Historia de la Guerra Civil en Azagra






Por Francisco Javier Gurpegui Martín e Pablo Íñigo Moreno: 

Durante la monarquía de Alfonso XIII el país estaba dividido entre liberales y conservadores, en Azagra se vivía intensamente la política, de tal modo que incluso antes de la dictadura se mostraban tendencias liberales, republicanas y carlistas. Pero la política fue cosa distinta según el estamento social que la practicara. Para los humildes que representaban la mayoría en la villa, no pasaba de ser una mera ideología, para los terratenientes, la minoría, hasta el extremo de poder contarse con los dedos de la mano, la política era la base donde se apoyaban para detentar el poder y el dominio sobre sus opositores y sobre toda la población. Los distintos candidatos a las elecciones llegaron al extremo de comprar votos por un real o un puro, después según el resultado, vendrían las represalias, así, aquel que llevara la tierra de un candidato al que no había votado era despedido sin más contemplaciones. Unos pocos terratenientes dominaban totalmente la voluntad de la villa, pues la mayoría dependían de ellos para su mantenimiento y supervivencia. Dos administraciones se repartían las parcelas del poder: la junta de regadío y el Ayuntamiento, siempre más potente este último y a cuyo manejo todos aspiraban mediante las elecciones, único modo de alcanzarlo.

En estas circunstancias de represión y miedo llegamos a 1923, cuando se proclama la dictadura del General Primo de Rivera. Todo el entramado político desaparece, los partidos quedan reducidos a la nada, y como hecho más destacable se da la creación de los Somatenes, grupos de ciudadanos armados por el gobierno para el cuidado de los pueblos.

Este periodo se caracterizó por la abundancia de obras públicas, pero en Azagra todo eso no tuvo efecto.




En 1931 se proclama la II República Española, hecho que en nuestra villa fue recibida con algarabía y fiesta. Es entonces cuando de nuevo se configuran las ideas políticas, naciendo con fuerza los partidos y sindicatos a los que acceden, no solamente los poderosos, sino el pueblo llano. Azagra, por tal motivo, queda dividida en dos tendencias muy claras: Izquierdas, que aglutinan a trabajadores muy humildes agrupados en el PSOE que presidió Don Cándido Pascual; UGT que dirigió Don Pedro Luri y las Izquierdas Republicanas de Azaña, que prácticamente no tenían representación alguna. Todos estos grupos tuvieron su sede en el café de Claudio Luri, conocido como el centro de izquierdas.

Las derechas quedaron comprendidas en el Partido Republicado Radical de Lerous, localizado en la actual plaza del pueblo, siendo su presidente Don Luis Gutiérrez, y en la CEDA, que estuvo en el palacio y que está formado por un contingente de personas sin jefe definido.

En 1931 se celebraron las primeras elecciones donde salió elegido Don Constante Cerdán, de Izquierda Republicana.

Al crearse la diputación gestora en Pamplona, Azagra contó con dos diputados, los señores Constantino Cerdán y Amancio Sánchez (republicano radical).

El segundo alcalde lo sería Don Pascasio Moreno (republicano radical), que entro a raíz de la destitución por el gobernador de los ayuntamientos de izquierdas como consecuencia de la revolución de Asturias de 1934, que apoyaron los socialistas.

En las siguientes elecciones salió elegido un ayuntamiento con mayoría de izquierdas, quedando compuesto por 6 concejales de esa tendencia y 3 de derechas. Presidía la corporación Don Francisco Castro, que llegaría en la alcaldía hasta el mismo Movimiento.

En todo este periodo, la villa queda dividida muy profundamente hasta el extremo de que cada grupo político frecuentaba unos lugares determinados e incluso tenían sus propios establecimientos de suministro, para no mezclarse con los de ideología opuesta. La fiebre política llegó a extremos de gran dureza, con tumultos y enconadas disputas donde incluso se llegó a discusiones con arma blanca (8 de Septiembre de 1935).

Las huelgas no tuvieron gran incidencia, solose registró una de carácter agrícola, promovida por las izquierdas, que afectó al espárrago. Los mítines si tuvieron un protagonista importante. Algunos fueron de gran dureza verbal, y mostraban la alta tensión política azagresa. 

Destacados políticos como Tiburcio Osaka, Julia Álvarez (socialista), Manuel Irujo (nacionalista), y otros, pasaron por la villa.
Con este ambiente se daba el alzamiento militar de 1936, en que había de tener lugar la mayor tragedia humana de la historia de Azagra, sucesos que afectaron no solo a nuestra villa sino a toda España.

Poco antes del 18 de Julio, las izquierdas denunciaron la existencia de armas escondidas en la iglesia. Según los denunciantes, dichas armas fueron trasladadas a una casa particular, pero las autoridades no hicieron caso a estas denuncias, ya que en aquellas fechas abundaban en todos los pueblos navarros.

Proclamado el movimiento, Azagra fue uno de los primeros objetivos fascistas, y es el mismo 18 de Julio, domingo, cuando a las 8 empezaron los primeros disparos, a las 9 de la noche, las derechas tomaron el ayuntamiento, dominando por completo la villa con ayuda de la Guardia Civil local. El día 19, tropas procedentes de Estella pasaban de tránsito por Azagra, y con un ambiente apocalíptico, se producía el asalto al centro socialista al mismo tiempo que las gentes de izquierda, los cuales se encontraban en la calle a la espera de noticias, se vieron impotentes ante la hostilidad de los llegados, curas y frailes, en su mayoría, armados y distinguibles por su coronilla en la cabeza, provocando la huida al campo de diversos socialistas a la espera de la noche para poder escapar o incluso reaccionar ante los sublevados. Pero la mayoría, que no pudo o no quiso escapar, iban siendo detenidos poco a poco abarrotando el calabozo del ayuntamiento, hasta el extremo de verse obligados a habilitar para los presos la sala donde ensayaba la banda de música. Carlistas y Falangistas comenzaron a imponer la nueva ley.

Ante esta situación, parte de la población huyó, al tiempo que de otros lugares venían a Azagra por idénticos motivos. La Barca (ver imagen 1 del anexo 2), lugar de paso muy frecuentado, fue tiroteada en su línea de flotación y hundida.

Pasados los primeros momentos del Alzamiento, tuvo lugar el reclutamiento de soldados para el frente. Unos fueron voluntarios, otros por tocarles el turno, otros por huir de las represalias

posibles y otros por evitar ejecutar esas represalias contra sus propios vecinos. Unos treinta azagreses caerían en combate.

Algunos de los pertenecientes a izquierdas, se les obligó a llevar un brazalete blanco para su identificación. Se establecieron guardias para vigilar la villa, que eran obligadas para todos, de cualquier ideología que fueran. También se obligó a los trabajos agrícolas por el sistema concejil, es decir, sin remunerar, totalmente gratuitos. La negativa a su servicio podría traer consecuencias fatales, para entonces el miedo se había transformado en un auténtico terror. 

