los atentados de Barcelona y Cambrils. Los dos citados jóvenes se encuentran por casualidad en un bar situado en la plaza, sin que sus diferencias hayan tenido nunca motivación política ni religiosa. Tras una discusión, el joven de origen marroquí agrede al joven de origen español con un puñetazo. Varios vecinos los separan y el gerente del bar expulsa al de origen árabe tras el escándalo. Multitud de fiteranos ven lo que ha pasado y nadie le da importancia alguna: una pelea de jóvenes que cinco días después se convertiría, por interés mediático, en una agresión por motivos religiosos.

Acto número 3:

El joven fiterano está que trina tras ser agredido y tras encontrarse con el árabe, éste le golpea con un patín metálico, provocándole seis puntos de sutura en la cabeza. El compañero de trabajo del agredido irrumpe con un palo para cortar el drama que se barruntaba y para ahuyentar a los tres jovenes marroquís que agredían al joven español que se encontraba en el suelo.

Acto número 4:

El joven español deshecha denunciar tras ser curado en la localidad vecina de Cintruénigo. Pero los árabes se apresuran a denunciar, señalando que en las peleas ha habido insultos racistas. Ésta es la mecha que combinada con la mente enferma de algunos provoca la alerta informativa.

Acto número 5:

La Guardia Civil ve el panorama y descarta motivos de odio, hecho que repite la jueza. Pero para entonces los medios están sedientos de información en pleno agosto y tras una filtración, Navarra.com, socio de Pedro J. Ramírez en la Comunidad Foral, se apresura a titular que ha habido una brutal agresión islamófoba en Fitero. Saltan las alarmas y las versiones digitales de periódicos centenarios como Diario de Navarra, La Vanguardia o ABC confirman la disparatada teoría, sin por supuesto comentar que la agresión ha sido mutua. Publican por supuesto sin contrastar. El objetivo no era hallar la verdad, sino cosechar miles de clicks.

Acto número 6:

La jueza descarta la absurda versión, pero plataformas como Menéame se ceban con el tema llenándose de comentarios repletos de invenciones, "yo sé" o "me han dicho", abonando la teoría sensacionalista. Objetivo conseguido.

Acto número 7:

Los medios que han prendido la mecha rebajan la carga de los titulares al comprobar que el escándalo no era tal. Agua para su desgracia. Pero el daño ya está hecho.

Leer más: Memorias de una villa, de la integración al amarillismo


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