jueves, 6 de febrero de 2020

Esparza tutelará la involución estatutaria de UPN para eternizarse





Vía: Moncloa.com

UPN es un partido modélico en cuanto a democracia interna. Los militantes de la formación regionalista navarra tenían multitud de cauces para mostrar sus filias y fobias y hasta ahora elegían en listas abiertas a los representantes de su merindad al Parlamento foral o a sus candidatos al Congreso o Senado.

Pero Javier Esparza quiere imitar el modelo caudillista que rige en otras fuerzas. El líder de la oposición en Navarra pretende copiar el ejemplo presidencialista de PSOE o PP, partidos en los que no se mueve ni un bolígrafo sin la anuencia de Pedro Sánchez o Pablo Casado.

CINCO EXÁMENES QUE DESGASTAN

Javier Esparza va camino de someterse a su sexto examen a nivel interno. En 2014 fue escogido como candidato a las forales de 2015 por el Consejo Político de UPN, que barruntaba el revés electoral que se les avecinaba con Yolanda Barcina como candidata.

Al año siguiente, todavía sin digerir que se marchaban a la oposición, Esparza era elegido presiente por los militantes tras imponerse a Amelia Salanueva. Y en 2016 era reelegido otra vez en el cargo tras barrer en un Congreso en el que se democratizaron los estatutos.

Esparza también fue escogido en 2018 como candidato foral tras ganar sin oposición interna y el próximo 28 de marzo se someterá a su sexto examen interno con la intención de renovar los estatutos y vencer a Sergio Sayas, que podría aspirar al cargo.

LOS NUEVOS ESTATUTOS DE UPN ENFADAN A SAYAS

El diputado estatal Sergio Sayas está que trina después de conocer que el contenido del borrador de los estatutos que prepara el vicepresidente del partido, Óscar Arizcuren (fichado por Aena durante el Gobierno de Rajoy e íntimo de Esparza).

Arizcuren pretende que el presidente del partido pueda escoger a todos sus compañeros de lista sin pasar por primarias. El borrador también contempla de un mecanismo ejemplar como es la eliminación de mandatos (Podemos olvidó esta herramienta).

Desde 2016 en UPN no se podían estar durante más de ocho años como presidente del Gobierno foral, presidente del Parlamento, parlamentario foral, diputado, senador y alcalde de ayuntamiento de más de 10.000 habitantes (esta limitación se podía sortear mediante una excepción del Consejo Político o la Asamblea).

Sayas, encantado en Madrid, asegura no ser contrario a la limitación de mandatos. Pero el diputado es proclive a que UPN sea un ejemplo democrático a nivel interno (a pesar de que algunas de las votaciones son un puro formalismo, hecho que también sucede en Podemos, porque el líder cuenta con un amplia mayoría en los principales órganos del partido).

EL TRAUMA DE LOS NOVENTA

Algunos medios han acusado a Sergio Sayas de posturlarse a convertirse en el nuevo líder de UPN por pura ambición personal (que no deja de ser legítima). Cierto es que él todavía se niega a enseñar sus cartas y hasta la fecha apenas ha hablado de su equipo y proyecto.

Sayas busca aplazar el comienzo del debate y parece querer evitar una guerra cruenta porque UPN todavía no se ha repuesto totalmente de la batalla interna que libraron Sanz y Alli a mediados de los noventa (que supuso el nacimiento de una escisión, el extinto CDN).

NAVARRA SUMA PODRÍA CONVERTIRSE EN OBJETO DE DEBATE

Aunque el debate, si no hay pacto de última hora, llegará y Sayas quizás critique la fórmula Navarra Suma, que implica la desaparición de las siglas UPN en las urnas y el pacto con fuerzas antifueristas como Ciudadanos.

Navarra Suma se ha convertido en modelo electoral para la prensa conservadora madrileña, pero quizás Sayas denuncie que su pervivencia implicará que UPN pierda muchos de sus principales ayuntamientos y se quede sin posibilidades de recuperar el Gobierno por la imposibilidad de pactar con el PSOE al estar aliados con PP y Cs.

Otro asunto que quizás se ponga encima del tapete es que Sayas dejó hace un tiempo la puerta abierta a pactar con Vox y Esparza lo desautorizó. Este hecho y el papel del diputado estatal como secretario de Organización podrían ser parte de la munición informativa con la que cuenta el líder tras ser acusado de "cacicada" por una supuesta adulteración del censo.

LA 'PENEUVIZACIÓN' QUE NO LLEGARÁ

UPN quizás debata en su XII Congreso si vuelve a sus orígenes (en los que se anteponía Navarra respecto a la clásica polarización derecha-izquierda) o si mantiene una guerra abierta con el PSOE que le ha dejado sin influencia en Madrid y en la oposición en la Comunidad Foral de Navarra.

Algunas voces externas señalan que UPN debiera imitar el modelo PNV, pero este hecho deja claro el desconocimiento que existe sobre ambas fuerzas. Y es que mientras los jeltzales nacieron como fuerza emancipadora de Euskadi, los regionalistas surgieron desde la UCD como respuesta a la 'transitoria cuarta'.

UPN nació para limar el autogobierno navarro y desde entonces se ha mantenido como una fuerza regionalista (estrategia del centralismo madrileño en comunidades con lengua propia). Es por ello que, gane quien gane, seguirán anteponiendo en Madrid sus filias y fobias ideológicas.

La alternativa, dirán algunos que más pragmática y con menos principios, la ofrece el PNV con sus intereses económicos y su capacidad de aprobarle unos presupuestos a Rajoy quince días antes de apuntillarlo a través de una moción de censura.






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