Pedro Pérez Bozal
 
La Peña Beterri y la Fundación Nabarralde organizaron ayer con éxito la jornada 'Lugares de memoria de Tudela y la Ribera', que se desarrolló en el Hotel Tudela Bardenas con una asistencia de más de medio centenar de personas.

Peio Monteano, Joxe Mari Esparza, Emilio Majuelo, Iosu Osta, Juanjo Bienes, Alfonso Aranda y Jabier Sainz Pezonaga realizaron ponencias sobre distintos aspectos históricos de la Merindad de Tudela. Todos estos trabajos se encuentran en un libro que también se presentó ayer y que próximamente se distribuirá en las librerías navarras a un precio de 12 euros. 

Éxito de organización

La jornada, que contó con la colaboración del Ayuntamiento de Tudela y Gobierno de Navarra, arrancó en la mañana de ayer con la música de Gaiteros de Tudela, que brindó el Himno a las Cortes de Navarra y regaló "una rareza", según explicó Javier Pérez de Óbanos: el Minueto que se tocaba a la salida de las Cortes de la Catedral de Pamplona. 

A continuación, el profesor jubilado y coordinador de ATTAC Navarra Iosu Osta arrancó con una semblanza sobre personajes ilustres en la Tudela de la alta Edad Media y propuso al equipo de Gobierno Ayuntamiento de Tudela, ayer ausente el acto, que incluya en el callejero a personalidades como Abraham Ibn Ezra y Doña Berenguela. 

Por su parte, el historiador Peio Monteano contextualizó la situación de la 'agramontesa' Tudela durante la conquista de Navarra, recordó la pérdida de murallas de la capital ribera y explicó que el sur del reino hace cinco siglos "era el contrapunto político a Pamplona".

Tras las dos primeras charlas se celebró una rueda de prensa en el salón principal del Hotel Bardenas para presentar el citado libro que, al haberse aplazado la jornada el mes pasado a causa de la crisis sanitaria, facilitó que los asistentes dispusieran de los trabajos antes de ser expuestos. Y también ayudó a que los ponentes, todos hombres, trazasen derivadas de su trabajo en vez de relatarlo. 

El libro

Uno de los organizadores del acto, Jose Mari Blanzako, tuvo unas palabras de agradecimiento hacia los ponentes: "Quiero agradecer su trabajo. Nos han echado una mano de primera división. Y todo este trabajo va a ser reflejado en el libro". 

También ha ha participado en la organización de la jornada Fernando Martínez Sancho, que explicó a e-Ribera.com que este arduo trabajo de organización se ha llevado a cabo desde Beterri: "Otros años estábamos más cargados de trabajo con el Olentzero, pero este año vendrá a Tudela de forma virtual. Y, al no poder desarrollar otras tareas, nos hemos centrado en preparar esta jornada".

Segundo tramo de la mañana

Joxe Mari Esparza continuó la jornada tras los 'cafés'. El historiador tafallés regaló un ameno viaje a los asistentes "del Tubalismo a los Estatutos". Y se retrotrajo al Arca de Noe; se arrancó con unas estrofas musicales; dibujó en el aire un lienzo sobre una jornada festiva que se celebró en 1913 en Fitero, que hace un siglo entonaba con orgullo el Gernikako Arbola; y, en definitiva, hilvanó distintos pasajes para explicar la continuidad de la conciencia vasca a lo largo de los siglos. 

Emilio Majuelo aportó la mirada más academicista de la jornada con un gran retrato de la Tudela republicana. El historiador ribero realizó una disociación entre historia y memorias, en plural; analizó las bondades y peligros de la tradición oral; y, lo más importante, realizó una invitación a que la sociedad, que tanto ha trabajado para reflejar de forma minuciosa 'el 36', realice una labor siquiera parecida para no dejar en el olvido una etapa reciente: la Transición. 

Javier Sainz Pezonaga puso colofón final a la mañana con una "materia auxiliar de la historia", según sus propias palabras: la toponimia. El filólogo corellano mostró las raíces euskéricas, arábigas y romanas de los nombres de la veintena de localidades que componen la Merindad de Tudela. 

Tras la comida celebrada en La Parrilla de Tudela, los asistentes disfrutaron de la charla de Juanjo Bienes, que ironizó sobre "la hora de la siesta" que le tocó cubrir con una clase sobre la relación de la fortificación de Tudela con el poder político y religioso. Alfonso Aranda por su parte se centró en las mugas de Tudela y habló sobre el paisaje ribero. 

Ángel Rekalde, de Nabarralde, extrajo conclusiones, disintió de Majuelo e ironizó sobre la clásica 'guerra' entre historiadores y sociólogos sobre la verosimilitud de las fuentes escritas y orales. El majestuoso coro Tutera Kantuz puso colofón final a una necesaria jornada.
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