Ecologistas en Acción de La Ribera asegura en una nota de prensa que "muestra su rechazo frontal a sacar la estación fuera de la ciudad de Tudela, al modelo TAV-TAP y a dejar morir el tren convencional".

"Salimos al paso de una noticia aparecida en los medios de comunicación, en la que se recoge un estudio encargado por el Ministerio de Transportes que recomienda situar la estación del TAV-TAP en las afueras de Tudela", añaden. 

Y recuerdan que "el modelo de alta velocidad es un modelo devorador de recursos económicos por el costo elevadísimo de sus infraestructuras. Según datos ofrecidos por ADIF construir un kilómetro de la red de Alta Velocidad (AVE) supone un desembolso de media de unos 18 millones de euros por cada kilómetro".

También aseguran que "el AVE-TAP no contribuye a paliar los efectos del cambio climático. Es más, hace mayor la emergencia climática al ser un modelo que no es sostenible con energías renovables. Además, no contribuye a disminuir la movilidad por carretera, tanto de personas como de mercancías". 

Especulación

Ecologistas en acción dice que "desde un sector de urbanistas, arquitectos y políticos de Tudela siempre se ha apostado abiertamente por sacar las vías y la estación del centro de la ciudad. Desde nuestro punto de vista, detrás de estos planteamientos muchas veces hay argumentos de especulación urbanística, que nos recuerdan a tiempos del pelotazo. Este sector ha visto en la estación del TAV-TAP la oportunidad única para defender sus argumentos. Pero para nosotros, la cuestión no es dónde puede ir la estación, sino qué modelo de tren queremos y necesitamos". 

Y afirman que "la estación en el centro de Tudela tiene sus inconvenientes: ruido, vibraciones, pero en ningún caso es un muro infranqueable al Ebro. Y también tiene muchas grandes ventajas: combina modos de transporte sostenibles, personas de todas las edades pueden ir andando para tomar un tren de cercanías o de media o larga distancia, que ya es rápido y económico. Tener la estación dentro de la ciudad es un privilegio que no podemos perder. Tudela ya vive de espaldas al Ebro, y se puede decir que también de espaldas a su tren: el paso del tren convencional por nuestra ciudad está descuidado y en muchos casos es inseguro (no hay más que mirar cómo está el Terraplén)".

"A este sector, abiertamente a favor del desarrollismo, se le sumó otro, a favor de la alta velocidad en forma de altas prestaciones. Otra forma de llamar al TAV para tratar de confundir a la sociedad. Pero lo volvemos a repetir: la alta velocidad no puede llevar mercancías. Pues bien, bajo este nuevo camelo se esconde también la promesa soñada de sacar las viejas vías y la estación del centro de Tudela. Un engaño para construir un tren a ninguna parte, que es una ruina económica y que además señala el final del tren convencional, un tren al que se está dejando morir sin inversiones", añaden.
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