Sobre chantajes, pactos y votos





El PNV ha advertido al PSOE que su posición en Navarra condicionará los pactos en Madrid y Bilbao. Javier Esparza denuncia "chantaje" vasco, pero perpetra uno madrileño. La presión de UPN es siempre la misma: conseguir gobernar a través de los medios madrileños y del lobby estatal. 

Los 19 o 20 diputados regionalistas se quedan lejos de la mayoría. Pero UPN cuenta con una ventaja: el PSN invoca a la izquierda en las campañas electorales y vota a la derecha cuando se cierran las urnas. Sucedió en 1996, 2007 y 2011.

Aunque María Chivite esta vez cuenta con un as bajo la manga para ser presidenta: Ferraz puede despreciar el ruido de Casado, Rivera y Esparza gracias a la estabilidad que le proporcione el PNV, impulsor de Geroa Bai.

Navarra, por mucho que se empeñen, votó el domingo al centro-izquierda. El centro-derecha, Navarra Suma más Vox, no llegó al 38%. Todos sabemos que si Navarra decide por una vez, y no hace caso a Madrid o Bilbao, la próxima presidenta del Gobierno foral será María Chivite.

Pero Esparza jugará sus cartas para presionar al PSOE, que mira Navarra con menor pasión que a un barrio sevillano. El pragmatismo socialista de Ferraz decidirá por cuarta vez el futuro de Navarra. Y las tres anteriores acabaron con sonrisa de UPN...





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