Gara busca 10.000 suscriptores para sortear la cacería judicial estatal







Medio millón de euros del expolio a GARA ya se han abonado. Fue al lograr el principio de acuerdo con la Seguridad Social. El resto está pendiente del proceso general con los acreedores, pero el primer pago ordinario podría ser para antes del verano.

Tal y como explicó la dirección de GARA hace hoy una semana, el calendario y las condiciones de pago del expolio son leoninas. El montante superará los tres millones, una barbaridad dentro de un sector muy castigado y para una empresa que ha sobrellevado quince años de suspensión de pagos.

Por un lado, dos años es poco tiempo para pagar esa cantidad. Hay que darle la vuelta a un millón extra al año, y hacerlo en incómodos plazos. Por otro lado, sostener el funcionamiento diario con semejante hipoteca se va a hacer largo.

Eso obliga a reflexionar sobre cómo articular la solidaridad. Más allá del primer impulso, la fórmula no es sencilla.

Hay que tener en cuenta que la crisis ha pauperizado a amplias capas de la sociedad vasca. También hay que intentar que esa solidaridad implique al mayor número de personas posible y tenga un sentido progresivo, no puramente extractivo. Es decir, que aporte más el que más tiene.

Evidentemente, si se trata de un ataque contra la libertad de prensa y contra la pluralidad, los interpelados deben ser quienes defienden esos valores. En Euskal Herria hay muchos, pero piensan de muy diversas maneras. Ahí si que hay pluralidad.

La clave, la suscripción

Hace veinte años el reto fue lograr accionistas. Fue un campañón que logró que más de 10.000 personas, familias, cuadrillas, colectivos y empresas reuniesen grandes cantidades de dinero para invertir en medios independientes.

Hoy en día, con el proyecto en marcha y con un éxito relativo, con una hipoteca injusta pero tasada en tiempo y cantidad, la fórmula que GARA propone es la de las suscripciones.

Apuntalar un modelo de suscripción es una de las tendencias de los medios para 2019. Así lo señala el informe que sobre el tema realizan anualmente Reuters y la Universidad de Oxford.

GARA comenzó con su modelo propio de suscripción en 2013, hace más de cinco años. Poco a poco, cada vez más medios se han ido sumando a la idea de que, para ser de calidad y sostenible, el periodismo profesional se debe pagar.

Suscripciones solidarias

Las nuevas suscripciones vienen a completar la oferta que ya tiene GARA, tanto en digital como en papel. En este caso se trata de suscripciones solidarias, que tienen el horizonte de dos años como meta. Ese plazo responde a la demanda de la Seguridad Social. Como ocurre con el resto de suscripciones, cualquiera se puede dar de baja en cualquier momento.

El reto es lograr las 10.000 cuanto antes, para poder atender con esos fondos al calendario de pagos. Eso permitiría limitar los ajustes y mantener el plan de inversiones, de tal manera que a la vez que se paga se puedan dar resultados en áreas como internet, otros productos de prensa, radio o audiovisuales. También en áreas como la innovación, la logística o el modelo lingüístico.

El compromiso del equipo que hace GARA es ofrecer un mejor servicio a través de cambios que ya están en marcha. Se busca que el máximo de gente posible alargue su suscripción más allá de ese plazo solidario. Es evidente que eso depende de que nuestra oferta sea satisfactoria, que a los suscriptores les guste lo que reciben.

Los actos que se organicen y las propuestas que se hagan en los próximos meses, siempre llevarán asociada de un modo u otro una suscripción.



Reunión de trabajo el 2 de marzo en el Kursaal para abrir la dinámica en los pueblos y barrios

Será en los bajos del Kursaal donostiarra la mañana del 2 de marzo, sábado. La convocatoria es para quienes quieren llevar adelante en sus pueblos y barrios una dinámica de suscripciones solidarias para hacer frente al expolio de GARA. Es una asamblea de trabajo, en la que se expondrán los pasos dados hasta ese momento, los planes de aquí hasta junio y la serie de compromisos que se pueden tomar para ayudar en esta campaña. Trabajo hay de sobra, pero es necesario organizarse para hacerlo bien.

«¿Qué podemos hacer?» ha sido una de las preguntas más comunes durante esta semana, desde que se anunció que veinte años después del cierre ilegal de “Egin” obligarán a GARA a hacer frente a la deuda con la Seguridad Social. En el Kursaal se empezará a articular esa solidaridad, pero la denuncia y el apoyo empezaron desde el minuto uno, y conviene no olvidarlo.

Lo primero fue la denuncia pública, especialmente a través de redes sociales, que durante bastante tiempo lograron incluso ser tendencia a nivel del Estado español con la etiqueta #ExpolioGARA.

En este sentido, la carta de periodistas en solidaridad ante este ataque a la libertad de prensa también supuso un paso importante, tanto por el nivel de los primeros impulsores como por la dinámica de firmas que ha abierto. Ayer eran más de 400 personas de muy diferentes ámbitos las que la habían suscrito.

No ha faltado quien sencillamente pidiera los veinte dígitos de una cuenta corriente para hacer el ingreso. Se agradece, y mucho, pero desgraciadamente no es tan sencillo.

Algunas empresas y organismos han planteado una «publicidad de apoyo», es decir, una inserción extraordinaria que muestre su solidaridad al medio ante este ataque y su compromiso con la libertad de prensa. Es una iniciativa ejemplar, que tendrá reflejo en los próximos días en el periódico.

Vía: Gara

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