martes, 23 de junio de 2020

Apuntes para cambiar Tudela y la Ribera







Crece la indignación en la izquierda ribera ante las políticas y estrategias de Alejandro Toquero. Pero esa misma izquierda a la izquierda del PSOE, descoordinado en la Mancomunidad y desnortado en Bardenas, quizás debería a empezar a hacer los deberes de cara a 2023.

Navarra Suma ha apostado por los fichajes a dedo en el Ayuntamiento de Tudela, ha paralizado un concurso público en la Mancomunidad de la Ribera, pretende dar un incomprensible giro de 180 grados en EDER y está en plena batalla contra la FNMC y Gobierno de Navarra.

Es evidente que NA+ está incómoda porque se alinearon astros del centro-izquierda. Y es que el año pasado al fin Ferraz levantó el veto al PSN, castigado durante un casi cuarto de siglo a facilitar gobiernos de UPN porque el mantra de ABC que decía que los socialistas le entregaban Navarra a la ETA parecía ser que le quitaba muchos votos a Felipe, Zapatero y Rubalcaba en los barrios sevillanos y poblados manchegos.

Hay que recordar que ese veto no se levantó por motivos ideológicos: Sánchez apuesta por medidas progresistas porque quiere mandar y para hacerlo tiene que aceptar las sugerencias de Iglesias. Pero todos sabemos que el presidente del Gobierno apostaría por el liberalismo si Rivera hubiera aceptado ser su número dos hace un año.

Y en las mismas está María Chivite, que repartió cera al cuatripartito durante la pasada legislatura y ahora está aplicando medidas progresistas porque se las reclaman sus socios, Geroa Bai, Podemos y el apoyo externo de Izquierda-Ezkerra.

Si Javier Esparza hubiese tenido cierta altura de miras, UPN le habría devuelto los favores prestados al PSN. Los regionalistas, apoyando desde fuera a Chivite, podrían haber aprobado presupuestos en Pamplona, conseguido inversiones para Navarra desde el Congreso y desmantelado el legado del cuatripartito.

Pero UPN decidió humillar al PSN diciéndole a Ferraz que los socialistas navarros pactaban con los herederos de ETA. No sabía Esparza que el PSOE está feliz con el PNV, matriz de Geroa Bai; y que Santos Cerdán está en Ferraz desmintiendo bulos. Y por eso UPN sigue en el monte de Vox...

Recuperar Tudela y la Ribera

La izquierda ribera es el ejército de Pancho Villa porque cada uno hace la guerra contra Navarra Suma por su cuenta. Parecen no haber reparado en las filas progresistas que si Toquero controla Tudela, EDER y la Mancomunidad es gracias a que Esparza pactó con Cs y PP, que renunciaron a montar unas listas municipales que de haber salido en Tudela hubieran mantenido a UPN en la oposición.

Diez proyectos

A la izquierda del PSN existen nueve candidaturas con representación en ayuntamientos riberos: Izquierda-Ezkerra Tudela, con Olga Risueño de Batzarre como digna sucesora de Milagros Rubio; ACI, con el alcalde Gorka García ensanchando el espacio que abrió Félix Bienzobas en Corella; o Izquierda Unida de Castejón, con David Álvarez gobernando desde 2015.

Maite Esparza lidera Cambiemos Buñuel; Ángel Felipe cogobierna con Progresistas de Valtierra; y otras seis candidaturas resistieron al vendaval socialista del pasado año: la histórica CIC de Cortes, que nació en 1987 y que está liderada por César Alba, que lleva como concejal desde 1999; APC de Cintruénigo, que lleva en pie desde 2007; CIC de Cascante, también desde 2007; AII de Villafranca; Murchantinos x Murchante; y las coaliciones Unidas Podemos y Geroa Bai, que tienen en Ribaforada a sus únicos representantes institucionales en la Ribera.

Otras listas 'extraparlamentarias' están en proceso de reflexión, hibernando o disueltas: AFI de Fustiñana, UPSC de Castejón, AFI de Fitero, AMI de Corella, o CUP de Tudela, que tuvieron representación la pasada legislatura, o Izquierda Murchantina.

2023

El PSN conserva sus bastiones de Murchante, Ribaforada, Arguedas y Cabanillas; perdió los de Valtierra y Ablitas; recuperó Milagro; y ya no es la primera fuerza del centro-izquierda en Tudela, Castejón, Corella y Buñuel.

A la izquierda de los socialistas encontramos una heterogénea izquierda ribera absorta en mil proyectos. Estas labores configuran un notable tejido asociativo (social, sindical, político y cultural) y facilitan que la Merindad de Tudela mantenga una loable colección de grupos municipalistas, ecologistas o feministas.

