Por Eva Calleja (ARIZ): 

Estos tiempos de pandemia han puesto al descubierto, más si cabe, lo frágil que es el sistema en el que vivimos, unos meses de perturbaciones y la sanidad y la economía se tambalean, aumenta la tensión social y millones de personas por todo el mundo se están viendo afectadas.

Expertos de distintos ámbitos llevaban tiempo advirtiendo de la posibilidad de la aparición de una pandemia de estas características, pero visto lo visto, no estábamos preparados. También hay organizaciones internacionales, científicos climáticos, biólogos, ecologistas, profesionales de la sostenibilidad, activistas… que llevan décadas advirtiéndonos que la actividad humana está alterando los sistemas de soporte vital del planeta de los que dependemos y que si seguimos con “lo mismo de siempre” existe la posibilidad de un colapso de nuestras sociedades a corto/medio plazo. No solo por la fragilidad de lo que estamos construyendo sino por lo esencial de lo que estamos agotando y destruyendo. 

Nos estamos quedando sin biodiversidad, el clima está cambiando, los fenómenos meteorológicos son cada vez más extremos, la capa superficial del suelo está desapareciendo, nos quedamos sin hielo y el agua será cada vez más escasa. Las implicaciones sociales son inimaginables, y deberíamos prepararnos para afrontarlo y mitigarlo en lo más posible.

Hace unos días el Gobierno de Navarra lanzó un video con la presentación de la estrategia de Transición Ecológica Navarra Green, en línea con el Green Deal europeo, compuesta de 80 proyectos de distintas áreas y que busca conseguir fondos europeos Next Generation. Aunque en el video se reconoce que hay un problema, que hay que empezar a hacer las cosas de otra manera y se muestra la intención de trabajar hacia la sostenibilidad, este mensaje no se refleja en la política de este gobierno, que sigue apostando “por lo mismo de siempre”, con infraestructuras faraónicas carísimas y de dudosa viabilidad social y económica a medio/largo plazo.

Enterados estamos de que sigue adelante el mega proyecto del canal de Navarra, no solo para agua de boca (para la que hay otras alternativas), sino que de nuevo se habla de llevar agua a miles de hectáreas de secano, fomentando la concentración parcelaria para monocultivos cuando lo que necesitamos es promover la diversidad y una agricultura regenerativa que además de producir alimentos de calidad, facilite el almacenamiento de carbono en el suelo y evite la desertificación.

Constamos que la mayor parte del dinero que recibiremos del gobierno irá destinado al mega proyecto multimillonario del TAV/TAP, un proyecto caduco según los tribunales, cuando existe una opción viable, un proyecto de tren social de vertebración de todo el territorio, que crea una verdadera alternativa al coche para un mayor número de personas, que si puede transportar toda clase de mercancías, y que nos conecta con Europa y con el resto de España.

En el video también se habla de economía circular pero se construyen y mantienen macro plantas para la gestión de residuos. Aquí en la Ribera ni siquiera tenemos contenedor marrón y como nos dijeron la semana pasada, seguiremos sin tenerlo por lo menos hasta el año que viene, entre otras cosas por el gran marrón que tenemos con la gestión privatizada de nuestros residuos, que aunque año tras año recibe sanciones del Gobierno de Navarra, seguirá así ya que parece que no es competencia de nadie en concreto ponerse a la tarea y asegurarse de la buena gestión de la planta y de que los residuos de verdad reciben un tratamiento correcto.

La estrategia energética del Gobierno tampoco refleja sus intenciones de dirigirse hacia la sostenibilidad, la central de Castejón, declarada ilegal el año pasado, sigue sin paralizarse y aunque se apuesta por energías alternativas, se incentiva la construcción de macro parques solares y eólicos cuando se debería promover y apoyar la generación para el auto consumo que beneficiaría a todos, tejados sobran y no hay que robarle terreno a los comunales. Si hay una lección que aprender de esta pandemia es que hay que escuchar a los científicos y a los expertos, y estos nos dicen que no estamos preparados para las crisis convergentes que nos acechan. Es momento de desechar lo que
no sirve y apostar por la innovación para el beneficio de la mayoría, hay que tener la valentía para encontrar una
manera mejor.

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