Fustiñana se ha convertido estos días en protagonista de una historia tan insólita como difícil de explicar. Lo que comenzó el 24 de agosto con la denuncia de la desaparición de mesas y sillas ha terminado convertido en un episodio que ha traspasado las fronteras de Navarra y ha llevado el nombre del municipio a medios de comunicación de ámbito estatal. Entre el mobiliario desaparecido se encontraban 20 sillas del Ayuntamiento de Ablitas, cuyo valor se cifra en unos 5.000 euros.
La noticia despertó rápidamente el interés de distintos medios de comunicación. Antena 3 y Navarra TV se hicieron eco de la desaparición y el asunto llegó incluso a la televisión nacional acompañado del habitual toque de humor de Matías Prats. Una circunstancia que terminó de convertir un episodio local en una peculiar noticia de alcance estatal.
Pero más allá de la anécdota, el caso deja varias claves que merecen ser analizadas.
Una de las primeras fue la reacción del alcalde de Fustiñana. El mismo equipo de Gobierno que ha realizado un importante esfuerzo económico para tratar de atraer turismo y visitantes al municipio situó desde el primer momento el posible origen del problema fuera de la localidad. La explicación del alcalde fue que, si había que atribuir la desaparición a alguien, tendría que tratarse de una persona de fuera, porque confiaba en la gente de Fustiñana.
La afirmación resulta especialmente llamativa precisamente por la estrategia seguida por el Ayuntamiento para promocionar el municipio y atraer visitantes. Si buena parte del esfuerzo institucional pasa por conseguir que personas de otros lugares acudan a Fustiñana, resulta cuanto menos paradójico que la primera hipótesis pública ante la desaparición del mobiliario apunte precisamente a quienes vienen de fuera.
La historia, mientras tanto, fue adquiriendo una dimensión que probablemente nadie esperaba. La desaparición de unas sillas pasó de ser una curiosidad local a convertirse en motivo de bromas y comentarios en distintos puntos del país. Fustiñana terminó apareciendo como el escenario de un particular 'juego de la silla' que hizo que el municipio se convirtiera en el hazmerreír para buena parte del conjunto del Estado.
Sin embargo, es precisamente cuando la anécdota parecía cerrada cuando empiezan a aparecer elementos que generan preguntas.
El 31 de agosto aparecieron unas sillas en el Espacio Joven, lugar en el que se había celebrado una comida de jubilados el lunes 10 de agosto. La aparición no tuvo, al menos inicialmente, una repercusión comparable a la que había tenido la denuncia de la desaparición.
La cuestión no quedó completamente resuelta hasta el fin de semana del 5 al 6 de septiembre. Fue entonces cuando apareció todo el mobiliario que había sido dado por desaparecido, incluidas las 20 sillas pertenecientes al Ayuntamiento de Ablitas.
Y aquí aparece una de las principales peculiaridades del caso: mientras la desaparición había generado cobertura televisiva y repercusión nacional, la aparición del mobiliario no tuvo el mismo eco mediático.
El contraste resulta difícil de pasar por alto. Las sillas desaparecen y la noticia llega a Antena 3, Navarra TV y hasta a Matías Prats. Las sillas aparecen, incluidas las que pertenecían a otro ayuntamiento, y el asunto queda prácticamente fuera de los focos.
Un pueblo donde, en teoría, todo está controlado
El episodio también resulta llamativo por el contexto. Fustiñana es una localidad donde, según trasladan fuentes conocedoras de la situación municipal, el control sobre las actividades y los espacios públicos es elevado. De ahí que la desaparición y posterior aparición de todo el mobiliario haya generado más preguntas que respuestas.
La cuestión no es únicamente quién pudo llevarse las sillas, sino cómo pudo producirse una desaparición de estas características, durante cuánto tiempo estuvieron fuera de su ubicación y por qué su localización posterior no generó una explicación pública con la misma intensidad que la denuncia inicial.
El caso ha alimentado, inevitablemente, múltiples interpretaciones y rumores. Algunos son especialmente rocambolescos y no pasan de ser eso: rumores sin confirmar. Uno de ellos sostiene que el episodio podría haber sido conocido internamente antes de adquirir repercusión pública y que el impacto mediático habría terminado siendo aprovechado por el propio alcalde para aparecer en televisión, dada su conocida predisposición a tener presencia y protagonismo en los medios.
No existe ninguna prueba que permita afirmar que esto sucediera así y, por tanto, debe permanecer en el terreno de la especulación. Pero el rumor ilustra hasta qué punto la gestión comunicativa del episodio ha despertado suspicacias en el municipio.
La otra explicación que circula apunta a un problema mucho más prosaico: la falta de coordinación dentro del propio equipo de Gobierno.
Por Fustiñana y PSN, socios con escasa comunicación
El Ayuntamiento está gobernado por Por Fustiñana y el PSN. Según las informaciones que circulan en el entorno municipal, la comunicación entre ambos socios sería escasa, prácticamente nula en algunos asuntos.
Pero los problemas de coordinación no se limitarían a la relación entre las dos formaciones. También dentro de Por Fustiñana se habrían producido dificultades de comunicación durante esta legislatura, con algún episodio derivado precisamente de esa falta de coordinación interna.
Y esta circunstancia introduce una posible explicación para algunas de las contradicciones que rodean al 'juego de la silla': no necesariamente habría detrás una operación organizada ni una maniobra política, sino simplemente una cadena de errores, falta de información compartida y problemas para saber quién controla qué.
En cualquier caso, el episodio deja una imagen poco habitual. Primero desaparece el mobiliario. Después aparecen algunas sillas en el Espacio Joven. Días más tarde aparece todo lo demás, incluidas las sillas de Ablitas. Mientras tanto, la noticia de la desaparición alcanza una repercusión extraordinaria para un municipio de estas características y la de su recuperación pasa prácticamente desapercibida.
