lunes, 6 de julio de 2020

Fustiñana, dialéctica y poder; por Carlos Guillén Sola






Es sabido por todo el mundo que la dialéctica es una herramienta importantísima en política. No existe la menor duda, pero ojo, también aquellas personas que a veces presumen o nos da la impresión de que descuidan la dialéctica o no le dan la importancia que tiene, también lo hacen; es simplemente otra forma de utilizar esa herramienta.

Por ejemplo, en Fustiñana, ¿por qué se dice “ayuntamiento”, cuando habría que decir “Na+” (antes UPN)? La derecha en Fustiñana acostumbra a utilizar el todo (ayuntamiento=pueblo), por la parte (Na+, UPN).

Dicho ayuntamiento, la municipalidad, no es única y exclusivamente el equipo de gobierno, sino el 100% de quienes han sido elegidos. Cuando en Fustiñana alguien se reúne con el “ayuntamiento”, ¿verdaderamente lo hace con el ayuntamiento, o por el contrario lo hace con representantes de Na+? De reunirse con el ayuntamiento, ¿no sería lo suyo hacerlo con las comisiones donde hay una representación del ayuntamiento y no sólo con una parte?

Sería lógico, porque para ello están las diferentes comisiones o mesas, no sólo para ser mayormente órganos informativos donde se presenta un trabajo pre-cocinado y ésto es lo que hay, lo tomas o lo dejas. Sino además, también por una cuestión práctica; cuantas más cabezas y diferentes piensen, mejor sería.

Cuando alguien se ha reunido con representantes de la oposición, desde la derecha, siempre han tildado el encuentro de “cuestión política”. Y ahí enlazamos con el siguiente recurso. ¿Acaso Na+ no está en el ayuntamiento para hacer política? Municipal, sí, pero política. Y tan político sería reunirse con la oposición como con el gobierno. Desde el bloque conservador siempre hablan de “trabajar por el pueblo por encima de siglas e ideologías”. Si es así, ¿no sería más lógico que se presentaran como hace 30 años en una asociación de electores?

En el fondo, Na+ hace política, no nos engañemos, desde una posición de derecha, a veces con ramalazos de derecha extrema. Y usar unas siglas o hacer planteamientos desde una posición política y tras una reflexión ideológica, es la forma de funcionar en la arena política. Lo contrario es negar la evidencia y engañarse así mismos, que no al resto.

También querría comentar aquello de “trabajar por el pueblo”. Un recurso tan patrimonializado, que parece que si no eres concejal de Na+, no haces nada por tu localidad. Cualquier persona, la vecina que pinta un cuadro, la gente que se dedica a la cultura, al deporte, el tejido autónomo, pymes, etc., trabajan por el pueblo.

Hay quien por afición o amor al arte, y otras personas, porque su profesión es un servicio a la vecindad. Hacer oposición dentro o fuera del consistorio, también lo es; controlar al gobierno y presentar iniciativas que puedan ser alternativas o complementarias a las del propio equipo de gobierno.

De hecho, ¿cuántas iniciativas de la oposición se archivan para al tiempo presentarlas como propias por Na+? La última la de hacer aceite con las olivas de los olivos de la localidad con fines sociales, presentada por la Agrupación Fustiñana de Izquierdas en Junio de 2016. El matiz, Na+ usa el aceite para los calderetes/ranchos de fiestas de noviembre.

Finalmente comentar que otra cosa es el margen de maniobra que queda para poder desarrollar un trabajo en una localidad, Fustiñana donde absolutamente todo está controlado o tutelado por Na+ de una forma a veces autócrata y donde quien sale del espacio de la derecha es totalmente ignorado. Aunque eso daría para otro artículo y algo más largo.

Como diría García Lorca, “Yo denuncio a toda la gente que ignora a la otra mitad”, teniendo en cuenta que, en éste momento con poco más de un 47% del voto válido emitido, a pesar de tener la mayoría absoluta numérica que le otorga la Ley D’Hont por una decena de votos, porcentualmente somos más quienes no estamos de acuerdo con la gestión de Na+.

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