Las mujeres también sufrieron por su significación política de Izquierdas. Algunas fueron rapadas las cabezas y obligadas a ingerir aceite de ricino. Cosa curiosa fue el apedreamiento de la placa de la calle Ramón y Cajal, cuando realmente muy pocos sabían quién era, por entonces, nuestro ilustre científico.

Desaparecidos los partidos políticos republicanos, nacieron dos nuevos: La Falange Española, que tuvo su sede en el palacio, que presidió Don Julio Sola, y Requetés, situados en la calle Cortes de Navarra, presidido por Don Gumersindo Ezcurra.
Toda esta agitación política trajo consigo los sucesos más graves, los fusilamientos. Ya el primer día del movimiento se produjo el primer muerto, un padre de familia cuyo cadáver quedó tendido en la acera hasta la madrugada del día siguiente.El día 25, una cuadrilla se lleva a 8 detenidos que aparecerán muertos al día siguiente en el término de Funes, entre ellos jóvenes de 19-20 años de edad, pertenecientes a asociaciones socialistas. Conocida la noticia, los vecinos del pueblo quedaron consternados puesto que no pensaban que la situación llegaría a tal extremo, y sin imaginarse que eso sólo era el principio.

Al día siguiente aparecieron en el término de Calahorra 4 vecinos de la villa fusilados.

A final de mes son detenidos 7 azagreses por ser los que en la madrugada del día 19, en el término del “plano” hicieron una descarga contra un coche de la Guardia Civil, produciendo bajas del bando fascista. Por similares motivos en días sucesivos constan en la prensa las detenciones de 35 vecinos más.

En el mes de Agosto la represión comienza pronto. El día 1, en el término de “Fragosa” matan a un vecino que había conseguido escapar de las torturas recibidas por parte de una cuadrilla del bando fascista. El día 3, llevan a otros 4 hombres a Calahorra, donde fueron fusilados.

El día 5 fusilaron en la Ciudadela de Pamplona a otro vecino. Entre Villar de Arnedo y Pradejón aparecerá otro grupo de fusilados hacia el día 11.

Las batidas continuaron y los numerosos fugados tienen problemas de abastecimiento a pesar del esfuerzo de sus familiares por llevarles alimentos. Las discusiones sobre la convivencia o no entregarse son diarias. Algunos se separan del grupo más numeroso para facilitar la búsqueda de comida. Siendo dos de estos localizados, con previa denuncia, y fusilados en Aldea Nueva de Ebro. Antes de matarles estuvieron jugando con ellos, llegando al extremo de que un coche se desplazó del pueblo para verlos morir.

A mediados de Agosto un vecino fue apresado, días después consiguió escapar y unirse con sus compañeros que se encontraban escondidos en la ribera del Ebro, decidieron emprender viaje hacia la frontera francesa, durante este, unos fueron apresados en la cárcel del Roncal y trasladados al Fuerte de San Cristóbal (ver imagen 2 del anexo 2)donde se dio la famosa fuga de San Cristóbal.

Poco a poco los escapados iban siendo atrapados. Pero la actividad represiva no se limitó a la búsqueda y captura. Numerosas casas fueron asaltadas y desbalijadas.

El día 6 de Septiembre, vísperas de las fiestas del pueblo, 21 hombres fueron sacados aquella noche de un solo golpe, que fueron llevados a un cruce de caminos y posteriormente fusilados. Al día siguiente, durante el almuerzo, se escuchaban las voces de aquella cuadrilla que había fusilado a los 21 azagreses mofándose de los últimos momentos de vida de sus presos. Esa misma tarde, dicha cuadrilla protagonizó la tradicional bajada de la Virgen del Olmo, con los fusiles al hombro.

Otra mujer fue fusilada a modo de cobro de vida, ya que no encontraban a su marido.

Con la terrible saca del 6 de Septiembre, se calmaron las persecuciones debido a que en el pueblo apenas quedaban hombres para fusilar. A los más de 60 asesinados había que sumar los 130 movilizados al frente, los 33 presos en el fuerte y en la cárcel de Estella, los que llenaban la cárcel local y los 8 dados por escapados y desaparecidos.

Los esfuerzos se dirigieron a intentar sacar a los que se encontraban en el fuerte presionando con informes negativos a los responsables, consiguiendo que los pusieran en libertad para fusilarlos posteriormente, entre ellos el médico del pueblo. Días después, una vecina denunció a un refugiado en casa de otro vecino, lo cual produjo la detención del refugiado y su ayudante, que fueron trasladados a San Adrián donde fueron fusilados. Al tiempo, un joven de 15 años, hijo del cómplice mencionado anteriormente, recibió una brutal paliza que le llevó a la muerte.

De todos los fusilados, sólo al alcalde Republicano Francisco Castro Berisa se le concedió ser juzgado por el Consejo de Guerra. Pero este no fue el único, otro vecino del pueblo tuvo la misma posibilidad pero esta vez con más suerte, ya que fue liberado.

A Constantino Cerdán, tras el juicio fue puesto en libertad y fusilado al mismo tiempo que marchaba del fuerte. Precisamente el mismo día en que murió Mola. A otros no fue necesario ni sacarlos del calabozo ya que murieron por las condiciones de los mismos.

Una tanda de 40 personas estuvo aguardando su suerte en el calabozo del pueblo, entre ellos gente de buena posición cuyas familias se fueron moviendo para evitar el fatal desenlace. El día 3 de Diciembre fueron finalmente puestos en libertad.Tras el cambio de régimen, los curas complementan en el terreno ideológico la labor represiva.




Las ideas fueron llevadas hasta sus últimos extremos. Se envolvió en un todo la política, los resabios personales, que nada tenían que ver con esa política en sí, y las pasiones. Todo en su conjunto llevó a Azagra a un brutal enfrentamiento mutuo.




Llamados al ayuntamiento, ya que no regresaban a sus hogares. Algunos lograron escapar huyendo al campo, o incluso tirándose por las ventanas. Otros, a pesar de huir, tuvieron la mala fortuna, tal como le sucedió al alcalde Don Francisco Castro, que después de estar cerca de dos meses oculto en Calahorra, marchó a Francia siendo detenido en los Pirineos a punto de pasar la frontera. La persecución estaba desencadenada.
En estas acciones, 72 azagreses perecieron por los errores humanos y la ignorancia. Varios miembros de familias desaparecieron. El 10 de Diciembre de 1978, los restos de algunos de ellos, recuperados por la acción del ayuntamiento y familiares, de lugares dispersos como el Valle de los Caídos, y pueblos cercanos, fueron enterrados en un panteón común del cementerio municipal, tras una ceremonia religiosa. Todos los estamentos, Civil, Religioso y Militar se vieron involucrados en este triste periodo de nuestra historia local. Anécdotas y casos particulares los hay abundantes.

