UPN sabe que en 2023 se agotará su crédito en la derecha navarra si no es capaz de recuperar el poder en la Comunidad Foral. Y Javier Esparza es consciente de que sus posibilidades para alcanzar por la presidencia de Navarra pasan porque UPN retenga la 'exclusividad' del voto conservador (a costa de desnaturalizar su proyecto mediante pactos con dos 'partidos fantasma' en Navarra, PP y Cs), mantenga a Vox como una fuerza residual e irrelevante, y consiga lograr que el escenario navarro se parezca al pamplonica (con Na+ cerca de la mayoría y las filas progresistas lideradas por una Euskal Herria Bildu dependiente de los votos del PSN-PSOE, que solo suele firmar pactos de progreso cuando éstos le reportan presidencias o alcaldías). 

El líder de la oposición en Navarra conoce la manifiesta incapacidad de Navarra Suma para ensanchar el espacio conservador y parece fiar su destino únicamente a que la parte de la ciudadanía crea que el PSN-PSOE es un partido radical y a que la ola electoral estatal de 2023 le traiga de regalo fuertes caídas socialistas a cuenta del hipotético desgaste de los gobiernos de España y Navarra. 

Consejo Político

Javier Esparza reivindicó hace unos días el régimen foral en el Consejo Político de UPN celebrado en el Hotel Iruña Park y llegó a acusar al PSN-PSOE de rendir "pleitesía" a Madrid. El presidente del partido regionalista estrenó un nuevo discurso federalista que quizás tenga la intención de hacer olvidar que su partido se subordinó a los intereses del PP estatal cuando hubo divergencias sobre asuntos navarros en Madrid, ha firmado pactos con fuerzas antifueristas como Cs, se ha aliado con Vox para pedir que el Gobierno de España no devuelva la competencia del Tráfico a Navarra y cuenta con dos diputados estatales en el Congreso, Sergio Sayas y Carlos García Adanero, más proclives al "¡a por ellos!" de la Plaza de Colón que al pragmatismo 'escuela PNV'. 

Resulta llamativo que Esparza reivindicase las "políticas moderadas" teniendo en cuenta que su postura en el Parlamento de Navarra está fundamentada en fantasear sobre el presunto entreguismo del PSN-PSOE hacia la construcción de la República de Euskal Herria y en relacionar cualquier postura de María Chivite con los intereses del nacionalismo vasco. 

¿Moderación?

UPN alardea de moderación y acusa de lo contrario a un partido que difícilmente puede ser tratado como radical: el PSN-PSOE. Es evidente que los regionalistas buscan desgastar a los socialistas y en esta tarea es imprescidindible para Esparza una figura como la de Alejandro Toquero, que con su papel como alcalde de Tudela, presidente del Consorcio Eder y miembro de la Federación Navarra de Municipios y Concejos tiene la visibildad suficiente como para alimentar la guerra norte-sur que sabe que les resulta muy rentable electoralmente. 

Este argumentario, que demuestra que la derecha navarra es un páramo intelectual desde hace años, intenta ser amortiguado por el que Félix Taberna le escribe a María Chivite. Y es por ello que el PSN-PSOE alardea, en algunos casos con exceso, por las inversiones realizadas por Gobierno de Navarra en la Ribera. 

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