Por Martin Celaia (Sustrai):

En lo que llevamos de 2021, estamos sufriendo en Navarra un auténtico aluvión de macroproyectos de polígonos para la captación de energía solar y eólica. El impacto ambiental que producen, la falta de planificación y su implantación caótica e irracional nos está obligando a una intensa tarea de elaboración de alegaciones. De esta manera, a finales de mayo, ya se han presentando alegaciones a 36 alegaciones proyectos.

Son varias e importantes las razones para cuestionar y mostrar nuestro rechazo a este modo de desarrollo de las energías renovables. Por un lado, el gran impacto ambiental que producen en forma de pérdida de biodiversidad, como lo atestigua la gran cantidad de aves que mueren en los parques eólicos. Por otro, estas instalaciones industriales en suelo rural y natural implican la desaparición de suelos agrícolas fértiles por parte de los grandes proyectos solares, o la desestructuración de los ecosistemas con la apertura de pistas y la instalación de infraestructuras.

Junto a estas razones, nos parece crucial llamar la atención sobre la falta de previsión y planificación con la que se están proyectando estos nuevos polígonos industriales. Se nos dice que estas macroinstalaciones son necesarias en la lucha contra el Cambio Climático y deben ser protagonistas en la transición energética puesta en marcha. Pero, paralelamente, estamos comprobando que esta supuesta transición se quiera realizar sin haber previsto pasos fundamentales que deben darse en la misma. Por ejemplo, no existen planes claros para eliminar o disminuir el consumo de combustibles fósiles en la industria, y los que hay para el transporte tienen múltiples carencias, como demuestra la apuesta casi en exclusiva por el coche eléctrico y el olvido absoluto de otras alternativas como es la mejora y el uso de los servicios ferroviarios.

Pero no solo hay falta de planificación en cómo hacer la transición desde los combustibles fósiles a una supuesta electrificación casi total con energías renovables. También, y sobre todo, se está produciendo una falta de planificación total en la instalación de las plantas para captar esas energías renovables. En este sector son las empresas privadas las que deciden dónde se instalan esas plantas y qué tamaño tienen, limitándose el papel del Gobierno de Navarra a mero revisor de lo “planificado” por las empresas. Tan solo en contados casos llegará el Gobierno a restringir algunas de las pretensiones de las empresas por motivos ambientales.

Así por ejemplo, nos podemos fijar en lo que indica el actual Plan Energético de Navarra en materia de parques eólicos y solares. En el caso de los eólicos, el plan establecía que entre 2018 y 2030 se duplicaría la cantidad de parques eólicos existentes. Y para ello establecía una serie de nuevas áreas eólicas potenciales de Navarra. Pues bien, a día de hoy, cuando todavía faltan 9 años para el fin de la vigencia del plan, esa duplicación de la capacidad de producir energía eólica estaría ya conseguida o a punto de serlo, y las nuevas áreas donde estaban previstos parques eólicos, ya estarían todas prácticamente ocupadas, llegando incuso a implantarse en zonas no previstas.

En cuanto a la energía solar fotovoltaica, la falta de planificación resulta aún más escandalosa. El Plan Energético apenas la consideraba, más allá de apuntar la importante capacidad existente de instalación de este tipo de energía en tejados de ciudades y polígonos industriales. Y sin embargo, las empresas están presentando proyectos de gran envergadura, que ocupan una gran cantidad de superficie agrícola y natural, con graves impactos ambientales. Mientras tanto, clama la ausencia de un impulso y apoyo preferencial para su instalación en tejados y otras zonas urbanizadas.

De este modo, las empresas privadas ya han “planificado” una cantidad enorme de polígonos eólicos y solares. Si atendemos exclusivamente a los proyectos a los que hemos puesto alegaciones en lo que va de año, comprobamos que ya hay previstos unos 700 Mw de parques eólicos y más de 1100 Mw de solares. Esas cifras implican la instalación del orden de 175 nuevos aerogeneradores, y una cantidad de placas solares capaces de cubrir mas de 2.000 hectáreas de terreno (casi 3.000 campos de fútbol). Pero con el tiempo, y dado que cada día se presentan nuevos proyectos, las cifras reales serán evidentemente aún mayores, y además desconocidas tanto por los diferentes Gobiernos, las propias empresas y la sociedad. No existe, por lo tanto, ningún tipo de planificación.

Como muestra de esta falta de planificación y de la irresponsabilidad que supone, en las últimas semanas hemos podido conocer dos ejemplos flagrantes que rayan lo absurdo:

1. La empresa Green Capital Power promueve el parque eólico Joluga, a instalar en los términos municipales de Eslava, Ezprogui, Sada, Leache, Aibar y Lumbier. Como es de sobra conocido, la Zona Media de Navarra y en concreto el entorno de las Sierras de Alaiz e Izco, se encuentra actualmente completamente saturada de parques eólicos. Debido a esto, y a las interacciones que se producen en la captación de los vientos en los parques cercanos, la instalación de nuevos polígonos produce interferencias en los ya instalados. Este fue el motivo por el que la empresa Acciona, propietaria de los parques eólicos Uzkita, Ibargoiti, Izco, Lerga y Txutxu, haya presentado una alegación al proyecto de parque Joluga, debido a que su instalación reduciría la producción de los citados parques. Según su escrito, Acciona estima la bajada en el rendimiento de sus parques en mas de 1 GWH al año.

2. La empresa Aalsmeer Tejería promueve el parque eólico La Tejería, en Fontellas. Sin embargo el proyecto de parque eólico Volandin, de la empresa Enerfin Sociedad de Energía, que inició su tramitación hace ya varios meses y ha recibido el visto bueno parcial del departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, se instalaría en la misma ubicación. De este modo, dos de los aerogeneradores del proyecto La Tejería se pretenden ubicar en las mismas parcelas, a escasos metros de tres de los previstos por Volandín. Y así mismo, otros dos de Tejería están previstos que se instalen en casi las mismas ubicaciones que Medio Ambiente ha denegado para otros dos del proyecto Volandín. Se aprecia como las localizaciones preferentes para parques eólicos son cada vez más escasas.

Creemos que es necesaria, por lo tanto, una planificación democrática para la realización de estas instalaciones de captación de energía renovable. Hemos comprobado cómo el gobierno está dejando esa planificación al albur de las empresas privadas, que hacen y deshacen lo que les parece con el medio natural y las necesidades energéticas de la población. Y también hemos visto como el actual Plan Energético de Navarra se ha convertido ya en papel mojado, dado que las previsiones que en él se realizaban están completamente superadas.

Una planificación que debe permitir debatir y valorar cuánto, dónde y cómo han de desarrollarse las energías renovables; en un proceso dónde debe afrontarse la disminución del consumo energético, a la vez que ha de poner freno al oligopolio eléctrico y a sus prácticas especulativas; que ha de impulsar prioritariamente la descentralización de las decisiones, la democratización de su producción a niveles locales y comarcales y la cercanía máxima a los puntos de consumo; que debe posibilitar el equilibrio territorial creando empleo local, preservando la biodiversidad y protegiendo los recursos agrícolas y ganaderos.

Sin embargo el Gobierno de Navarra no está haciendo nada relevante al respecto, y deja campar a las empresas, permitiendo que se estén produciendo auténticos desmanes en nuestras tierras. Tan sólo se limita a cebar a las grandes empresas energéticas y fondos de inversión que nos harán más dependientes, que nos impondrán sus precios y que ahondarán aún más en la crisis social, económica y ecológica que padecemos.



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