Así como en otros lugares hubo tropas estacionadas, e incluso se construyeron depósitos de munición y artillería, en Azagra no. Sí que pasaron unos días de refresco y descanso en la villa los soldados de artillería de Vitoria.

Terminado los años de guerra, con todo lo que ello conllevó de constante miedo y horror, vino la posguerra. Después de la sangría nacional llegaba una lenta agonía. 

Privados de alimentos, pues los cereales y el grano los absorbía el servicio nacional, pagándolos irregularmente y al precio que él marcaba, no había tampoco gasolina (usando el carbón “gasógeno”). Fueron años difíciles en los que la villa carecía casi de todo: Ropa, calzado. La Barca era un punto clave por donde transitaba este comercio. Durante la mayoría del día era vigilada por la Guardia Civil, pero aun así se burlaba la vigilancia. Para ello el barquero tenía unos signos convenidos por los cuales de una y otra orilla sabían si en ese momento estaba la guardia o no, con lo cual retrocedían o pasaban. Una bota colgada de un árbol, unas alforjas dejadas en un lugar concreto, la posición de una herramienta, todo servía como contraseña. Las multas fueron muy severas y duras.

También los caminos y carreteras fueron intensamente vigilados, pero la necesidad compuso las artimañas precisas para burlarlos.
La crisis se agravaría entre los años 40 y 50.

(Para ver testimonios, recurrir al anexo 5).

LAS TIERRAS AZAGRESAS
Ya nada queda de los bosques mediterráneos que originariamente cubrirían el territorio: lo que no fue talado para el cultivo fue degradado y transformado en pastizales y matorrales pobres. No hay otros bosques que las alamedas fluviales y los pinares de repoblación.

Los terrenos comunales ocupan 1280 hectáreas, el 38,1% total censado, de las que 68 son de secano, 78 de regadío extensivo, 84 de regadío intensivo, 192 de viñas, 683 de pastos y 23 de monte maderable.

El regadío equivale al 38,7% del espacio agrícola. Es un regadío intensivo dedicado preferentemente al cultivo de hortalizas, patata de media estación y frutales. Las primeras son las más importantes, tienen larga tradición y han dado origen a veteranas industrias conserveras; las hortalizas sumaron en 1983 algo más de 600 hectáreas en sucesivas

ocupaciones; pella, alcachofa, tomate y espárrago suelen ser los cultivos de regadío más importantes. El secano se halla ocupado sobre todo por cultivos leñosos; junto a las pequeñas superficies dedicadas a trigo, cebada, espárrago y almendro, hay más de 900 hectáreas de viñedo.

Respecto al tema de los terrenos comunales, diremos que la regulación de los dichos en Navarra se ha venido realizando a través de las entidades locales (por ordenanzas y costumbres) en los aspectos específicos y mediante las Cortes de Navarra, en lo general. En este segundo aspecto destacan las cortes celebradas en Pamplona en 1547 y las de los años 1828 y 1829, hasta alcanzar la Ley de Amejoramiento del Fuero del 16 de Agosto de 1841 que confirma a Navarra tales facultades reguladoras sobre los bienes comunales, ahora amparadas por la Constitución Española e incorporadas a la Ley orgánica 13/1982, de 10 de Agosto, de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra(LORAFNA). La Ley Foral 6/1986 de 28 de Mayo de 1986, viene a sustituir la antigua reglamentación que sobre los comunales existía en Navarra.

Las tierras comunales de regadío están situadas en las proximidades del rio Ebro. Son zonas de fácil inundación que durante muchos años estuvieron ocupadas por sotos. De las aproximadamente 2200 robadas que suman, 1000 se dedican al cultivo y el resto están repobladas de chopos o son áreas de pastos.

Las tierras comunales de secano se localizan sobre todo en los términos de “Los Forcos”, “La plana”, “El Espartal” y “La Vellida”, aunque también hay zonas comunales salpicadas por todo el monte. En general, son tierras de peor calidad que las de propiedad privada. En su conjunto ocupan una extensión de 5000 robadas.

El disfrute de dichas tierras, ha sido diferente. En el monte (secano) cualquier vecino podía roturar un pedazo de tierra, previo permiso del ayuntamiento, y disfrutarla durante toda su vida. Se permitía pasar esas tierras de padres a hijos, e incluso vender las cepas o los almendros que estuvieras plantados. En ocasiones, el ayuntamiento roturó una zona y la repartió entre todos los azagreses, con una serie de condiciones; entre otras la de que sólo se podría vender esas suertes a vecinos del pueblo y no a forasteros.

En el regadío, el disfrute es distinto. Incluso en las tierras de regadío es diferente cómo se aprovechan los comunales de “Argadiel” y los del “Regadío Viejo”.

Las tierras comunales del “Regadío Viejo” están divididas en parcelas, unas de robada y otras de tres cuartaladas. Estas parcelas o suertes se reparten entre los vecinos del pueblo que están casados y que se dediquen a trabajar en el campo. Antiguamente se repartían entre todos los vecinos que lo solicitaran. En teoría todos los matrimonios que cumplían estas condiciones y solicitasen al ayuntamiento, tienen derecho a dos parcelas, una de robada y otra de tres cuartaladas, pero como actualmente no llega para todos, solo se reparte una parcela. Las personas con menos recursos tienen prioridad sobre los más pudientes. Así el 15 de Marzo de 1947 el ayuntamiento solicitó permiso para rebajar el tope de 150 pesetas de contribución provincial, que daba permiso a tener parcela. Se pretendía poner como máximo 112,5 pesetas, para que de esa manera, 120 vecinos necesitados que se hallaban sin suertes pudieran obtener alguna.

Las tierras comunales de “Argadiel” no se reparten a suertes como las del “Regadío Viejo”, quizás el hecho de haber sido durante muchos siglos un terreno de secano, hizo que tuviera un funcionamiento distinto al del mencionado “Regadío Viejo”. En “Argadiel” el ayuntamiento dividió las 150 robadas comunales destinadas al cultivo en lotes de 4-5 robadas, que se sacan a subasta pública y cuyo periodo de disfrute es de 10 años.

Cuando en algunas zonas comunales del regadío se plantan chopos, el ayuntamiento echa bando para que todo aquel que desee cultivar bajo los árboles recién plantados lo haga saber. En función de las solicitudes se preparan unos lotes más o menos extensos y se reparten entre los interesados, a quienes se les cobra una cantidad simbólica. De esta forma se benefician los agricultores por el bajo precio de la renta y el ayuntamiento no tiene que encargarse de cuidar durante cierto tiempo los “plantones”. El grado de autonomía del ayuntamiento para regular los comunales es bastante amplio. Sin embargo para poder vender estos, tiene que pedir permiso al Gobierno de Navarra.

INDUSTRIA EN AZAGRA

La prosperidad y auge de la agricultura azagresa, debido a la excelencia de sus tierras y sobre todo a su rica huerta, trajo consigo la creación de Industrias, sobretodo conserveras, que en los pasados años sesenta se expandieron, alcanzando una sólida base económica y comercial.

