Sobre la internacionalización de Correos










Correos abre nuevas oficinas en Ámsterdam y Londres, parece ser que para potenciar su internacionalización y aprovechar todas las oportunidades que ofrece el Comercio electrónico.

Ante esta noticia tan rimbombante, zapatero a tus zapatos, es el llamamiento que se debería hacer a Correos S.A.

A día de hoy, lo cierto es que Correos S.A. Es una empresa con capital estatal, y el operador designado para prestar el Servicio Postal Universal. Servicio que según la página del Ministerio de Fomento consiste en: “El Servicio postal universal es el conjunto de servicios postales cuya prestación garantiza el Estado de forma permanente en todo el territorio nacional y a precio asequible para todos los usuarios.

Este servicio incluye las actividades de recogida, admisión, clasificación, transporte, distribución y entrega de envíos postales nacionales y transfronterizos, tanto de cartas y tarjetas postales de hasta dos kilogramos de peso, como de paquetes postales de hasta veinte kilogramos de peso”

Nos escandaliza que Correos haga alarde de proyección internacional, y sorprende. ¿Qué oscuros objetivos se esconden en esta jugada?

Y más aún cuando las propias oficinas de atención al cliente en los territorios del estado están saturadas por falta de personal o con personal contratado a tiempo parcial; y cuando en casa, Correos S.A., está muy lejos de cumplir con los mínimos exigidos por ley, lo que supondría prestar el servicio público con los mínimos de calidad que el usuario se merece, (y que además, paga).

La falta de personal suficiente es un mal endémico, en los distritos no se cubren todas las plazas que se quedan vacantes o las de los compañeros y compañeras que cogen permiso por vacaciones, bajas…y la consecuencia es que casi ningún barrio sale completo a diario a reparto. La periodicidad con la que se reparte algunos barrios o algunos pueblos es escandalosa. (Escandalosa por escasa, muy lejos del reparto diario). Las empleadas y empleados de correos trabajan en una situación cada vez más precaria, las plazas vacantes se cubren con contratos de refuerzo, cambiando los titulares del contrato cada mes, en lugar de hacerlo con contratos de interinidad.

No es gratuito que los eventuales seamos ya la cuarta parte de la plantilla, ligeramente por delante incluso de los funcionarios, precariedad constante que deja al descubierto la estrategia de la directiva: más precariedad, más explotación del trabajador, más miedo. Pero el miedo no da de comer. Vamos pasando de puesto en puesto, eso cuando tenemos la suerte de trabajar. Estamos en una bolsa de empleo y supuestamente nos van llamando por orden de lista, supuestamente porque desde hace años la empresa mantiene las bolsas ocultas en un ejercicio de opacidad que nos impide saber en qué orden estamos ni cuantos somos. Esta opacidad facilita que desde hace años sea costumbre contratar al margen de las bolsas (que se confeccionaron en 2011) los llamados “idóneos” sin ningún criterio claro de llamamiento.

No podemos trabajar más de 180 días al año por refuerzo (lo que habitualmente se llama acumulación de tareas o necesidades de la producción); estamos sujetos a una normativa de contratación estricta, mientras que por los distritos circulan hojas donde se puede apuntar a familiares para ser contratados: amiguismo y nepotismo.

Rizando más el rizo, ahora existen una categoría de trabajadores aún más precaria, los trabajadores a tiempo parcial: 24, 20 u 8 horas semanales.

Y qué decir del proceso de consolidación (exámenes para acceder a un puesto fijo). Podemos decir que:

– En una empresa que en los últimos 5 años su plantilla ha descendido en 9.652 trabajadores, las plazas que se ofertaron son insuficientes: 1606 plazas en 2016. Autentica calderilla para cubrir el Servicio Público de los ciudadanos de todo el estado, y además tras un sencillo análisis vemos que la mayoría son plazas de reparto motorizado (paquetería) y muy pocas de agentes de clasificación, atención al público o reparto a pie; que es fundamental para el servicio público postal. Esto delata una vez más las intenciones de la directiva de Correos: se prima pues, el negocio de paquetería con las grandes multinacionales que financia sus jugosos sueldos exclusivos, en detrimento del servicio público al ciudadano.
Además del aprobado, se bareman diferentes aspectos, entre ellos, los cursos específicos de formación. Estos últimos son los que dan más puntos. Dichos cursos se hacen a través de la empresa (los menos) y a través de sindicatos que cobran jugosas subvenciones de la empresa por hacerlos y que también cobran al trabajador al que además coaccionan a afiliarse en algunos casos, con promesas de aprobar. Cantos de sirena. Mas negocio encubierto.

Resumiendo y concretando:



QUE LOS DIRECTIVOS DE CORREOS SE DEJEN DE ALTOS VUELOS EMPRESARIALES Y CUMPLAN CON SU COMETIDO: DAR UN SERVICIO PÚBLICO DE CALIDAD





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