Carnaval, viene del italiano “Carne Levare”. Desde una visión cristiana, el carnaval representa época del buen comer y beber, antes de entrar en un periodo austero con prohibiciones y ayunos como lo era la cuaresma. Los carnavales fueron ritos destinados a purificar y fecundar la tierra, de preservar de los malos espíritus, de defender a los rebaños de animales como del oso, el zorro, etc. También se consideran episodios que, al aproximarse la primavera, indican la idea del cambio de ciclo, de época.
En la Montaña Navarra se especula con la partida de los pastores y sus rebaños, despedida después de varios meses en el hogar. En la actualidad, el cambio ha sido cualitativo, de pasar del carnaval rural al carnaval urbano; esto significa la desaparición de la filosofía que necesitaba e imponía el tiempo, el campo, los animales, etc. La presencia del carnaval de máscaras y disfraces nos presenta el mundo de la transgresión, bien sea social, sexual o animal. En relación a las clases sociales, pueden apreciarse disfraces bien diferenciados que separan a los ricos de los pobres, a los viejos de los jóvenes, y a mujeres de hombres.
Antiguamente, el carnaval Tudelano fue de onda raigambre popular. El pueblo salía siempre a la calle, sobre todo por la tarde, habiendo muchas individualidades, pero también abundantes comparsas con acompañamiento de músicos, normalmente acabando la juerga callejera en los diferentes bailes de la ciudad, así como en la plaza de toros.
En 1842, la gente se disfrazaba de marineros, roncaleses con camisa de color, pantalón blanco y faja roja. Las cuadrillas de Zipoteros alegraban las calles tudelanas repartiendo peladillas y golosinas, seguidos de numerosos muetes y muetas que les “molestaban” con coplillas como “Zipotero malandraco que no vales para moñaco” o “Zipotero malandraco que no tienes ni para tabaco”. Hacia 1900, Tudela gozaba de varios bailes de sociedad. Se dice que costaban a la real la entrada. Estos establecimientos soportaban las tardes y noches del animado y participativo carnaval; entre otros, fueron: La Puñalada, el Dulce Meneo, La Olla Express, el Círculo Mercantil, etc. Eran tiempos en que el carnaval iba ganando en suntuosidad y espectacularidad.
En 1939, se prohíben los carnavales en el estado español por la dictadura franquista, aunque hay pueblos en la Montaña Navarra y Guipuzcoana que siguieron celebrándolos. Hacia 1983, un grupo de tudelanos y tudelanas “recupera” los Carnavales de Tudela, no sin esfuerzo. Son años de cierta intransigencia por parte de algunos grupos sociales ante estos festejos populares y callejeros. En 1989, se rescata la figura del Zipotero Tudelano por parte del grupo citado, confeccionándose música por los Gaiteros de Tudela y la Fanfarre Kilkir de Vitoria, así como ciertos pasos de baile por el colectivo Muga para el desfile del viernes. También se crea la figura del Capirote, que dirigirá los pasacalles de Zipoteros.
En 1994, se crea la figura de Zipotero o Zipotera mayor, con el fin de realzar y adornar más a este personaje, el cual lee el pregón que anuncia el comienzo de los carnavales y dispara el txupinazo de apertura en la plaza de San Salvador, dentro del Casco Antiguo Tudelano. En el año 2000, se recupera por parte de los Tuterako Gaiteroak la Polka del Carnaval Tudelano, cuya partitura fue confeccionada hacia 1800 y localizada por casualidad en un anticuario de Estella. Por último, cabe señalar que la organización y mantenimiento de esta actividad ha correspondido a la Peña Beterri, Gaiteros de Tudela e Ikastola Argia, sin olvidar a personas a título individual provenientes de otras peñas y organizaciones populares y culturales de la ciudad de Tudela.
Tudela, febrero de 2026
Jose Mari Blanzako Sesma