En este apartado recogemos precisamente el historial humano y material de esa serie de fábricas que al mismo tiempo que absorben la producción agrícola de la villa, e incluso traen de fuera materias primas para cubrir el volumen total de su producción, crean riqueza a través de la mano de obra que generan tanto directamente como indirectamente. En Azagra, los intereses del campo y la industria se han combinado a la perfección.

Al año 1974 había en Azagra 17 plantas industriales, y las que según la Memoria de la Cámara Oficial de Comercio e Industria, exportaban al extranjero eran las siguientes: Eloy Barricarte Muro, Miguel Sánchez Barricarte, Cooperativa conservera de productos Agrícolas “San Fermín”, Cirilo Virto Gracia, Fermín Virto Gracia, Hijos de Manuel Sánchez Basarte, Antonio Íñigo Martínez, Ángel Losantos Gutiérrez, Ángel Manero Íñigo, Higinio Martínez Íñigo, Cándido Moreno Subirán, Pedro Murgui Íñigo y Virgilio Prado Sainz.

Por estas fechas Azagra contaba con poco más de 3100 habitantes. La industria absorbía una mano de obra tan amplia, que la villa no daba suficientes obreros para atender la demanda industrial, por lo que fue necesario recurrir a personal forastero. Tal era el auge y desarrollo de la villa en este sector tan importante de su economía. La agricultura corría por paralelos derroteros y bastantes forasteros llegaron a trabajar como braceros hasta la tecnificación del campo.

Hoy en día las cosas han cambiado, lo que nació como un negocio casero ha pasado a ser un gran sector con empresas de solvencia donde se manejan millones de euros. La mano de obra ha descendido como consecuencia de la avanzada técnica en la preparación y elaboración de los productos.

El negocio de la conserva vegetal nació el siglo pasado, en que comenzaron, primero envasando los productos del campo en frascos y botellas, que manipulados a mano eran conservados por la acción de un “baño María”. Después vino la hojalata. Los envases se cerraban soldado las tapas a mano, algo de verdadera artesanía. Posteriormente llegaron las cerradoras manuales. Es entonces cuando realmente nace la industria conservera en Azagra. Algunas familias se decidieron a embotar y a cerrar en los baños de sus casas, tomate y pimiento, después vendría lo demás. Los inicios de algunos fueron incluso a base de cerrar conservas para los azagreses, que la ponían en sus propios domicilios. Después llegó el despegue espectacular que dio la dimensión de lo que hoy es. Algo verdaderamente importante con una gran capacidad económica.

FABRICAS DE CONSERVAS

Azagra, municipio enclavado en la ribera del Ebro comparte con las localidades colindantes tanto navarras como riojanas, la riqueza y variedad de sus productos hortofrutícolas, base fundamental en el surgimiento de la incipiente industria conservera. El pionero en la industria conservera puede ser considerado Justo Aldea, madrileño residente en Calahorra, que solicitó permiso para embotellar pimiento en 1853. No por ello hay que descartar la importante aportación realizada por Máximo Muerza en 1875, cuando funda en San Adrián (pueblo vecino) un pequeño taller artesanal para procesar los productos básicos de la huerta local, el cual era abastecido por agricultores azagreses, entre otros. Si nos ceñimos a Azagra, podemos afirmar que a la altura de 1884 aun no existían industrias conserveras instaladas, pero su auge en Calahorra y San Adrián había contribuido a trasformar no solo la producción agrícola azagresa, sino las condiciones de salubridad de nuestra villa.

En este contexto algunos vecinos del pueblo se convencieron de la necesidad de abrir fábricas de este tipo debido al éxito de los pueblos colindantes. Así que la fabricación de conservas ya estaba siendo una realidad en Azagra; la constatación de que este tipo de actividad se extendía ya por diversas localidades del entorno y la presencia de hombres con posibilidades económicas que no dudaban en embarcarse en este nuevo negocio que presumían interesante y rentable, produjo la creación y prosperidad de estas. Hay, pues, sobradas razones para considerar que la industria conservera se hallaba ya plenamente asentada en Azagra durante los primeros decenios del siglo XX, tiempo durante el que se asistió a la progresiva evolución de las técnicas relacionadas con aquellos rudimentarios envases de hojalata, cuyas tapas se cerraban al principio de manera enteramente artesanal mediante soldadura con estaño.

Ahora vamos a pasar a la exposición particular fábrica a fábrica de aquellas más relevantes.


1890 CONSERVAS HIJOS DE MANUEL SANCHEZ BASARTE, S.A

Se fundó en 1890 por Martín Sánchez Sainz, contaba con una superficie de 50 metros cuadrados y se componía de un torniquete, una hornilla y una caldera. En 1950 pasó a su hijo y siguiendo la misma línea familiar, hasta que en 1972, junto con sus hijos, pasó a los 2100 metros cuadrados. Su producción se extendía al espárrago, tomate, pimiento, melocotón, alcachofa, caracol, cardo, col de Bruselas, puerro, borraja, apio, achicoria, judía verde, espinaca, pella, acelga, zanahoria, vainas de habas, berza, bróculi, calabacín, alubia blanca, garbanzo, ciruela Claudia, fritada, remolacha de mesa, tomate cocinado y macedonia de verduras, productos que aparte de destinar al mercado nacional, exportaba a Francia, Dinamarca y Alemania. Empleaba a 45 personas y las marcas comerciales eran “La Azagresa” “Gutarra” y “Gardenia”, permaneciendo en la actualidad “Gutarra” (Ver Imagen 3 del Anexo 2).

1938 CONSERVAS LURI

Comenzó su andadura en 1938, fundada por José María Luri Amigot, instalado en un local de unos 80 metros cuadrados cubiertos. En 1947 contaba con 1000 metros cuadrados cubiertos. Elaborando esparrago, tomate, pimiento, melocotón, alcachofa y champiñón. Conservas que dedica al mercado nacional y al de exportación a través de otras marcas, y empleaba a 26 personas.

1940 CONSERVAS LOS SANTOS

Se creó en 1940 por Fermín Los Santos Pastor, con unos 250 metros cuadrados. Después en 1970 contaba con unos 5000 metros cuadrados cubiertos. Su gama de fabricaciones la comprendían el espárrago, pimiento, tomate, alcachofa, setas, champiñón, legumbres, patatas, puerro, judía verde, melocotón y guindilla en vinagre. Lo cual exportaba a Estados Unidos, Canadá y Australia, empleando en su complejo 60 personas.




En cuanto a la producción vinícola ha tenido una expansión considerable, el vino ha declinado en su protagonismo. Quedan atrás aquellos años en los que la gran mayoría de los vecinos tenían su propia bodega donde fabricaban la cosecha por los primitivos sistemas del pisado de uva, vino que dedicaban al consumo propio, vendían al detalle, y en buena parte comercializaban con envasadores y tratantes que desde muy lejos venían a comprarlo.

