El dios Moncayo te vigila, 
el Ebro te riega,
y para cuidar tu otro flanco, 
está la Bardena. 

Cielo azul mima, 
tu verde y rica huerta, 
desde milenios cuidada, 
por brazos y compuerta. 

Tiempos convulsos, 
sufrieron tu solera, 
seculares invasiones, 
tiñeron de rojo tu tierra. 

Tudela calles oscuras, 
en misterio y cultura doncella, 
dorados cabellos de bascona, 
ojos negros mora bella. 

Briosos caballos trotando, 
desde Amaiur a Buñuel, 
defendiendo castillos, 
por la Navarra fiel. 

Derruyeron tus fortalezas, 
nunca tu dignidad, 
la lluvia limpia tus piedras, 
susurrando la verdad. 

Vientos de libertad custodian, 
gélidos y grises inviernos, 
agotador trabajo esperando, 
que florezcan los almendros. 

Mezquitas y recias iglesias, 
lucen de igual manera, 
manteniendo tu origen, 
oh bascona Ribera. 

La jota suena con fuerza, 
expandiéndose por la pradera, 
mientras que con esfuerzo, 
se recupera el euskera. 

Alegre trino de pájaros, 
anuncian la primavera, 
llenando de esperanza, 
nuestra querida Ribera. 


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