La implosión de Ciudadanos tras la previsiblemente fallida moción de censura murciana y el adelanto electoral de la Comunidad de Madrid parecía no estar afectando directamente a Navarra Suma, coalición en la que UPN está coaligada con dos partidos estatales que en la Comunidad Foral son 'fantasma' por su falta de vida interna y nulas expectativas electorales. 

Pero la crisis naranja ya ha tenido repercusión en la política foral. Y es que la senadora navarra Ruth Goñi anunció anoche que deja el Grupo Parlamentario Ciudadanos para marcharse al Grupo Mixto, donde curiosamente se encontrará con uno de sus compañeros en Navarra Suma: el único senador de UPN, Alberto Catalán. 

Adiós a Ciudadanos

Ruth Goñi, escasamente proclive a Inés Arrimadas por la cercanía de la líder naranja con el parlamentario foral Carlos Pérez-Nievas (que había dicho que la senadora ha tenido un "comportamiento desleal"), ha explicado que deja las filas de Ciudadanos unos días después de renunciar a la Secretaría de Organización autonómica. Eso sí, lo hace sin dejar el escaño. 

"Gracias a Ciudadanos por la oportunidad de defender durante estos años un proyecto político maravilloso. Ciudadanos ha cambiado de ideología. Causo baja en el partido. Seguiré en el Senado, como hasta ahora, defendiendo exactamente las ideas por las que me votaron los navarros", explica. 

Ayer también se conoció que Ciudadanos expulsa al senador Emilio Argüeso, cercano a Fran Hervías, que también pasa al Grupo Mixto tras ser acusado por su partido de ofrecer prebendas a otros compañeros para pasarse al Partido Popular. 

En el Congreso también se avecinan problemas para los de Arrimadas: el diputado Pablo Cambronero deja el Grupo de Ciudadanos tras haber protestado por el "giro ideológico" del partido "hacia la izquierda que hace tiempo no comparto". Edmundo Bal, número dos de Cs, le pide que renuncie al escaño "por coherencia personal y respeto a los principios éticos".

Malas encuestas para Cs

Ciudadanos no llegaría al 2% en las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid, según una encuesta realizada por GAD3 y publicada por Telecinco. Este sondeo pronostica que Unidas Podemos, de la mano de Pablo Iglesias, pasaría de ser quinta fuerza a tercera tras superar a Más Madrid y Vox. 

La consultora de Narciso Michavila apuesta porque Díaz Ayuso necesitaría a Vox para completar mayoría. Eso sí, la horquilla más baja del bloque conservador sumaría 70 escaños y la más alta del progresista 66. O sea, que podría haber 'partido' tras la irrupción de Iglesias en campaña. 

El todavía vicepresidente segundo del Gobierno habría conseguido, en tan solo 48 horas, reanimar Unidas Podemos, hundir al errejonismo, hacer imposible el futuro de un Cs que el PSOE pretende resucitar, complicarle el paseo militar a un PP trumpista, dificultar de paso el estreno gubernamental de Vox, hacer bajar a un PSOE que crece en casi todos los territorios casi por decreto y, si hay Gobierno progresista, intentar un reto casi imposible: llevar a los socialistas hasta posiciones de izquierdas. 

En definitiva, que si la Comunidad de Madrid en 2021 es un punto de inflexión estatal como lo fueron las europeas de 2014, Iglesias quizás podría cambiar la dinámica a la que se encaminaba España: progresiva irrelevancia de Unidas Podemos, mejora del PP con Vox como socio prioritario, y giro al centro del PSOE con los restos de Cs y Más País como muletas derecha e izquierda.

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