Grandes bodegas caseras que se hicieron famosas por su volumen lo fueron la de los Corrozas, la de Manuel Martínez o las de Armendáriz y Ramón Moreno. Luis León llegó a poseer la mayor cuba, capaz para 2000 decalitros.

Tiempos en que el vino se envasaba en los famosos pellejos de pez, trasportándose en grandes carros y galeras tiradas por caballerías. Tiempos en los que remontándonos a los años 10 y 20, todo el tráfico, muy importante entonces del vino, se ejercía a través de “La Barca”, tiempos de carruajes pesados atascados en los barrizales y cuestas de subida a la orilla de Calahorra, tiempos en sumo, que debían haber asegurado el despegue y posterior florecimiento de la industria, pero el factor económico y sus circunstancias en la cotización de la uva en comparación con otros productos de cultivo más rentables no lo quisieron así. No obstante el sector sigue presente a través de dos firmas de categoría: Manzanos Wines y Bodega Cooperativa San Gregorio (1950)

1890 VICTOR FERNANDEZ DE MANZANOS

La primera bodega se creó en 1890 por Lorenzo Medrano, con cubas de roble de 5000 litros cada una. Allí se fabricaba vino por el sistema de pisado de uva y posterior terminación en una pequeña prensa manual. Tal era la fama y calidad del vino fabricado que desde Burgos venían a llevárselo. Entonces sólo se fabricaba tinto con un volumen anual de unos 15000 litros.

En 1900 Don Lorenzo y su yerno Don Ramón Fernández de Manzanos crearon otra bodega, que comenzó a utilizar tinos de cemento y prensas de huso. Las elaboraciones se centraron únicamente en el tinto, y la capacidad de la bodega aumentó las cosechas a unos 20000 litros anuales. Esta bodega duró hasta 1954 en que Don Víctor Fernández de Manzanos amplió el negocio con otra bodega más. La nueva bodega se mecanizó totalmente con prensas hidráulicas horizontales. Se pasó entonces a la elaboración de clarete (de excelente calidad) y el tinto tradicional. Entre ambas bodegas daban una capacidad de un millón de litros.

Actualmente la bodega se encuentra dirigida por la quinta generación de la familia Manzanos. Estos han conseguido incrementar la presencia de su marca comercial en 47 países, ampliando la bodega y su nivel de producción hasta niveles desconocidos llegando a poseer seis marcas registradas. (Ver imagen 4 del anexo 4).
Tienda de tejidos:
Galo Sánchez

Café público:


Hipólito Virto Aldea


Régulo Jiménez


Manuel Goñi San Juan





Mercería y paquetería


Sucesores de Juana Gorriti


Juana Íñigo Gurrea


Sucesores de Agustín Gorriti

Tienda de Tocinos


Tomás Boneta Antomás


Modesto Fernández de Manzanos

Despacho de Vinos


Ángel Medrano Moreno


Saturnino Salvador Pejenaute


Ángel Aldea Serrano


Esteban Muro Pastor


Claudio Muro Gurrea




Despacho de aguardiente


Benito Pastor Lasheras
Posada

Hipólito Virto Aldea

Tienda de abacería


Fructuoso Barricarte


Juan Martínez Martínez


Ángel San Vicente


Manuel Muro


Teresa Moreno Amatria


Javiera Berisa Pellejero


Vitorino Sarabia Montoya


Librada Jiménez


Sucesores de Constantino Cerdán


Pedro Marín Íñigo


Estefanía Gutiérrez Virto

Vendedor de Carbón al por menor


Jacinto Medrano Moreno


Félix Martínez Osés


Pablo Luri Rivas

Tienda de pan
Sucesores de Teresa Moreno

Vendedor de abonos minerales


Hipólito Virto Aldea

Luis Muro Jiménez


Venta de frutas


Hipólito Virto Aldea


Tiburcio Luri Bella


Aurelio Martínez Barricarte


Sucesores de Serapio García


Cobrador de letras


Hipólito Virto Aldea


Galo Sánchez

Surtidor de Gasolina


Antoliano Gorriti

Encargado de La Barca


Julián San Marcelino Zudaire

Toros Sementales


Felipe Martínez Betelu


Miguel Sola Íñigo

Taladradora de metales


Luis Gutiérrez Marcilla

Máquina mixta universal


Gregorio Íñigo Gurrea


Manuel Madroñero Salvador

Herramientas con motor


Sucesores de Gregorio Muro

Fábrica de conservas vegetales


Fructuoso Muerza


Martín Sánchez Sainz


Hipólito Virto Aldea

Fabricante de pan


Perfecta Lacalle

Fabricante de ladrillos y horno


CiprianoGainza


Vitorino Sarabia


Simeón González


Gregorio Oycoz

Fábrica de electricidad


Junta del regadío

Comadrona


Pilar Barricarte Navarro

Farmacéutico

Félix Ruiz Pastor

Médico

Manuel Mariñas Santa Fe

Veterinario

María Garciandía Orcoyen

Albañil

Constantino Monasterio
Carpintero

Manuel Madroñero Salvador

Amancio Sánchez Martínez


Gregorio Íñigo Gurrea


Iné Martínez Íñigo


Máximo Mendizábal


Herrero


Lucio De Pablo Elizalde


Enrique Muñoz Sevilla


Luis Gutiérrez Merino

Barbero


Daniel Gutiérrez Marcilla


Juan Basarte Navarro


Viuda de Régulo Jiménez

Horno de pan


Perfecta Lacalle

Sastre


Antonio Abad


FlorencioAmigot


Felipe Hernández Virto
Zapatero


Ángel Gutiérrez Marcilla

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN

La evolución de la población de nuestro pueblo se asemeja más a la seguida por la ribera Estellesa que a la del conjunto de Navarra (cuadro 1 del anexo) aunque en general podemos decir que la tendencia es la de un aumento constante, hemos de señalar la disparidad en el ritmo de crecimiento de nuestro pueblo, lo que nos permite distinguir dos etapas. De 1900 hasta la Guerra Civil y de la Guerra Civil hasta 1986.

1900 – Guerra Civil

En estos años es cuando se produce el crecimiento más fuerte. Los censos de 1910 y 1920 nos indican un crecimiento intercensal superior al 15% de la población total. Sin embargo, este aumento todavía pudo haber sido mayor gracias a los altos índices de crecimiento vegetativo, que rondaban sobre 1,2% y 1,4% (superiores a los índices de Navarra, que estaban entre el 0,9% y el 1%), pero la consiguiente emigración lo impidió, tan solo en la década de 1911-1920 tuvimos un saldo migratorio positivo de 38 personas. A pesar de ello, entre 1900 y 1930 Azagra aumentó su población en casi un 50%, pasando de 1797 a 2663 habitantes en 1930.

