Los patrioteros españoles han vuelto a demostrar el amor que tienen por España. Lo mismo les da instrumentalizar una pandemia con el ánimo de recobrar un poder que les negaron las urnas que aprovecharse del chantaje de una monarquía feudal como Marruecos, íntima de los Borbones. 

El Gobierno de España debe cumplir el derecho internacional, ser escrupuloso a la hora de negarse de devolver en caliente a menores de edad y defender su posición a pesar de la pinza conformada por la extrema derecha española y la marroquí. 

Un argumentario muy perezoso

Al PP y los medios afines han intentado dibujar una tesis que dice que el conflicto se debe a que Pedro Sánchez no visitó Marruecos nada más llegar al Gobierno, cosa que no tiene obligación y que no hizo porque el siniestro monarca marroquí estaba el modo Juan Carlos I y no se le podía ver. También cargan contra Pablo Iglesias porque recordó en noviembre de 2020 que la ONU se comprometió a alentar un referéndum de independencia en el Sáhara. 

Lo cierto es que Marruecos ha utilizado a los más débiles para vengarse de que el líder del Frente Polisario haya sido ingresado en un hospital riojano con razón de los mismos derechos humanos que ha exhibido la voluntaria de Cruz Roja (atacada por esos que se suelen autodenominar 'demócratas' o 'consistucionalistas'). 

La luz de Luna contrasta más que nunca con oportunistas como Santiago Abascal, que ha bajado a Ceuta a echarse fotos con el ánimo de ganar votos a costa de los migrantes que él ningunea en caso de que no sean jugadores estrella del Real Madrid o millonarios (cabe recordar que desde 2013 los inmigrantes pueden comprarse la nacionalidad española a cambio de inversiones en viviendas de lujo valoradas en 500.000 euros). 

Omisiones

La derecha mediática es la que omite que Marruecos también ha entrado en guerra diplomática con Alemania, quizás por si colaba que la crisis la habían desatado la agenda de Sánchez o un tuit de Iglesias de hace seis meses. Muchos medios también ocultan que Pablo Casado se reunió hace una semana con el líder de un político marroquí que defiende que España debe ceder Ceuta y Melilla al país vecino.

La UE tendría que tomar tres medidas: poner en marcha una política migratoria que vaya a la raíz de los problemas (el origen), estar vigiliante ante sus países miembros cumplen sus compromisos en materia de Derechos Humanos, exigir patriotismo europeo o al menos decencia a una formación que es miembro del principal partido de la Eurocámara (el PP) y dejar de financiar a régimenes como el que lidera Mohamed VI, que capitanea un país que encarcela a los gais. Ver para creer. 

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