Bardenas Libres denuncia que el ruido que alarmó a Pamplona es “la banda sonora cotidiana” de la Ribera




El estruendo que en la noche del lunes sobresaltó a numerosos vecinos de la Comarca de Pamplona y que terminó siendo atribuido por el Ministerio de Defensa a un F-18 del Ala 15 de Zaragoza ha servido a Bardenas Libres para poner el foco en una realidad que, según denuncia esta plataforma, los habitantes de la Ribera llevan décadas soportando.

La organización ha reaccionado al episodio reivindicando que lo que para Pamplona ha sido un acontecimiento excepcional, que provocó llamadas, comentarios en redes sociales y numerosas peticiones de explicaciones, forma parte de la vida cotidiana de los municipios próximos al polígono de tiro de Bardenas.

“Lo que para Pamplona ha sido una excepción que ha generado portadas, para nosotras es la banda sonora cotidiana”, sostiene Bardenas Libres en un comunicado en el que cuestiona la gestión de la información ofrecida por Defensa tras el vuelo.

El Ministerio negó inicialmente que el ruido correspondiera a un avión militar, para rectificar posteriormente y reconocer que se trataba de un F-18 del Ala 15 con base en Zaragoza, al que atribuyó un “vuelo de entrenamiento rutinario”. Para Bardenas Libres, este cambio de versión constituye un nuevo ejemplo de la falta de transparencia que, a su juicio, rodea a la actividad militar.

La plataforma considera especialmente significativo que la primera explicación oficial se produjera sin que, según su denuncia, se aportaran pruebas que permitieran confirmar el origen del estruendo. Por ello reclama conocer qué ocurrió exactamente y por qué la primera versión fue modificada posteriormente.

Bardenas Libres también pone el episodio en relación con las denuncias que viene realizando desde hace años sobre los vuelos militares en el entorno de las Bardenas. Según explica, los vecinos de la Ribera están acostumbrados a escuchar cazas, tanto en solitario como en grupos, además de helicópteros militares y grandes aviones de transporte durante la noche.

La organización asegura asimismo que en la zona se producen ejercicios con lanzamiento de bombas y otras municiones, una actividad que considera especialmente preocupante al desarrollarse en un territorio que cuenta con la declaración de Reserva de la Biosfera.

“Esta sintonía la conocemos perfectamente en la Ribera”, señala el colectivo, que recuerda sus anteriores denuncias sobre vuelos nocturnos de aviones de carga. Según Bardenas Libres, en aquellas ocasiones fueron los propios vecinos quienes documentaron mediante vídeos la presencia de las aeronaves después de que inicialmente se cuestionara su existencia.

Para la plataforma, el problema no se limita al ruido. La principal preocupación es la falta de información sobre las características de las operaciones militares y sobre sus posibles consecuencias.

En este sentido, Bardenas Libres reclama conocer si el F-18 que sobrevoló las proximidades de Pamplona transportaba munición, qué tipo de maniobra estaba realizando, quién autorizó el vuelo y por qué su recorrido no apareció en Flightradar24. La organización sostiene que la ausencia de información alimenta la desconfianza de los ciudadanos.

La plataforma también cuestiona uno de los argumentos utilizados habitualmente para defender la continuidad de la actividad militar en Bardenas: que la fauna de la zona se habría acostumbrado al ruido de los aviones.

Bardenas Libres considera que el impacto social provocado por un único vuelo sobre Pamplona debería servir para replantear esa afirmación. “Si un único vuelo ha generado semejante alarma social para ocupar la prensa durante dos días, ¿cómo van a estar acostumbradas las aves y la fauna de la zona a un ruido que hace temblar las ventanas de una ciudad?”, plantea.

La organización sostiene que la controversia debería servir además para ampliar el debate más allá del episodio concreto ocurrido en Pamplona. A su juicio, la cuestión de fondo es la continuidad del polígono de tiro y el modelo de utilización militar de las Bardenas.

En este punto, Bardenas Libres pone la mirada en el horizonte de los próximos dos años, cuando deberá abordarse la renovación del contrato de arrendamiento del polígono militar. La plataforma reclama que ese proceso permita discutir abiertamente si debe continuar la actividad y qué papel debe desempeñar la Comunidad de Bardenas en una decisión que, según sostiene, afecta no solo a la Ribera, sino a buena parte de Navarra.

El colectivo cuestiona además el funcionamiento de la Comunidad de Bardenas y reclama mayor transparencia en una institución que considera excesivamente concentrada en torno a su presidencia y con una representación que, a su juicio, no refleja suficientemente a todos los territorios afectados.

La denuncia de Bardenas Libres incorpora también una dimensión política más amplia. La plataforma rechaza que la actividad militar se justifique exclusivamente por los ingresos que reciben los municipios y defiende que la discusión debe incluir las consecuencias ambientales, sociales y territoriales de mantener un espacio destinado al entrenamiento militar.

Su posición es abiertamente contraria a la continuidad del polígono y a la utilización de las Bardenas como espacio de entrenamiento de los ejércitos de la OTAN. Considera que el territorio navarro no debería convertirse en un campo de pruebas para operaciones militares y reclama que los recursos destinados a la preparación bélica tengan otro destino.

El episodio de Pamplona ha permitido así a la organización volver a colocar en primer plano una reivindicación que habitualmente permanece circunscrita a la Ribera.