Este buen periodo demográfico afectó, aunque con más moderación, al conjunto de la ribera estellesa. La entrada en vigor de los nuevos métodos de explotación agrícola (cooperativas, mayor racionalización de la explotación agrícola…) contribuyó a que esta área, eminentemente agrícola, tuviera este auge poblacional. En los treinta primero años del siglo XX la ribera estellesa aumentó sus efectivos en un 40%, alcanzando el mayor crecimiento intercensal en 1910 con 12,7%.

No ocurrió lo mismo con Navarra, que aunque se sale del letargo de finales del siglo XIX, solo consigue alcanzar un crecimiento intercensal que ronda el 5%. Entre 1900 y 1930, la Comunidad Foral logró aumentar su número de habitantes en poco más de un 12%. La fuerte corriente emigratoria junto a unos índices de crecimiento vegetativo inferior a la media nacional fueron los responsables de ese suave ritmo de crecimiento.
De la Guerra Civil – 1982

En esta etapa destaca el importante frenazo que tuvo Azagra en su dinámica de crecimiento, pero esto se produjo en la mayor parte de las áreas rurales de Navarra debido a las transformaciones que se dieron en la sociedad: revolución industrial, agrícola y demográfica.

La industria proporcionaba puestos de trabajo con unas condiciones económicas buenas, a la vez que ofrecía a la agricultura los instrumentos necesarios para su transformación (abonos, maquinaria…). La maquinaria sustituye el trabajo del hombre que junto a los avances médicos, que tienen una incidencia muy importante en el descenso de las tasas de mortalidad, originan un exceso de la mano de obra en las regiones rurales. Añadamos a todo esto los argumentos sociológicos y psicológicos (la ciudad ofrece más facilidad de trabajo, más oportunidades de ascenso en la escala socioeconómica, más seguridad social, mayores incentivos en lo referente a la educación, diversiones, etc.) y se comprenderá que el éxodo rural sea irremediable consecuencia del desarrollo.

Entre 1930 y 1940 Azagra sólo aumentó en 34 habitantes, lo que supone tan solo el 1,3% de variación (en la década anterior fue de 11,5%). Este estancamiento se debió fundamentalmente a las consecuencias de la Guerra Civil: aumento de la mortalidad, descenso de la natalidad, se mantiene la emigración. En el conjunto de la Ribera Estellesa la contienda civil no tuvo tan graves repercusiones manteniendo entre 1930 – 1940 un crecimiento del 4,6%.

Después de estos años el crecimiento fue moderado, ya que nuestro pueblo, como en el resto de la Ribera Estellesa, sufrió el proceso del éxodo rural aludido anteriormente.

Desde 1941 a 1981 el pueblo tuvo un saldo negativo de -491 personas, destacando sobre todo los años 1951 a 1960 con -213 personas. A pesar de ello, Azagra tuvo unos índices de crecimiento notablemente superiores a la media de la Ribera Estellesa. En la década de los años 60, con la implantación y desarrollo de las industrias conserveras, la emigración neta de Azagra se redujo mucho, lo que permitió una moderada expansión del 6%. Sin embargo, la crisis de finales de los años 70 terminó con esa tendencia positiva para pasar en el año 81 a una población de 3069 habitantes, inferior a la de 1975, siendo esta la segunda vez en que se produjo un descenso del número absoluto de la población del periodo analizado. De nuevo el saldo migratorio negativo de -172 vecinos fue el responsable de esta tendencia al descenso.

El balance final desde 1860 – 1982 se podría destacar el mayor crecimiento demográfico que ha mantenido Azagra con respecto al de la media de la Ribera Estellesa y de Navarra. No cabe la duda de que el desarrollo del sector agrario junto con la accesibilidad, han sido los factores que más han influido en este proceso demográfico.

LAS MIGRACIONES

No solamente crece la población nativa, sino también la flotante, como consecuencia de la absorción de mano de obra por la industria conservera, registrando un aumento que se hacía intenso en los meses de Marzo a Noviembre, en que oscilaba alrededor de las 1200 personas. Parte de esa inmigración enraizará en la villa. Son gentes procedentes, en su mayor parte, de Andalucía, destacando la provincia de Jaén. Aquí se origina un hecho que falsifica los datos reales del censo, puesto que esas personas, que incluso se casan y se quedan a vivir en Azagra, no se encuentran registradas en el padrón municipal

Respecto a la procedencia de los inmigrantes, diremos que, los llegados a Azagra durante la posguerra no hemos podido saber más que el lugar de nacimiento que, aunque necesariamente no haya de coincidir con la última residencia, si nos puede indicar el lugar de procedencia. Como es lógico, en una época donde todavía no se había generalizado los medios de transporte con la intensidad de estos años, la mayor parte de los inmigrantes procedían de las zonas cercanas a nuestro pueblo: La ribera de Navarra, y La Rioja. La gente que procede de dichas suma el 46,7%. Destaca el número de personas que vienen de las localidades de Calahorra y Autol. El 13,4% de los inmigrantes nacieron en Azagra, lo que nos indica que es importante el número de emigrantes azagreses que tras pasar unos años fuera, regresan a su pueblo de origen.

Años más tarde, el perfil de inmigrante se transforma en andaluces, procedentes de Bedmar y Garciez, Jaén. En el archivo municipal se conservan 303 solicitudes de altas en el padrón de vecinos de Bedmar. El buen momento económico por el que pasaba nuestro pueblo y la escasez de trabajo que había en Andalucía fueron las causas que hicieron posible ese trasiego de gentes. En Azagra, la floreciente agricultura, tanto de regadío como secano, así como las incipientes conserveras, demandaban abundante mano de obra no cualificada. Si muchos fueron los vecinos de Bedmar que se quedaron permanentemente con nosotros, muchos más eran los que venían a trabajar de forma temporal desde la primavera hasta el otoño. Solían llegar para la recolección de los espárragos y se marchaban después de la vendimia. El invierno lo pasaban en Andalucía donde trabajaban en la recolección de la aceituna. Una circunstancia especial favoreció esta importante inmigración andaluza, las “casas baratas”. Las viviendas de peor grado de habitabilidad localizadas junto a la Peña, que estaban siendo abandonadas por sus propietarios que se trasladaban a vivir a dichas “casas baratas”, pudieron ser alquiladas a bajo precio por estos inmigrantes. La abundante oferta de alojamiento permitió que bastantes andaluces que trabajaban en pueblos vecinos residieran en Azagra. A los de Bedmar les siguen en importancia los inmigrantes provenientes de la Rioja y la Zona Media y Montaña de Navarra, con aproximadamente un 15% cada una. Las localidades de donde más vinieron son Calahorra, Alfaro, Cornago, Autol y Pamplona respectivamente. No es mucha gente que llegó del resto de la Ribera, tan sólo un 12,3% del total, Lodosa y Sartaguda son los únicos pueblos que merece la pena destacar. Muchos de estos inmigrantes vienen al contraer matrimonio con alguno de nuestros vecinos. Los provenientes del País Vasco apenas superan el 7% y se trata, fundamentalmente, de antiguos emigrantes que vuelven ante la crisis que sufrió esta zona. En el grupo de “otras provincias” destacan Barcelona y Zaragoza.

