miércoles, 22 de enero de 2020

China amenaza a las renovables navarras








Vía: Navarra Capital

La fuente de energía por excelencia es el sol. A partir de él se generan todas las demás. El sol mueve los vientos, genera las mareas… Incluso origina los combustibles fósiles. Sin sol, no existiría nada ni nadie.

El hombre descubrió que podía crear un sol pequeño en la tierra con la fusión nuclear. No obstante, las experiencias con la energía atómica no siempre han sido positivas. Por eso, destaca Cecilia Wolluschek, directora de Proyectos de Enercluster, “las energías renovables son energías pacíficas y democráticas, en principio, disponibles para todos. ¿Por qué no provechar la actividad terrestre resultante de una radiación que llega gratuitamente desde muchos kilómetros de distancia, desde el sol?”.

Ante esta realidad, ¿cómo es posible que la mayor parte de África, una de las zonas con más sol del mundo, carezca de electricidad? Definitivamente, porque el alto precio de la tecnología no permite aprovecharlo. Y en este punto, las empresas chinas se dieron cuenta de que había un negocio a gran escala en la electrificación de zonas remotas -como es el caso África-. De ahí que comenzaran a desarrollar tecnología para bajar los precios al mínimo.

El incipiente desarrollo en investigación de los paneles solares y las mejoras para su eficiencia, es decir, para que un metro cuadrado de panel fotovoltaico genere la mayor cantidad posible de energía, “se fueron frenando en Europa en las décadas pasadas. Y concretamente, en España debido a las trabas legislativas”. admite Wolluschek a NavarraCapital.es. Sin embargo, los chinos decidieron hace unos diez años que “era más interesante reducir los costes de producción y utilizar materiales con eficiencias mucho más bajas, pero con costes mínimos”.

Con ese modelo, y mejorando paulatinamente la calidad de su tecnología, el gigante asiático ha acaparado prácticamente toda la energía fotovoltaica del mundo, por lo que la mayoría de los desarrolladores occidentales necesitan piezas que a menudo ya solo se fabrican en Asia. Y cuidado, porque actualmente están haciendo lo mismo con las baterías, ya que la captación de energía renovable no es un problema, pero sí la acumulación de esta. No obstante, posiblemente deje de serlo “en un futuro cercano”, adelanta la directora de Proyectos de Enercluster.
EUROPA Y EEUU FRENTE A CHINA

El papel de Europa y Estados Unidos como desarrolladores de tecnología es históricamente innegable frente a un competidor, China, que apostaba más por el precio que por la calidad. Sin embargo, según explica Xabier Barón, responsable de Operaciones en SIG Coop, actualmente “el gigante asiático está alcanzando, además, cotas de calidad muy competitivas”.

Teniendo en cuenta que Navarra ha sido tradicionalmente un territorio importante en el desarrollo en energías renovables, el ascenso asiático afecta innegablemente a las empresas de uno de los sectores punteros de la Comunidad foral. A este contexto hay que añadir la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que en la práctica supone un intento por parte de Donald Trump de frenar al gran competidor asiático en materia tecnológica.

SERVICIO Y CONOCIMIENTO

Y en Navarra, ¿cómo competir con China? Parece claro que luchar en precio no es la solución. Los responsables de distintas compañías del sector consultados por este medio están apuntan en otra dirección: la manera de seguir liderando el desarrollo tecnológico pasa, por un lado, por la innovación de producto.

Así lo afirma Javier Coloma, director general de la División Energy & Grids en Ingeteam: “Las empresas que trabajamos en Navarra debemos distinguirnos por un producto de calidad, que incorpore las mejores prestaciones y esté adaptado a las aplicaciones y a las necesidades de los proyectos a los que van dirigidos”.

Y otro factor de distinción es el servicio al cliente. Para Coloma, las empresas navarras deben “ser punteras en el nivel de atención y la calidad del servicio a nuestros productos a lo largo de toda su vida útil, que es muy larga, y que resulta fundamental para que los proyectos den los resultados que se espera de ellos”.

En esta línea, Barón pone en valor la importancia de “detectar e incorporar todas esas necesidades, que van a hacer más fácil la vida al cliente” y, en el ámbito del producto, “trabajar el almacenamiento y la hibridación entre distintas tecnologías”.
EÓLICA Y FOTOVOLTAICA

El desarrollo actual renovable y de transición energética gira en torno a la eólica y la fotovoltaica, con esta última como el gran eje de un mercado en el que muchos componentes se fabrican íntegramente en China.

“Antes había desarrollo e innovación en Europa, pero se fueron cerrando empresas, hubo una falta de apoyo administrativo para el desarrollo de I+D y todo esto se perdió”, comenta Wolluschek. Y aunque ahora “se prevé un desarrollo importante en España”, los paneles fotovoltaicos (el componente principal) prácticamente son todos importados. Es decir, cualquier empresa que quiera realizar diseños de ingeniería, mantenimiento e instalación podrá ofrecer sus servicios a nivel local, “pero para comprar los paneles se dependerá fuertemente de Asia”.

Respecto a la eólica, uno de los cuatro principales fabricantes mundiales ya es chino: Goldwind, que compite con Vestas y con dos compañías que tienen sedes en Navarra, Siemens Gamesa y Nordex Acciona. De ahí que desde el sector crean necesario que el Gobierno foral destine recursos al cuidado y protección de esta industria.

El mercado europeo, como motor de desarrollo principal de las renovables, por ahora protege su cuota de mercado con conocimiento. Al menos así sucede en la tecnología eólica, lo que la lleva a autoprotegerse con unas barreras de entrada más pertrechadas. Pero en el caso de la fotovoltaica hay menos. Por eso se antoja fundamental apostar por la I+D+i.

INCENTIVAR LA INNOVACIÓN

Para Barón, la Administración tiene mucho que decir a la hora de “incentivar el desarrollo del conocimiento, que es clave”, además de “las colaboraciones entre las distintas entidades que desarrollan conocimiento y que fabrican”. Eso sí, en este ámbito ya se está trabajando.

Otro reto importante pasa por aumentar las exigencias de calidad y de servicio en torno a los propios productos. Una forma de ganar tiempo y combatir la rapidez con la que China gana cuota de mercado: “La Administración debe crear un entorno regulatorio que permita el desarrollo del mercado local en la dirección adecuada”, subraya Coloma, quien considera que así las empresas podrían ser “pioneras” y anticipar soluciones aplicables “en otros mercados geográficos desde una posición de liderazgo”.

Desde el clúster navarro de energías renovables, se señalan dos problemas en los que ya se está actuando: “por un lado, que haya fabricantes asiáticos que empiecen a vender en todo Occidente, cuando hasta ahora los ‘top ten’ eran europeos”. Y por otro, que “fabricantes europeos decidan deslocalizar su producción en Europa y, por precios o por cualquier otra conveniencia, trasladasen a Asia su fabricación”.

Ante esta situación, el Ejecutivo foral está trabajando con las empresas satélite y los gigantes Siemens y Nordex para que sus centros de I+D sigan vinculados a Navarra. Porque si bien la fabricación a medio plazo puede deslocalizarse, buscando otros lugares más competitivos en precio, al menos se pretende conservar este importante valor añadido.

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