En el 'Ulster ribero' del que hablaba Manuel de Irujo, en el ager Vasconum que citaba Tito Livio y en la tierra de los vascos que miran las aguas del Ebro en vez de las del Cantábrico, según Pío Baroja, parece estar rebajándose una vascofobia surgida al calor de la cacería franquista desatada en 1936. 

Esta campaña se ha cronificado a pesar del triunfo tudelano del PSOE en 1979 con ikurriña incluida, a cuenta de la estrategia madrileña respecto al conflicto vasco y de ciertos tics sectarios en el pasado de algunas fuerzas nacionalistas vascas.

El buen funcionamiento en Tudela de AEK, el éxito de matriculaciones del curso de euskera para adultos de Corella y la expansión de colectivos culturales que defienden el folclore vasco en la comarca pueden ser síntomas de un cambio de tendencia en la Merindad de Tudela respecto a la cultura vasca.

Tudelanos de todas las ideologías dijeron 'basta' a Alejandro Toquero

Cabe recorar que veinticuatro colectivos tudelanos protesaron hace unos meses ante el Ayuntamiento de Tudela por el "desprecio" de Navarra Suma al euskera. Y que 600 ciudadanos tudelanos demostraron el transversal hartazgo ciudadano hacia la marginación de la lengua navarra al pedir  que "el euskara sea tratado con la dignidad que merece". 

Cierto es que en esta creciente familia ribera que matricula a sus hijos en la ikastola, se afilia sin ningún tipo de complejos a ELA o LAB o exige a las administraciones que no discrimen al euskera, se ha quedado sin un espacio de diálogo tras tres décadas de vida: la Herriko Taberna de Tudela. 

Este emblemático negocio era, al igual que la Peña Beterri o la ikastola Argia de Fontellas, parte del orgullo de la generación de activistas tudelanos que llevan bregando en favor de la normalización del euskera desde hace cuatro décadas. 

Este equipo, con pasmosa naturalidad, lo mismo colocaba un repetidor para que la Ribera captase ETB, pintaba la ikastola cuando acogía a 5 niños en vez de los 200 actuales, organizaba conciertos de Mecano en la Plaza de Toros, se convertía en camareros ocasionales de la Beterri, y echaba una mano en la organización de la Korrika o del Nafarroa Oinez.

Persecución 

En la zonificada Navarra organizaciones supuestamente progresistas como UGT se muestran orgullosas de conseguir en los tribunales que el euskera ni siquiera compute como mérito en la zona no vascófona de la Comunidad Foral. 

Edurne León, portavoz de Euskal Herria Bildu en la Ribera, recordó hace unos meses "que los euskaldunes de la Ribera sean tratados igual que los euskaldunes del resto de Navarra no quita sus derechos a nadie y nadie quiere imponer el euskera. Lo único que pedimos es que se defienda un idioma que es nuestro, o que, como mínimo, se ponga a la altura del resto de idiomas".

Dentro de la persecución al euskera se adscribe el llamativo entusiasmo de ciertas administraciones de Navarra Suma en reflejar el árabe, ¡cómo debe ser!, o la obsesión de UPN y PSN-PSOE por mantener con uñas y dientes el Programa de Aprendizaje en Inglés. ¿Imposición? Del inglés, sin duda.

El nacionalismo vasco en la Ribera

Defendiendo al euskera se encuetran las fuerzas nacionalistas vascas, que han ensanchado su espacio de forma notable en Navarra en las últimas dos décadas: estos partidos, gracias a la senda marcada por Patxi Zabaleta o a liderazgos como el de Uxue Barkos, han pasado de sumar ocho parlamentarios a contar con dieciséis. 

Este crecimiento sin embargo no se ha traducido en un mayor apoyo para Geroa Bai o Euskal Herria Bildu en la Ribera. En las últimas elecciones forales apenas el 8% de Tudela (casi 1.400 vecinos) votaron a estas dos fuerzas nacionalistas. 

Uxue Barkos contó hace dos años en la capital ribera con el 5,3% de voto (doce puntos menos que la media navarra de Geroa Bai). Y Bakartzo Ruiz obtuvo el 2,95% (once puntos y medio menos que la media foral). 

Esta falta de armonía electoral entre la Ribera y Navarra también sucede, de forma diametralmente opuesta, en fuerzas con lazos estatales: Na+ logró catorce puntos más en Tudela que lo que promedió en la autonomía, el PSN-PSOE cuatro más e Izquierda-Ezkerra otros cuatro. 

Dos estrategias

La fatiga de los nacionalismos periféricos tras el procés y la correción del abertzalismo sobre nomenclatura y simbología soberanista (toca más Navarra y menos Euskal Herria e ikurriña araniana) podrían facilitar que fuerzas como Euskal Herria Bildu (que tiene un concejal en Cortes) o Geroa Bai (que tiene dos en Ribaforada) se expandan con éxito en la Ribera. 

Lo que no está claro es cómo lo harán. Y es que en las fuerzas nacionalistas vascas conviven desde hace años dos maneras opuestas sobre la estrategia ha adoptar en la Ribera. Y cierto es que estas dos teorías podrían llegar a ser complementarias. 

La primera dice que se deben visibilizar las marcas propias, EH Bildu o Geroa Bai, para no caer en 'la espiral del silencio' teorizada por Neumann. Y la segunda asegura que estas fuerzas se deben limitar a apoyar a otros proyectos municipalistas no nacionalistas que cuentan con miembros de otras familias políticas (véase la histórica concejalía lograda en Tudela por la CUP en 2015).