En relación al destino de los emigrantes, no hemos podido averiguar con seguridad el lugar de destino de aquellos que salieron de Azagra en los años de postguerra. Las rectificaciones de los padrones municipales si nos informan del lugar de nacimiento de los emigrantes que se marcharon. Así hemos comprobado cómo casi el 60% de los emigrantes de esos años no habían nacido en Azagra, por lo que es de suponer que buena parte de ellos son personas que vinieron a nuestro pueblo y, decidieron marcharse de nuevo. Esto nos indica que el nivel de estabilidad de los inmigrantes que llegaban no era muy grande. Por otra parte no es de extrañar dicha movilidad cuando buena parte de estos inmigrantes eran personas de profesiones tales como: Maestros, médicos, guardias civiles, sacerdotes etc. De lo emigrantes no nacidos en Azagra los más numerosos son los del grupo “otras provincias” que constituye el 20%del total.

Más tarde ya conocemos el destino de las personas que nos dejan. El 32,1% eligió el área metropolitana de Pamplona. A partir de la década de los 50, se inició en Navarra, y fundamentalmente en Pamplona, una fase de despegue industrial. La demanda de mano de obra fue muy grande así que no es de extrañar que muchos azagreses decidieran mejorar sus condiciones de vida buscando un empleo en las industrias de la capital navarra. Otro punto de destino importante fue La Rioja, sobre todo los municipios de Calahorra, Alfaro y Logroño. El 12% de los emigrantes decidieron marcharse a otras localidades de la ribera de Navarra. San Adrián y Peralta fueron los lugares de destino más destacables. El País Vasco y Cataluña, zonas de tradición industrial y desarrollo en España también llamarán la atención de aproximadamente el 13% de los emigrantes. Los porcentajes que absorben Bedmar y Garciez y el resto de Andalucía, se debe a los retornos a sus antiguos hogares de inmigrantes que por diversas circunstancias nos tuvieron que dejar.

Por último merece la pena resaltar, aunque solo sea de manera simbólica, el pequeño número de azagreses que emigraron a otros países, y que al cabo de varios años han decidido regresar a su tierra natal, estas personas provienen de Francia, Australia y Alemania.

PUNTOS DE VISTA

A continuación vamos a poner dos supuestos, uno a favor de las conserveras y otro en contra.

Supuesto a favor:

Las industrias conserveras hicieron bien al pueblo, ya que ayudo bastante a la economía y a la demografía de tal manera que ayudo a la villa a crecer ya que llegaron gentes de diversos lugares con el fin de conseguir un empleo ya sea en el campo, de peón, o en la fábrica. Estas gentes se asentaron en la villa y gastaban parte del jornal en los servicios que esta ofrecía.

Por otro lado, los agricultores se vieron favorecidos por la instalación de estas fábricas, ya que no tenían que desplazarse para vender sus productos, lo cual era muy costoso ya que se movían en caballerizas y esto llevaba mucho tiempo y gastos. Además se enriquecieron ya que eran los principales proveedores de las industrias conserveras, y no tenían excedentes, e incluso tuvieron que aumentar su producción para abastecer a estas nuevas empresas. Lo mismo podemos comentar en referencia a las bodegas, que se hicieron famosas en la zona y llevó a muchos agricultores locales a decidirse a la producción de uva.

Supuesto en contra:

En relación al medio ambiente, estas industrias echaron a perder las tierras y los modos de producción tradicionales. Con ellas llegaron los innumerables abonos y sulfatos que solo contaminan el suelo y que como consecuencia se filtran al agua que va a parar a nuestro rio Ebro, junto a los vertidos de las empresas, que mientras no había legislación para restringir los vertidos, estas echaban los desechos al agua sin ningún tipo de tratamiento. Además de la polución de las gigantescas chimeneas, que contaminaban el aire que posteriormente respiraban lo habitantes de la villa.

A todo esto hay que sumarle la llegada de nuevas máquinas para el cultivo, esos tractores y cosechadoras que quitaban el trabajo a 20 peones por finca. La huerta local cambió su estilo por completo, paso de huertos de autoabastecimiento en el que en cada uno de ellos podíamos encontrar un amplio abanico de productos a grandes latifundios pertenecientes a unos pocos caciques con una única producción destinada a maximizar sus beneficios.

CONCLUSIÓN
A modo de conclusión podemos decir que Azagra fue un pueblo fuertemente afectado por la Guerra Civil. Como bien hemos comentado anteriormente, en este se realizaron aberraciones contra los propios vecinos, poniendo al pueblo contra el pueblo. Esta fue utilizada ya no solo para poner a un bando al poder, sino para finalizar rencillas que ya había anteriormente entre los propios habitantes de la villa. Respecto a lo dicho, todo queda en la memoria de nuestros antepasados y en menor dureza en las nuestras, pero no hay que olvidar lo que pasó, todo ello es historia y hay que conocerla, porque como bien dijo Napoleón Bonaparte “Quien no conoce la historia, está condenado a repetirla”.

Por otro lado, en cuanto al tema de la Industrialización de Azagra, podemos concluir diciendo que esta se debe gracias a su privilegiada situación geográfica, en pleno eje del Ebro y con muchos pueblos cerca, lo que facilita la capacidad para adquirir tanto materia prima como trabajadores. Esto no hubiese sido posible sin la materia prima ya mencionada, gracias a los productos de la huerta local y a las hectáreas dedicadas al viñedo, bien aprovechadas por los vecinos de la villa en la época del auge del vino con denominación Rioja.

CÓMO NOS HEMOS PLANTEADO EL TRABAJO
En relación al trabajo encomendado por el departamento de Historia Económica Mundial, cabe destacar que la idea de elegir nosotros el temario fue una grata sorpresa, y puesto que pertenecemos a tierras foráneas y más concretamente a la localidad navarra de Azagra, elegimos sin ninguna duda redactar parte de la historia acontecida en nuestra villa. Lo cual nos resultó interesante y agradable ya que nos ha ayudado a conocer más y mejor a nuestro pueblo y sus gentes.

Para la realización de este trabajo, acudimos a los archivos municipales, indagando sobre catastros, registros industriales, registros mercantiles, plenos, censos y demás documentos de gran utilidad gracias a la cordialidad de los funcionarios. Además tuvimos una productiva charla con Don Luis Sola Gutiérrez, Filósofo, escritor y amante de la historia, y más si cabe de su pueblo. Quien con mucho gusto nos acogió en su casa y nos dio las pautas principales a seguir.

A modo de ayuda y fuente de información, utilizamos diversos libros y documentos dedicados a esta nuestra villa, donde encontramos desdepasajes sobre las personas más celebres y conocidas del pueblo, hasta testimonios de la Guerra Civil.

