Miguel Sanz ha vuelto a dejar patente su olfato político 'en diferido' al sumarse a la algarabía conservadora provocada por el 'efecto Ayuso' que el Partido Popular utiliza con triunfalismo quizás obviando, tal y como le pasó en 1993 y 2008, que el Estado español no solo se compone de la Comunidad de Madrid. 

El expresidente (de la UGT en la Transición, renovador de UPN con Alli y contra Aizpún, oficialista con Aizpún y contra Alli, 'aznarista' de primera hora, 'zapaterista' de última, 'barcinista' y 'antibarcinista') firmaba ayer un artículo en Diario de Navarra en el que vuelve a intentar exhibir un traje de estadista que le queda grande. 

Sanz dice que en la política "el amiguismo, nepotismo y partidismo se imponen demasiadas veces al mérito y la capacidad y el dominio del poder político está debilitando a la sociedad más allá de lo que sería deseable". El exdirigente aplaude que la derecha española, a lomos de la 'cervecera' Isabel Díaz Ayuso, supere "los complejos".

Y también parece superar los complejos Navarra Suma, que en el Congreso tan solo ha votado en contra a 1 de las 18 iniciativas que ha presentado un partido de ultraderecha como Vox (tal y como recuerda el jeltzale Aitor Esteban).

Tampoco los tiene uno de los partidos integrantes de Na+, el Partido Popular de Navarra, que ayer recogió firmas contra los indultos a los presos políticos catalanes en la calle Gaztambide-Carrera de Tudela. Eso sí, el PP recoge firmas (como cuando el Estatut), repetirá foto con Vox en Colón... pero en Catalunya ha optado por adoptar un escogido perfil bajo sobre los indultos por interés electoralista de Pablo Casado. 

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