El Ciudad de Tudela; a punto del colapso





“Se observan deficiencias aparentes que pueden llegar a comprometer la seguridad y salubridad de la edificación, llegando a suponer un riesgo para personas o bienes”. Así de contundente se muestra una de las conclusiones del estudio realizado por el Ayuntamiento de la capital ribera sobre el estado en que se encuentra la estructura del estadio Ciudad de Tudela, donde juega el CD Tudelano desde 1966. Este informe es uno de los realizados por el área de Urbanismo del Consistorio a los 35 edificios municipales y del que ya alertó el equipo de gobierno de I-E, Tudela Puede y PSN el pasado mes de junio.

La situación del edificio es tal que desde Urbanismo se habla de “peligro inminente” por la situación de varios puntos concretos del estadio: “La estructura de escaleras y el muro de cerramientos de los dos fondos están colapsados y su desplome es inmediato e inevitable”. Además, “las torretas de la fachada principal ve comprometido en algunos casos el funcionamiento estructural (existe riesgo de desplome)” y también “riesgo de desplome del muro de la puerta de acceso E” (al final del parking). También están analizando la evolución de las cubiertas y de la cimentación. Por todas estas razones, los técnicos municipales que examinaron el campo recomendaron una actuación “inmediata y prioritaria”.

Como primeras medidas de seguridad recomiendan restringir el acceso a las gradas de los fondos e incluso el “derribo del muro de forma preventiva para evitar posibles incidencias”, además de restringir el acceso a las torretas solo al personal de mantenimiento de las luminarias. En estas zonas, a los lados de la fachada principal, “se ha producido desprendimiento parcial y puntual del hormigón de muro de apoyo, dejando armado visto sin recubrimiento que garantice su protección”.

DÉCADAS SIN MANTENIMIENTO De la larga lista de desperfectos encontrados (no existe casi ningún área sin graves carencias, deficiencias o incidencias), el documento concluye que el estado de abandono del campo durante décadas se hace evidente y apenas se han hecho pequeñas reparaciones por cuenta del propio CD Tudelano, pero no de ayuntamientos anteriores. “No se han llevado a cabo labores de mantenimiento, ni de mejoras en un período importante de tiempo, ejecutando solo actuaciones puntuales para solventar contratiempos, la mayoría de ellos efectuados por el personal del campo, usuarios principales”. Además inciden en que las “soluciones técnicas que se han aplicado en ocasiones no han sido las más adecuadas “derivando en deterioros mayores” y suponen ahora “gastos imprevistos y elevados, además de requerir actuaciones técnicas sobrevenidas para solucionar daños importantes en la edificación”.

La conclusión definitiva es que las condiciones del Ciudad de Tudela “no son las óptimas ni adecuadas” para la práctica del fútbol y se recomienda priorizar “la actuación sobre el entorno del edificio” frente a intervenciones en las propias instalaciones.

Actualmente, el fondo sureste está casi cerrado para el uso de aficionados pero si se cumplen las recomendaciones habría que cerrar también el suroeste por el peligro de derrumbe del muro.

AGUA La referencia a la necesidad de actuar sobre el entorno se centra en el estado de los dos fondos, las zonas pegadas al monte. La que se encuentra en peor estado es la cercana al cementerio, dado que la zanja que recoge el agua de lluvia de los terrenos adyacentes y del monte Santa Quiteria la distribuye en torno al estadio. Esto ha hecho que se saturen los muros de contención “hasta el extremo de comprometer la seguridad de las instalaciones”, con agrietamientos en los asientos (por los que entraban conejos) y en la estructura de todo el estadio alrededor del monte. Las grietas en las gradas ya han sido taponadas pero la continua entrada de agua augura que el agrietamiento se seguirá extendiendo hasta cerca de la grada cubierta en la zona del marcador.

En el otro fondo la situación es similar y se recomienda vallar la zona en previsión del desplome del muro debido a su estado.

Además de todos estos problemas, debido a las “infiltraciones del terreno”, en función de la lluvia caída “se producen encharcamientos convirtiendo el entorno del fondo sureste en un lodazal, haciendo impracticable su utilización como campo de entrenamiento”.

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