El sorpasso de Vox al Partido Popular en Catalunya quiere ser la primera piedra sobre la que Santiago Abascal pretende cimentar su deseada hegemonía en el conservadurismo español. Aunque los rivales de Pablo Casado no lo tendrán fácil por su nula implantación en algunas comunidades autónomas. Y especialmente en Navarra.

Porque la Comunidad Foral, junto a Galicia, son las únicas autonomías en las que Vox no cuenta con un solo representante público: ni concejales, ni parlamentarios, ni diputados. Este hecho contrasta con las simpatías que recibe Abascal en la Ribera, más parecida electoralmente al resto del Estado que al norte de Navarra (fuerte presencia del bipartidismo y graves dificultades del nacionalismo vasco para hacerse un hueco). 

Vox en la Ribera

La falta de implantación del partido en Navarra no está relacionado con la falta de simpatías que recaba. Porque Vox en las elecciones generales celebradas en noviembre de 2019, en las que fueron liderados por Adolfo Alústiza, superó los 2.200 votos en Tudela. Esta lista, además, fue la tercera fuerza en una localidad con fuerte presencia del nacionalismo español: Fitero, con 213 votos (18,95%, lo que supone casi cuatro puntos más que la media estatal lograda por el partido de Abascal). 

La ausencia de concejales de Vox en la Ribera se explica por las dificultades del partido de Abascal de presentar listas solventes (por su falta de estructura), el electoralismo que ha imantado el voto conservador en torno a Navarra Suma (la plancha liderada por Javier Horno sumó tan solo 1% del voto en las últimas forales) y el bajo porcentaje de voto que logran las listas conservadoras en Navarra (que es la comunidad con menos voto derechista, no alcanza siquiera el 38%).

Desembarco en la Ribera

Vox organizó ayer domingo dos mesas informativas en Tudela (en la calle Gaztambide, junto a la Plaza de los Fueros) y Murchante (entre la calle Mayor y la calle Triunfante). El partido de Abascal aseguró en su cuenta de Twitter que habían logrado "un gran éxito" en su reparto de propaganda rojigualda y doctrina ultraderechista: "¡El cariño y apoyo que recibimos merece todo el esfuerzo empleado! ¡Gracias por tanto!", aseguraron. 

Es evidente que la intención de Vox es articularse en la Comunidad Foral y marcar distancias con Navarra Suma, coalición contra la que han arremetido recientemente por las declaraciones de Javier Esparza en favor del Fuero.

El partido liderado por Javier Horno también ha cargado contra UPN y el PP navarro por votar a favor de una moción presentada por Geroa Bai en el Parlamento de Navarra en la que se pide que la Comunidad Foral deje de asumir los intereses de la deuda del Estado. "¡UPN es un PNV corto de café!", aseguran. 

Frío intento

No es la primera vez que Vox intenta extenderse por Navarra. Pero en 2015, cuando se fusionaron con la Derecha Navarra y Española de Nieves Ciprés, decidieron no presentar lista a las autonómicas tras un pacto verbal con UPN. En 2019 sí dieron el salto, fallido, en las autonómicas y también en las municipales de varias localidades. 

En la Ribera formaron dos listas: una en Tudela, que tan solo logró 399 votos (2,3%, insuficiente para acercarse al 5%, que es el mínimo exigido para repartir concejales ). Y otra en Cortes, donde lograron 37 apoyos (2,02% del escrutinio). Cierto es que ambos proyectos se evidenció cierto amateurismo político. 

En la capital ribera su candidato Alfredo Molinero fue 'obligado' por Vox Navarra a dejar de aparecer en los medios en plena campaña electoral después de protagonizar una llamativa actuación en un debate organizado por Plaza Nueva (y es que no supo analizar la gestión del tripartito, no fue capaz de realizar ni una sola propuesta y afirmó que la falta de tiempo le había impedido realizar un programa electoral al uso). 

También fue llamativo el proyecto de Vox en Cortes, que presentó como candidata en mayo de 2019 a Asunción Rodríguez. Lo curioso es que Rodríguez había sido anunciada en febrero de 2019 a liderar su lista municipal en la localidad... por el PP. Pero el pacto del partido de Pablo Casado con UPN conllevó el nacimiento de Navarra Suma, la caída de las listas municipales 'populares' en Navarra y el cambio de colores políticos de la citada candidata.

Objetivo 2023

El dirigente que más ha sido relacionado con Vox en Navarra es Sergio Sayas, ahora centrado en su labor como diputado del Congreso y concejal en Buñuel tras haber perdido las primarias de UPN con Javier Esparza. Y es que Sayas dejó abierta a finales de 2018 la posibilidad de alcanzar un pacto entre regionalistas y Vox que Javier Esparza desautorizó en público. 

También es público y notoria la buena valoración que existe en el equipo estatal de Vox sobre Sayas, al que Abascal y compañía le dispensan calurosos aplausos en la Cámara Baja por su vehemencia contra el Gobierno de España. 

Sería prematuro lanzar hipótesis sobre el posible fichaje de Sayas por Vox. Pero es evidente que los de Abascal se 'garantizarían' su presencia en el Parlamento foral de la mano del ambicioso buñuelero, que lleva dos décadas cobrando sueldos públicos y ahora se sabe 'colgado de la brocha' tras su derrota con Esparza, que no le dirige la palabra por su supuesta deslealtad por presentarse como su rival. 

Tampoco hay que descartar que Sayas, que acusa a Esparza de no integrar a sus partidarios en la cúpula de UPN, pueda jugar con los tiempos políticos y espere a que una derrota de Na+ en mayo de 2023 sea el certificado de defunción político de Esparza. Él, con la visibilidad que le otorga su escaño en el Congreso (con el que cuenta en principio hasta noviembre de 2023), podría venderse como líder de la reconstrucción conservadora en Navarra. 


Share To:

Post A Comment:

0 comments so far,add yours