El coronavirus se ha cebado de forma inmisericorde con Fitero y Cintruénigo. El área de salud de dos localidades regadas por el Alhama ha marcado unos elevados datos de contagios que les situaban entre las zonas más castigadas de Navarra por el COVID-19.

No hay que lanzar las campanas al vuelo, pero la reapertura de establecimientos hosteleros parece no haber conllevado un crecimiento de contagios en estos dos municipios: el viernes 22 de mayo se acumulaban 276 positivos y hasta ayer jueves 28 la cifra 'solo' se había elevado hasta 281.

El alcalde de Cintruénigo, Óscar Bea, asegura en Diario de Navarra que sigue sin entender a qué se debían los registros tan elevados de su localidad y de Fitero: "Creemos que pudo haber varios brotes antes del estado de alarma, como un autobús de Madrid que estuvo en el Balneario de Fitero o cirboneros que volvieron de vacaciones infectados (...) Pero son todo hipótesis porque no tenemos los datos".

En Fitero la noticia ha sido el cierre de Baños de Fitero como centro residencial para personas mayores infectadas por COVID-19 tras casi dos meses convertido en un apoyo para la Comunidad Foral de Navarra.

Olga Cuairán, que ha liderado el equipo de trabajo en un complejo hostelero reconvertido en punto de apoyo residencial, asegura que la experiencia "ha sido muy intensa, y lo hemos llevado mejor, porque hemos sido como una gran familia formada por residentes, personal y personas de Fitero. Cerramos esta etapa con gran alegría porque significa que la pandemia va remitiendo, y volvemos a recuperar nuestras vidas donde las dejamos".

La consejera de Derechos Sociales, Carmen Maeztu, ha agradecido la generosidad de Baños de Fitero, ha elogiados a los alcaldes de Fitero y Cintruénigo por su predisposición por colaborar y ha aplaudido el trabajo de las brigadas de ambas localidades y de la Guardia Civil.

Cierre de Baños de Fitero como centro residencial para personas mayores infectadas por COVI-19:









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