Eso sí, esta izquierda deberá resetear su estrategia si quiere alcanzar 2023 con opciones para cambiar la Ribera mediante un vuelco en Tudela. Y en este cambio para desalojar a NA+, guste o no, será imprescindible un acuerdo con el PSN.

Pero antes del pacto habrá que ver si las innumerables familias progresistas riberas distanciadas por matices de todo tipo son capaces de configurar un proyecto ganador mediante una estrategia coordinada.

Tras la desaparición de las familias republicana y anarquista después de la Guerra, dos grandes bloques se encuentran a la izquierda del PSN: neocomunistas y abertzales, que en Navarra están inmersos en distintos procesos internos de reconfiguración.

Cinco, cuatro, tres, dos o uno

El método D'Hondt premió la unión de el centro-derecha en Tudela mediante la coalición Navarra Suma, que posibilitó que Alejandro Toquero fuese alcalde por un solo concejal. Y este triunfo en concejales a pesar de la mayoría del centro-izquierda en votos en la capital ribera facilita que UPN haga y deshaga en el Ayuntamiento de Tudela, la Mancomunidad de la Ribera y EDER.

Recuerden que el centro-izquierda acudió a las urnas en cinco planchas. Y esta fragmentación conllevó que más de 1.200 votos se quedaran sin representación en Tudela porque tres listas, Podemos, la extinta CUP y Geroa Bai, no lograron acta. 

Dos familias 

Izquierda-Ezkerra y Podemos antes de 2023 tendrán que unir fuerzas si quieren mantener representación en el Parlamento de Navarra, recuperar voz en el Ayuntamiento de Pamplona y recuperar la vara de mando en Tudela. 

Pero para lograr la mayoría en la Ribera no sería descartable que sumen fuerzas en una plataforma de amplio espectro con elementos abertzales, si es que neocomunistas y nacionalistas logran sortear la clásica aversión que se profesan por asuntos varios. 

Dicen los comunistas que la izquierda abertzale no coopera en ningún proyecto que no controle y que no es posible ser de izquierdas y nacionalista. Y los otros responden que I-E debiera haber donado el canon el dinero que recibe Tudela de Bardenas a proyectos pacifistas internacionalistas y que los comunistas son 'blanditos' en algunos asuntos estatales como el derecho de libre autodeterminación. 

Sea como fuere, la familia necomunista y la abertzale quizás se atrevan a sortear elementos de disenso para desalojar del poder al 'enemigo común', Toquero. No será fácil que lo hagan porque el nacionalismo también tiene sus líos internos: la fusión de EH Bildu se ha completado con algunas disidencias que son especialmente visibles en la Ribera, comarca en la que se han bifurcado caminos entre los partidarios de Sortu y algunos de la extinta Aralar.

Tampoco será fácil convencer del acuerdo a Geroa Bai, que en los últimos tiempos ha apostado por presentarse en Tudela a pesar de su escasa implantación en la Ribera. Es evidente que el eterno pulso PNV-EH Bildu no contribuiría a un posible acuerdo en el que también podría estar el único intento de la izquierda ribera de configurar una organización supramunicipal y de hacer comarca, ARIZ. 

No será fácil 

Beterri, AEK, la Ikastola Argia, ELA, LAB, la Herriko Taberna, Errigora, Tuteran Jai, Tuterako Herriko Taberna, Sustrai, miembros del Movimiento Feminista de Tudela, los organizadores de los Olentzeros riberos y los promotores de la divulgación del txistu, la gaita o el aurresku contribuyen a regenerar la Ribera, sometida durante décadas al fascismo cultural vascófobo y al analfabetismo lingüístico impuesto desde Madrid por intereses políticos.

Tudela y la comarca de la Ribera han sufrido una ingeniería social que facilita que durante medio siglo el bipartidismo se haya repartido un poder que asfixiaba a las familias neocomunista y abertzale, que hoy en día apenas tienen puntos de encuentro tras el divorcio ecologista: a la Asamblea Antipolígono le surgió una escisión impulsada por algunos elementos cercanos a la izquierda abertzale, Bardenas Libres. 

Roto este dique, no será fácil que riberos de distintas familias políticas antepongan proyectos en común a los intereses partidistas de turno. Cierto es que en los últimos meses se han advertido tímidos acercamientos, notas de prensa firmadas por listas municipalistas de distintas familias para protestar por la arbitrariedad de la Mancomunidad o el aplauso con reservas de Bardenas Libres a una moción presentada por la Asamblea Antipolígono en el Ayuntamiento de Tudela. Veremos si estos elementos pueden ser las semillas para que un robusto árbol cambie la Ribera en 2023. 



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