La presidenta de Navarra, María Chivite, presidió ayer el acto de Homenaje al exilio republicano navarro, cifrado en unas 1.400 personas, que se celebró ayer en la Plaza de los Fueros de Elizondo.

En su intervención, Chivite resaltó "el compromiso del Ejecutivo foral con la memoria de quienes se vieron obligados a abandonar Navarra tras el golpe militar de julio de 1936". "Las razones de esta marcha –continuó la presidenta- estuvieron en muchos casos vinculadas al compromiso y lealtad con el gobierno legítimo de la República, y casi en todos los casos, también hubo razones de seguridad personal y familiar".

María Chivite también dedicó unas palabras a las familias de exiliados que acudieron al homenaje, señalando que "quienes estáis hoy aquí conocéis muy bien la interioridad y la profundidad de esta experiencia traumática y durísima, así como la amargura de la salida precipitada, y los horrores de la retirada, con persecuciones y bombardeos".

La presidenta también se refirió a quienes decidieron volver y asumir "los riesgos de la vuelta a la dictadura franquista y a las posibles represalias", y a quienes no pudieron volver "pero sus familias habéis preservado ese legado y reivindicado su justa memoria".

Chivite destacó que "Navarra tiene una deuda con el exilio republicano, al que durante muchos años se dio la espalda y se os aparcó en la crueldad del olvido. Y también no sólo perdieron quienes tuvieron que marcharse, sino que también a nuestra Comunidad se le sustrajo un valioso patrimonio humano que era parte de la cultura, de las artes, de la economía, de la sociedad. En definitiva, todas esas personas son parte de nuestra historia como navarros y navarras".

La presidenta también subrayó "la necesidad de mirar críticamente la violencia injusta del pasado y aprender de él para construir día a día una sociedad más justa y más plural, y para forjar entre todas y todos una convivencia entre diferentes".

Junto a la Presidenta estuvieron presentes los vicepresidentes Javier Remírez y José María Aierdi y otras consejeras y consejeros, así como el delegado del Gobierno, José Luis Arasti.

Otras intervenciones y ofrenda floral

En el acto también intervinieron el presidente del Parlamento, Unai Hualde; el alcalde del Valle de Baztan, Joseba Otondo; y tres familiares de exiliados: Sara Soriano Goikoetxea, María Carmen Yárnoz Húder y Ana Araujo Hualde, que coincidieron en el deber de mantener la memoria para mantener vivo el recuerdo de estas y estos luchadores por la libertad, que –han destacado- dejaron una huella imborrable de honor y justicia.

Por su parte, el presidente del Parlamento destacó "el esfuerzo institucional para terminar con décadas de mutismo, e impulsar la causa de la libertad, la justicia, la paz y la convivencia", y el alcalde de Baztan, Joseba Otondo, tuvo un recuerdo para las personas homenajeadas.

El acto institucional concluyó con una ofrenda floral ante la escultura en recuerdo del exilio denominada “Babesaren Muga”, obra de Mikel Iriarte. Ante este monolito, declarado Lugar de Memoria Histórica de Navarra, el grupo Baztandarra Dantza Taldea bailó un aurresku de honor.

Por último, cabe indicar que la parte musical del acto corrió a cargo de la Agrupación Coral de Elizondo, que interpretó al inicio el Himno de Navarra “Marcha para la entrada del Reyno”, así como en el transcurso del acto “Suite de aires baztaneses / Baztango Xurubitariak”, “Zeruan eder ilargia” e “Izar ederrak”.


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