El editor Jose Mari Esparza, consciente del buen funcionamiento de las agrupaciones de Merindad en las elecciones de 1979 (en las que el abertzalismo sumó en comarcas en las que posteriormente no empaparon las tesis de HB o EA), asegura que "la lección, que algunos todavía no han aprendido" es que "el vasquismo, en la mitad sur de Navarra, o es de izquierdas y autóctono (esto es, peculiar) o no será". 

Bajas pasiones

Navarra Suma en Tudela intenta desprestigiar a Izquierda-Ezkerra relacionando a la coalición progresista con EH Bildu. El partido de Alejandro Toquero recordó en un comunicado que IE acudió a las elecciones de abril de 2019 al Senado por Navarra con la coalición abertzale (Cambio-Aldaketa es una de las escasas experiencias políticas de unión de la izquierda alternativa, eternamente rota en dos partes en las comunidades históricas a cuenta de la cuestión nacional).

Y UPN Tudela, a través de las redes sociales, criticó un reciente encuentro ciudadano organizado en la capital ribera por Geroa Bai sobre la rehabilitación de Coscolín para tachar a Eneko Larrarte de... conservador: "Era un secreto a voces pero ayer ya se confirmó. El anterior alcalde de Tudela, Eneko Larrarte, haciendo campaña con Geroa Bai (PNV), la derecha vasquista". 

El principal deseo de Geroa Bai, según los regionalistas tudelanos liderados por Toquero, "es que desaparezca Navarra como Comunidad Foral y diferenciada y forme parte de eso que llaman Euskal Herria. Es lo que hay". 

Más llamativa incluso fue la reacción de UPN Tudela cuando Larrarte, con buen criterio, acudió en 2017 a una cita del saludable Foro Social Permanente de Navarra. La presidenta del Comité Local de Tudela y actual concejal de Na+, Anichu Agüera, denunció que el actual director general de Vivienda de Gobierno de Navarra era "un lobo con piel de cordero".

"Ya hace tiempo que el señor alcalde de Tudela, Eneko Larrarte, se quitó la careta y demostró su verdadera cara gobernando sólo para los suyos, teledirigido por los designios del radicalismo de Pamplona y desvaneciéndose así la imagen de mirlo blanco con la que engatusó a parte de la ciudadanía de Tudela", escribió. 

Un compañero de partido de Agüera, el pamplonica Fermín Alonso, llegó a acusar a Larrarte de "blanquear a la banda terrorista ETA". ¿Se queja ahora Na+ del supuesto radicalismo de Olga Risueño y Ángel Sanz? Ver para creer.

Así utiliza la prensa madrileña a la Ribera

La prensa estatal ha contribuido durante años a la criminalización del nacionalismo vasco mediante la utilización de la Ribera 'castellana' como una pobre víctima de la 'malvada' Pamplona (que según la exitosa tesis conservadora desvía las inversiones que debían ir al sur navarro hacia el euskera).

Quizás uno de estos ejemplos de esta manipulación en favor de la guerra norte-sur, en realidad centro-periferia, lo protagonizó El Confidencial en febrero de 2017. El diario madrileño, consciente de que las desigualdades socioeconómicas entre Pamplona y Tudela no eran fruto del año y medio de Gobierno de Uxue Barkos, publicó un reportaje especial titulado "La Ribera se siente abandonada y se revuelve contra Uxue Barkos". 

Los fans del grito "¡Puta Pamplona! ¡Tudela capital!" y algunos señores que justifican la carta de capitalidad para Tudela en base a argumentos victimistas posiblemente no estarían nada incómodos al leer un reportaje que recogió varios llamativos testimonios de los que se pueden pescar nueve perlas:

"No somos Navarra".
"Esto (por la Ribera) es África".
"Somos tercermundistas".
"Si los vascos quieren hacer una consulta para independizarse, nosotros podríamos celebrar un referéndum para anexionarnos a Aragón".
"Los colegios están como están y a Uxue Barkos sólo le preocupa imponer el euskera en la educación".
"Apenas hay afición por Osasuna".
"Las empresas que se intentan poner se las llevan para arriba".
"Vale mucho más un vecino del norte que uno de la Ribera".
"¿Por qué nos quieren imponer la bandera de Euskadi?".

Este tipo de infames trabajos mediáticos no se ha rebajado tras la salida de Uxue Barkos del Gobierno de Navarra y, en el verano de 2019, un periodista de El Mundo viajó hasta Cintruénigo con el ánimo de zancadillear el pacto de investidura entre PSN-PSOE y Euskal Herria Bildu.

"Los Chivites contra el 'pacto vasco' de María", titulaban un domingo. "Mucha gente del pueblo no entiende que una persona que se ha criado en estas calles esté dispuesta a gobernar pactando con los políticos que siempre nos han mirado mal", decía un cirbonero. 

Y el alcalde de la localidad, el regionalista Óscar Bea, no se quedaba atrás: "María está jugando con unos partidos como Geroa Bai y Podemos, que nunca han tenido aquí representación. Y menos aún Bildu. No todo vale para gobernar. Aquí no hablamos euskera, ni vamos a la ikastola. Por eso muchos no entienden la postura de María". 

Hay otros no entienden qué hace un partido que se dice defensor de los intereses de Navarra sin apoyar la cultura de Navarra.

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