viernes, 17 de enero de 2020

'Apocalypse Now' en Australia: 10.000 camellos muertos






Vía: El Periódico

Fantasmas revestidos de fuego y cenizas recorren ahora Australia, fruto del cambio climático y la negligencia y/o malévola intención humana. Más de 100 fuegos en el este y el sur del país entre inusuales temperaturas de hasta 50 grados han causado ya 27 personas muertas (y gran número de heridas y desaparecidas). Además, estos fuegos han causado también la destrucción de 2.000 hogares y más de 10 millones de hectáreas, la muerte en masa de al menos 500 millones de animales inocentes (muchos de ellos especies únicas), y el aumento de la contaminación aérea llegando hasta Chile y Argentina y afectando las condiciones atmosféricas globales.

A ello se suma la incapacidad y poca voluntad de combatir la lacra de los incendios forestales, con un primer ministro australiano, Scott Morrison, que niega el cambio climático y agacha la cabeza cual avestruz. Aún cuando se contaba, hace 12 años, con el informe ’Revisión Garnaut del Cambio Climático’ que preveía un aumento en intensidad y prolongación de fuegos y la necesidad de reducir emisiones, Morrison toma decisiones incomprensibles, precipitadas e inhumanas como eliminar a 10.000 camellos por problemas de agua.

Es justo, pues, pedir las responsabilidades pertinentes con efecto dominó en todo el mundo y pedir a la ONU castigos ante la inacción (incluso hay una petición en la plataforma change.org), y hacer cuestionar la utilidad de tantas alianzas militares, misiones ‘humanitarias’ y demás parafernalia. Pero además de exigir acción o dimisión, habría que actuar de base de forma preventiva con el mantenimiento de bosques vía políticas agrícolas y sociales justas, a nivel nacional, y, desde lo personal, no lanzar cigarros, tener un consumo responsable, reducir y/o eliminar plásticos, no hacer fuegos en zonas frágiles, etcétera.

No obstante, como el resurgir de la vida, abriéndose el color verde camino entre el negro, se ven luces entre tanta tragedia: se lanzan alimentos desde el aire a los animales vivos, las ayudas desinteresadas vía económica o voluntariado, etcétera. ¿Será suficiente o, sin actuar bien también seremos una vergüenza?

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