Es evidente que este trabajo, no se puede hacer en una ni dos tardes, por lo que nosotros le tuvimos que dedicar dos horas mínimo cada tarde que quedábamos a lo largo de tres semanas, sumándole a ello, las horas que pasamos documentándonos para poder realizarlo.

WEBGRAFÍA

http://www.parlamentodenavarra.es/57/section.aspx?idtag=1509. 10 octubre 2015.

apuntes PAU Navarra. textos y graficas ley orgánica de reintegración y amejoramiento del fuero (LORAFNA). 10 octubre 2015.
http://www.azagra.es. 13 octubre 2015.

BIBLIOGRAFÍA

MARTINEZ SAN CELEDONIO, F.M. (1982): Historia de Azagra. Villa del Reino de Navarra. Excmo. Ayuntamiento de Azagra, Azagra.


ALTAFFAYLLA KULTUR TALDEA. (1986): Navarra 1936. “De la esperanza al terror”. ALTAFFAYLLA KULTUR TALDEA. Con colaboración del Gobierno de Navarra, EuskoJaurlaritza, Estella.


SANCHEZ BARRICARTE, J J. (1998): Cuadernos Azagreses nº 3. Azagra y sus gentes en el umbral del siglo XXI. Ayuntamiento de Azagra, Azagra.

SANCHEZ BARRICARTE, J J. (1990): Azagra, Estudio geográfico de un municipio de la Ribera de Navarra. Ayuntamiento de Azagra con la colaboración de la Institución Príncipe de Viana, Pamplona.

SOLA GUTIERREZ, L (2013): “Las fábricas de conservas”. Programa de fiestas, 2013; 41-42.


Archivo municipal del Ayuntamiento de Azagra, caja 200.

ANEXOS
ANEXO 1

AZAGRA

Azagra es una villa situada en la Merindad de Estella y en la Ribera Alta de Navarra, sobre una llanura de inundación en la margen izquierda del río Ebro y al pie de un gran farallón de yeso (de unos 80 metros). Azagra limita con San Adrián, Peralta y Funes (Navarra) y Rincón de Soto, Aldeanueva de Ebro y Calahorra (La Rioja), marcando el Ebro frontera entre ambas comunidades autónomas.

Aunque los historiadores mencionan la villa como núcleo habitado, sí que se encuentran restos de su habitabilidad en la Época Romana. No es hasta el periodo árabe cuando Azagra aparece con nombre propio debido a su situacióngeográfica como frontera natural.

Azagra proviene de Sajra, que en árabe significa Peña a lo que se le añade el artículo A-Sajra o Al-Sajra “La Peña”. Son muchos los nombres con los se refiere a la villa a lo largo de la historia.







ANEXO 2


La Barca



San Cristóbal



CONSERVAS HIJOS DE MANUEL SANCHEZ BASARTE, S.A (Actualmente GVTARRA)



Bodega Manzanos


ANEXO 3

Parque de la Memoria:

En Sartagurda, pueblo vecino, se encuentre el Parque de la Memoria en homenaje a las víctimas de la guerra civil. Este fue inaugurado el 10 de mayo de 2008. Está formado por 6000 metros cuadrados, un parque en el que en el centro se encuentra un muro de siete metros donde se recogen los nombres de 3431 víctimas. Estos están divididos en los 2700 vecinos fusilados en sus pueblos, los 567 que murieron en el Fuerte de San Cristóbal, los navarros muertos en el campo de concentración de Mauthausen de Alemania y los que perdieron la vida en los trabajos forzados impuestos como castigos por el franquismo.

ANEXO 4






ANEXO 5

TESTIMONIOS – ANECDOTAS


El bisabuelo de un amigo el cual hallose encerrado en la prisión de San Cristóbal logró escapar de una forma muy aguda. Su hermano y el párroco del pueblo entraron en dicha prisión con un traje de sacerdote y tras conseguir dárselo al preso, este salió junto a ellos como si fuesen tres curas, burlando así a la guardia.


Testimonio de Jacinto Otxoa / Uxue sobre cómo conoció a Francisco Castro (alcalde de por aquél entonces de la villa de Azagra)

“Conocí en la cárcel al alcalde de Azagra, Francisco Castro. Lo juzgaron en Pamplona, lo condenaron a muerte y lo mataron. Castro era de un valor formidable. Tenía un gran sentido moral y de las necesidades políticas tremendo. Uno de estos de la “Paz y Caridad” que atendían a los ajusticiados, me dijo que le plantearon que accediera a confesarse. Él se negaba. Entonces le plantearon la cuestión de que si él moría dentro del espíritu de la Iglesia, sus hijos serían mejor acogidos. Y dice que les contestó: Que él había sido huérfano desde muy joven, y que habría tenido que abrirse camino en la vida, y que le parecía una vergüenza que el bienestar de sus hijos se debiera a la claudicación de su padre. Ahí tienes. Eso pasó en la Provincial de Pamplona”.
Testimonio de la muerte de Constantino Cerdán por su mujer.

“A mi marido, le juzgaron por lo militar en Pamplona. Tras el Consejo de Guerra, lo dejaron libre. Y yo tan contenta; loca de contenta fui al abogau, que no se si se llamaba Pueyo, y me dijo: “señora siento decepcionarla, pero habría sido mejor que a su marido le habrianechau 30 años; porque si habría tenido 30 años bajo lo militar, ya no mandaba nadie en su marido. De esta forma el día menos pensau lo matarán”. Y efectivamente, así fue.

Además leí los informes que había mandau Don Santos (Beguiristán) que me los enseñó el obispo: “Tenga usted, lea pa que vea los informes que ha dau Don Santos. O sea con estos informes lo van a matar. Lealo usted. No diga que yo se lo he dicho”. Y los leí.”
Testimonio de Tomasa Alonso.

“Pero hay un detalle importante, cuando yo subí a estar con el abogau o con el obispo o con quien sea… Era el mismo dia 2 y fue una corazonada… Porque sin saber porqué me puse muy mala muy mala en la tudelana. Y era el mismo día que lo mataron. Fue una cosa de esas… Paraba la tudelana y todos los que estaban allí, la una me daba un pañuelo, el otro me decía: “señora, ¿Cómo esta usted?”. En fin, que intervinieron y me atendieron todos los que estaban en la tudelana, todos menos una persona, que no se levantó del asiento ni siquiera para preguntar… Esa persona era Don Santos. Y seguro que aquél día tenía órdenes de matar a mi marido porque si no no se explica que un sacerdote venga con una feligresa suya de Azagra en el coche y que se presten todos a ayudarle menos él.
Aparte de eso, cuando llegamos aquí yo lo miré y él me miró. Y los ojos que me puso Don Santos no se me olvidarán en la vida. Noté en la forma de mirarme que mi marido no tenía ninguna salvación. Entonces, cuando al día siguiente me dieron la noticia de su muerte estaba convencida de que había sido Don Santos el que lo había "matau".


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